Cómo diferenciar si tienes depresión o estás de bajón

Una de cada cinco personas sufrirá depresión a lo largo de su vida

MADRIDActualizado:

¿Cuándo saber si uno tiene un bajón anímico, o está pasando por una depresión? Cualquier ser humano, en cualquier momento de su vida, puede pasar por uno u otro proceso, señala el catedrático Antonio Cano, del Colegio Oficial de Psicólogos (COP), y presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, SEAS. «Que si un jefe que no está contento conmigo, que si parece que va a haber un ERE en la empresa, que si puede ser que me despidan... Estos acontecimientos de la vida pueden provocar una ansiedad en la persona que más tarde se puede transformar en tristeza y en un bajón de estado de ánimo generalizado».

¿Por qué se caracteriza ese bajón? Para Cano, «se puede dar pérdida de interés, y aparece la apatía, el pesimismo, y una sensación de desesperanza, de incapacidad para darle la vuelta al proceso, o bien porque no te sientes capaz, o bien porque no depende de ti...». Todo eso, explica este experto, tiende a provocar una serie de síntomas que van desde los relacionados con el sueño (dificultades para conciliar o dormir bien); con la alimentación (que nos de por comer mucho, o que por el contrario, se cierre el estómago y tengamos una pérdida de apetito y peso...); con la función sexual (disminución o desaparición de la líbido); con una alteración de las funciones cognitivas (dificultad para concentrase, problemas de memoria), etcétera.

¿Dónde está el límite para que esta situación se convierta en depresión? Según este psicólogo, «existe un consenso universal para definir los síntomas que tiene que presentar una persona para diagnosticarla depresión. En primer lugar, tiene que haber un estado de ánimo bajo, o bien presentar una falta de interés general por la vida. O coexistir los dos. Y luego, al menos cuatro síntomas de los enunciados anteriormente. Es decir, afectados el sueño, el sexo, la alimentación, las funciones cognitivas e, incluso, no tener ganas de vivir». «Si esto además se alarga en el tiempo, o se ha producido en las dos últimas semanas de forma casi continua, y está afectando a su vida de manera importante, porque no permite a esa persona continuar haciendo su vida normal, familiar, laboral y social, entonces se diagnostica un trastorno depresivo mayor».

¿Cómo se manifiesta la depresión?

Según amplía Macarena Hernández Hoyo en «La Psicología que nos ayuda a vivir» (Álava Reyes), cuando estamos deprimidos «es como si viviéramos en un túnel muy oscuro, donde no encontramos sentido ni aliciente a la vida, y donde mantenemos un elevado nivel de desesperanza sobre nuestro futuro. Todo nos induce a pensar que la vida es absurda, y que no merece la pena seguir fomando parte de ella. Nos volvemos susceptibles a la opinión de los demás, interpretando con frecuencia que seremos rechazados. Observamos que todo nos cuesta mucho esfuerzo, que no somos capaces de atender a las cosas más cotidianas. Nos sentimos inútiles, como una carga para los demás».

A nivel físiológico o emocional, añade Hernández Hoyo, «nos inunda un sentimiento profundo de tristeza, con explosiones de llanto incontroladas. Nos sentimos muy cansados, agotados... y aparecen esas alteraciones del sueño antes citadas. Perdemos el apetito y el deseo sexual... En muchas ocasiones pueden aparecer también problemas de taquicardia o sensación de opresión en el pecho». Nuestro modo de actuar, concluye, «en general resulta enlentecido, tendemos a aislarnos socialmente... La evitación suele ser la respuesta más frecuente».

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