Lactancia

¿Es diferente la leche de una madre de un bebé prematuro que la de otra que ha dado a luz a término?

La leche materna varía en una misma madre a lo largo del día

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La leche materna es un fluido vivo y dinámico que adapta su composición a las necesidades del bebé, por tanto, la leche de una madre que ha dado a luz de forma prematura difiere de la de una madre que ha dado a luz a término. « La leche materna está considerada como un alimento absolutamente funcional, no obstante su variabilidad es muy notable», afirma Leon Mitoulas, responsable de investigación en lactancia de Medela.

Los bebés prematuros (nacidos con menos de 37 semanas de gestación) a diferencia de los bebés nacidos a término, nacen con el crecimiento restringido, comprometidos a nivel nutricional y fisiológicamente inmaduros. Por estos motivos, la leche prematura temprana presenta niveles más altos de proteína, sodio, energía, grasa, aminoácidos libres y algunas vitaminas y minerales, si bien esta composición nutricional no puede cubrir completamente las altas demandas de nutrientes para el crecimiento de los recién nacidos prematuros, especialmente en los recién nacidos de muy bajo peso al nacer (< 1.500 g). Por lo tanto, se recomienda la fortificación de la leche materna con proteínas, nutrientes, vitaminas y minerales para todos los lactantes de menos de 1.500 g, para garantizar los mejores resultados posibles en términos de crecimiento y desarrollo».

Mayor presencia de factores inmunológicos

La leche pretérmino también presenta niveles más altos de factores inmunológicos, incluyendo células, inmunoglobulinas y elementos antiinflamatorios. Entre ellos destaca la lactoferrina, una proteína antiinfeccionsa y antiinflamatoria cuya función es proteger al bebé contra la infección temprana.

«El nivel de concentración de esta proteína en la leche pretérmino es otra demostración de la composición variable de la leche materna. Es mucho mayor en la leche de las madres que dan a luz de forma prematura y más concretamente en el calostro prematuro», explica Mitoulas. «La concentración de esta proteína en el calostro de los primeros cinco días de vida se reduce en >50% en la leche madura al mes de lactancia. Y a los dos meses de lactancia, los niveles de lactoferrina se estabilizan en aproximadamente un tercio de los valores en el calostro», añade el responsable de investigación en lactancia de Medela.

La composición de macronutrientes de la leche varía por factores como: las diferencias en la dieta materna, la edad, la paridad, los factores genéticos u otros factores ambientales

Este proceso de adaptación a las diferentes etapas de la lactancia también afecta a la mayoría del resto de componentes de la leche pretérmino (sodio, etc.) cuyos niveles disminuyen en las primeras semanas después del nacimiento hasta alcanzar las concentraciones presentes en la leche a término. Además, «durante los primeros meses se producen aumentos progresivos de las concentraciones de grasa y energía, mientras que los carbohidratos primero aumentan y luego se estabilizan», detalla Mitoulas.

Esta composición de la leche pretérmino es especialmente importante para el desarrollo gastrointestinal y neurológico y para conferir protección inmunológica a los recién nacidos prematuros,

La adaptación de la leche materna a las necesidades del bebé ocurre no sólo en la leche de las madres prematuras, sino también en la leche de las madres que han dado a luz a término e, incluso, en la leche de la madre a lo largo del día. La composición de macronutrientes de la leche varía ampliamente influida por factores como: las diferencias en la dieta materna, la edad, la paridad, los factores genéticos u otros factores ambientales.

Leche pretérmino, la más adecuada

Incluso en el transcurso de un día, esta composición sufre alteraciones. Durante la sesión de lactancia, el contenido de energía y grasa suele experimentar un incremento de principio a fin de la toma y estos cambios se observan de la mañana a la tarde y del día a la noche.

Además, la composición también varía a lo largo de las diferentes etapas de la lactancia para cubrir las necesidades del bebé en crecimiento. La primera leche (el calostro) destaca por ser muy rica en leucocitos o en factores de desarrollo, así como en componentes inmunológicos que se encargan de ofrecer la máxima protección al recién nacido convirtiéndose en la principal función de esta primera etapa.

En el momento en el que han transcurrido los 5 primeros días y hasta las 2 semanas siguientes, la leche adquiere una función más nutritiva, y de este período a un mes, la leche es considerada madura y relativamente estable en cuanto a su composición.

Más allá de las diferencias existentes entre la leche pretérmino y la leche de una madre que ha dado a luz a término, los estudios realizados demuestran que la leche pretérmino es la más adecuada para el bebé prematuro y, por tanto, es importante priorizar la alimentación con leche de la etapa de lactancia más adecuada para cada recién nacido.

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