Las «envidias» de los propios compañeros de trabajo, una de las barreras para la conciliación de los padres

Un estudio liderado por la UNED confirma que la conciliación de la vida familiar con la laboral ya no es un problema exclusivo de las madres

MADRIDActualizado:

Sorprendentemente, algunas empresas pequeñas pueden ofrecer un mejor equilibrio trabajo-vida que las grandes, y el sector público no siempre es tan familiar como se supone. Según un estudio del Departamento de Sociología II de la UNED, es necesario que los padres involucrados en la crianza de sus hijos dispongan de flexibilidad horaria y que ésta y otras medidas conciliadoras sean extensivas a la totalidad de los empleados con independencia de su situación para evitar los «estigmas a la flexibilidad que dan lugar a penalizaciones laborales».

La menor disponibilidad de tiempo femenino es, efectivamente, un factor que está empujando a los hombres al cuidado y crianza de sus menores. En este sentido, la conciliación de la vida familiar con la laboral ya no es un problema exclusivo de las madres, sino que afecta también a los padres, quienes habitualmente encuentran barreras para llevarla a cabo no sólo por parte de las empresas y las personas supervisoras, sino también por parte de sus propias compañeras y compañeros de trabajo.

Padres involucrados en la crianza

Según un reciente estudio cualitativo y dirigido por Teresa Jurado-Guerrero, directora del Departamento de Sociología II de la UNED, la primera barrera que deben superar los padres involucrados en la crianza de sus hijos/hijas viene de las propias empresas, que frecuentemente no favorecen la aplicación de las medidas necesarias para lograr la conciliación. A ello se añade la reticencia de los padres involucrados a no beneficiarse de permisos no pagados o de jornadas reducidas por miedo a ser penalizados.

Sin embargo, apunta el estudio, bajo estos argumentos «se encuentra una actitud tácita que prioriza ganar el pan en lugar de cuidar, y la mayoría de los padres están menos dispuestos a una pérdida de ingresos en comparación con las mujeres». En otras palabras: los padres están mucho más dispuestos a usar el permiso de paternidad, ya que este se remunera por completo, porque así no se cuestiona su rol de proveedor y se evita la penalización laboral. El estudio se basa en tres grupos de discusión con 22 padres implicados en los cuidados de sus menores y empleados en diferentes tipos de empresas (sector público, grandes empresas y micro-pymes).

El papel de las personas que supervisan en las empresas, en relación con la solicitud y disfrute de estas medidas, depende, según el equipo de investigación, del rol familiar que tengan. Mientras que se pensaba que las penalizaciones dependían de estas, no siempre es así. Se ha constatado que, curiosamente, son más comprensivas si se encuentran en una situación familiar similar, pero, en cambio, perciben a los hombres como menos merecedores del apoyo familiar que las mujeres debido a los estereotipos asumidos.

Otras barreras declaradas por el colectivo de padres participantes del estudio son las «envidias» de sus propios compañeros y compañeras de trabajo, que se sienten discriminados o con una mayor carga de trabajo; y la clientela de las empresas, que no entienden las necesidades de los padres involucrados en la crianza.

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