¿Un «emoji» vale más que mil palabras? Emoticonos VS emociones reales

Estudios aseguran que las personas reaccionan igual ante un emoticono de una cara feliz, que a un rostro humano sonriente

Actualizado:

Las pequeñas imágenes o iconos comúnmente conocidos como «emojis» se han colado en el lenguaje escrito de las personas que usan sistemas electrónicos para comunicarse como una forma para expresar o enfatizar sentimientos o hechos. Y es que, la expresión de «una imagen vale más que mil palabras» en ciertas ocasiones cobra sentido, pues el cerebro las procesa más rápidamente, en tan solo trece milésimas de segundo, según un estudio de Massachusetts Institute of Technology (MIT). Su uso es útil para aquellos que no tienen tanta capacidad para expresar emociones, y así se sienten más seguros, o para quienes no le dedican tanto tiempo.

«Vivimos inmersos en relaciones fugaces y superficiales. El uso excesivo de los emoticonos puede impedirnos establecer vínculos más profundos y sólidos, tratando de forma superficial algo tan importante como los sentimientos afectivos, que merecerían una mayor reflexión o, incluso, una conversación», explica Carolina Álvarez, psicóloga y miembro de Top Doctors, con motivo del Día Mundial del Emoji que se celebra cada 17 de julio desde 2004.

Lo que transmite la sonrisa de un emoticono

El emoticono surge en el año 1999 de la mano de Shigetaka Kurita que diseñó 176 «emojis» en 1999 para ntt Docomo, una empresa japonesa dedicada a la comunicación móvil.

¿Su objetivo? Agregar el componente emocional que le falta al texto. Fue el uso de WhatsApp lo que provocó que con el tiempo se convirtiera en un elemento natural de expresión, que a día de hoy se extiende incluso en el ámbito laboral.

«La comunicación escrita, carece del lenguaje corporal, es decir de todo aquello que nos despierta una persona cuando la tenemos delante: gestos, movimientos etc. Los «emojis» tratan de suplirlos, y lo han conseguido, integrándose de un modo natural en las conversaciones escritas», asegura la especialista.

De hecho, y según relata, existen estudios recientes que aseguran que las personas reaccionan de igual forma a un emoticono de una cara sonriente que a un rostro humano sonriente. Un dato que sorprende.

Dime cómo te expresas y te diré cómo eres

Puede ocurrir que «emisor y receptor no interpreten de la misma forma un emoticono, o que los "emojis" no consigan aportar a la comunicación los matices que conlleva una conversación tradicional», explica María Gallego, psicóloga sanitaria y miembro de Top Doctors.

Según cuenta la experta, una imagen vale más que mil palabras siempre y cuando los interlocutores interpreten lo mismo al verla. De hecho, el uso de un icono u otro, así como su interpretación puede variar dependiendo de factores externos que rodeen a los interlocutores, así como de la personalidad de los mismos.

La Universidad de Edge Hill (Reino Unido) realizó un estudio recientemente en el que, tras analizar diferentes conversaciones en chats y redes sociales, observaron que las personas que usaban emoticonos positivos o que expresaban felicidad eran aquellas con una personalidad más abierta o extrovertida.

Por otro lado, estos iconos pueden ser usados para evitar decir algo en un momento determinado. «Depende del momento, un icono de un corazón en vez de un “te quiero” puede ser visto como un mensaje para salir del paso sin comprometerse e implicarse tanto», comenta Álvarez. Aconseja que determinados sentimientos se expresen de la manera más sincera y clara posible, si queremos que el receptor lo interprete correctamente y consigamos la finalidad que buscamos.

Apúntate a la newsletter de Familia y recibe gratis cada semana en tu correo nuestras mejores noticias

O súmate a nuestro whatsapp, y recibe cada día en tu móvil lo más interesante de ABC Familia