Nessita Arauz es autora de «Escuela de Valientes»
Nessita Arauz es autora de «Escuela de Valientes» - Fran Varela.

«Sufrí ataques de ansiedad y fueron una gran oportunidad de superación y aprendizaje personal»

La atleta Nessita Arauz confiesa en su último libro que vive «con una consciencia y un agradecimiento a todo que jamás hubiera tenido si no hubiera sufrido ataques de pánico»

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Nessita Arauz es madre de dos hijas, escritora y atleta profesional. A pesar de tener una vida plena, hace unos años sus días se paralizaron. Un trastorno de pánico la llevó a encerrarse en su hogar presa de sus miedos y sus síntomas. Sin embargo, su capacidad de lucha le ha permitido superar la ansiedad que le paralizaba. Una oportunidad de superación que ha querido transmitir a todos aquellos que sufren este mal y que ha plasmado en su libro, «Escuela de Valientes» para indicar el camino hacia el crecimiento personal.

Explica que es importante, en primer lugar, entender en qué términos se habla de ansiedad porque no es lo mismo desarrollar un cuadro ansioso vinculado a las situaciones de estrés propias del ritmo de la sociedad actual, que desarrollar un trastorno de ansiedad severo y limitante.

Por experiencia propia sabe que cuando se padece una crisis de pánico, lo último en lo que se piensa es que es ansiedad. «Te crees que te está dando un infarto. Es una sensación de muerte inminente y de perdida de control absoluta, con lo que inevitablemente acabas en el hospital, donde te hacen las pruebas pertinentes hasta que descartan algo físico y te diagnostican con un cuadro ansioso».

Asegura que es tan terrible lo que se siente, tan traumático, que el miedo a que vuelva a ocurrir se convierte en la causa de que vuelvan a repetirse nuevos episodios. «Entras en un círculo vicioso del que es difícil salir si no tienes una mente abierta y una inquietud de ir más allá de lo que te ofrecen, que suelen ser psicofármacos y un tipo de terapia puramente racional, cuando la verdadera solución pasa, indudablemente, por un momento de consciencia que te hace tener que asumir aquello que tanto temes como una posibilidad cierta».

¿Qué supuso en tu vida?

Sentirme desdichada y víctima. Decidí darme la oportunidad de darle a la vida otro entendimiento, buscar permanente seguridad, lo que me llevó a convertirme en una enferma del control completamente neurótica. Sin embargo, me di cuenta de que la seguridad es una ilusión; somos responsables de un 80% de nuestras experiencias pero, inevitablemente, hay un 20% que no depende de nosotros. Aceptar que lo que tenga que ser será, soltar el control, dejar de luchar para rendirme en ese «que pase lo que tenga que pasar» y elegir pensamientos que me llevaran a sentir paz y confianza en el proceso de la vida fueron las claves para darle la vuelta al trastorno. A día de hoy, doy gracias a esa situación que viví porque ahora comprendo que, tras ella, había una enorme oportunidad de evolución positiva para mí como ser humano.

«La mayoría de las personas se conforman con el diagnóstico. No es de extrañar que los psicofármacos estén a la cabeza de los medicamentos más vendidos»

¿A qué te aferras en esos momentos?

Me aferré a que quería vivir. Estaba dispuesta a aprender lo necesario para ello, acepté con humildad que tenía aprendizaje y elegí a mentores que me llevaron hacia el camino del crecimiento personal. La mayoría de las personas se conforman con el diagnóstico y obtienen beneficios secundarios inconscientes de la situación, lo cual para la industria farmacéutica es estupendo, claro está. No es de extrañar que los psicofármacos estén a la cabeza de los medicamentos más vendidos.

¿Cómo influye la ansiedad cuando tienes hijos? ¿Cambió algo en relación a ellos? ¿Y al resto de familiares? ¿Entendían por lo que estábas pasando?

En mi caso, por suerte, cuando fui madre ya había dejado atrás esta situación. Sin embargo, durante años he podido acompañar a muchísimas personas en este proceso y puedo decir con total certeza que cuando tienes hijos pueden convertirse en el gran motivo por el que despertar la consciencia y hacer el cambio. Por el contrario, una persona cerrada de mente puede agravar su problema en esta situación, porque se siente más víctima y tremendamente culpable por no poder ofrecer a sus hijos una referencia de libertad. En muchos casos tienen miedo a «contagiarles los miedos», a «que se enteren de sus debilidades» a «no poder darle lo que ellos merecen». Me entristece mucho. También me genera bastante impotencia porque te das cuenta cómo a veces el ser humano se aferra a sus creencias hasta el punto de ni siquiera darse la oportunidad de probar otras alternativas, incluso cuando hay evidencias en resultados. 

¿Crees que las madres son más propensas a tener ansiedad por el estrés y presión al que están sometidas?

Creo que las mujeres estamos más predispuestas por el momento social que estamos viviendo. El hombre está más acostumbrado a experimentarse en libertad; la mujer, durante siglos, ha estado bajo el ala de los padres y de los maridos... Salir de la zona de confort genera miedos y no hay aún integradas en la sociedad herramientas de gestión emocional para aprender a transmutar esos miedos en superación y confianza.

«Tú eres, sin duda, la persona que hay tras el aprendizaje al que la ansiedad te invita»

¿Qué es lo que te ayuda a ver una salida?

Para mí fue descubrir la neurociencia. La idea de que nuestro cerebro es plástico y que existen infinitas maneras de interpretar la realidad me devolvió de un «sopetazo» la responsabilidad de lo que estaba haciendo con mi vida, de cómo estaba interpretando mis situaciones, gestionando mis emociones y de cómo dirigía mis pensamientos.

Alinear mi sistema de creencias y poner unas nuevas reglas a mi vida acordes con mi consciencia de «muerte» fue un trabajo muy intenso, muy duro, pero también muy enriquecedor.

¿Qué hay detrás de la ansiedad?

Sin duda, una preciosa oportunidad de evolución personal positiva a todos los niveles. Yo ahora vivo con una consciencia y un agradecimiento a todo que jamás hubiera tenido si no hubiera pasado por los trastornos de ansiedad.

Las personas con ansiedad tienen una mente muy potente y al no saber dirigirla y pretender «encajarla» en el sistema de creencias convencional, se quedan en la etiqueta de enfermos cuando lo que no saben es que esconden unos preciosos dones, como pueden ser una sensibilidad neurosensorial mucho mayor que la media, una velocidad de pensamiento bestial, una capacidad empática e intuición muy desarrollada...

Si hubiera una apertura generalizada de mente en cuanto a tener inquietudes en descubrir otras alternativas que den respuestas más allá de lo que la sanidad actual acoge como cierto, muchas personas estarían desarrollándose, evolucionado y haciendo mucho bien a la humanidad. 

¿Cuáles son esos beneficios secundarios?

Imagina una persona dependiente emocional de base que acaba desarrollando una sintomatología que le da la oportunidad de acomodarse (de manera completamente incómoda) en un cuadro que le lleva a recibir toda la atención que necesita. 

No digo en ningún momento que una persona elija estar así, ni que quiera estar así, ni mucho menos... Es una cuestión de que lo que elige es su subconsciente, sus heridas emocionales a resolver, sus carencias...

Creer en una alternativa sería asumir la responsabilidad y tener que pasar por un proceso de aprendizaje que inevitablemente le llevaría a tener que hacer frente a todos esos miedos que no sabe gestionar. Entonces el subconsciente hace que te auto engañes y te empecines en una realidad donde rechazas cualquier posible alternativa que te lleve a cambiar... tu mismo no quieres ver más allá... porque te da tanto miedo que prefieres no verlo.

Una persona que consigue ser libre emocionalmente, que confía en sus capacidades y en el proceso de la vida, asumiendo las posibilidades de peligro como ciertas y soltando el control de lo que no depende de ella.... Te garantizo que no tiene ansiedad nunca más.

¿Cómo evitar caer en el consumo de drogas y alcohol para superar los terribles efectos de la ansiedad?

Pues no soy quién para aconsejar algo que yo en ese momento no conseguí. El fallecimiento de mi mejor amiga por un cáncer con 18 años me llevo a un cuadro obsesivo e hipocondriaco en mi afán de «asegurarme» que eso no me iba a pasar a mí. He pasado noches y noches en vela chequeando mi cuerpo de posibles tumoraciones y en estado de auto observación permanente. Para huir de esa situación y con un «enfado con la vida», empecé a irme de fiesta y consumir algunas drogas. Lo cual fue una escapada a corto plazo que finalmente potenciaron mi malestar porque ese «miedo», esa «consciencia» de que podía pasarme algo, fue más fuerte que mi intención por adormecerla. Finalmente la ansiedad explotó haciéndome desarrollar las crisis de pánico y posterior agorafobia.

Superar el miedo, las crisis de pánico, la agorafobia... ¿Permiten conocerse mejor a uno mismo, ayudan a tener un mayor diálogo interior y ser más fuerte?

No sólo te permite conocerte, te permite amarte, potenciar tus debilidades y fortalezas. Si decides abrir tu entendimiento a otra alternativa te das cuenta de que realmente la ansiedad aparece por un proceso evolutivo mal gestionado. Tú eres, sin duda, la persona que hay tras el aprendizaje al que la ansiedad te invita.

¿Qué recomendarías para prevenir un cuadro de ansiedad?

Salir de la zona de confort permanentemente, afrontando situaciones «incómodas», siendo honesto con uno mismo, dejándote llevar por tu intuición y por donde te lleve tu alma, estar siempre en actitud de aprendizaje, implicarse en el propio crecimiento personal. Invertir en ayuda y formación cuando hay algo que resolver dentro, elegir a los mentores adecuados, valorar la vida, dar lo mejor de uno a las personas que quieres. El amor, al final, sin duda, lo cura todo.

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