Cómo evitar que tu hijo pequeño se ahogue en la piscina

Mañana se lanza la campaña Ojo Peque al Agua para evitar este tipo de muertes

MADRIDActualizado:

Los datos de ahogamientos de este verano que apenas ha comenzado son ya estremecedores. A los cuatro niños fallecidos por este motivo en mayo se unen las muertes este lunes 17 de una niña de tres años, tras caer a una piscina particular en Nigrán (Pontevedra), la de un adolescente de 14 años que sufrió un ahogamiento en las piscinas municipales de La Granja d'Escarp (Lleida) y el estado crítico de un niño de dos años tras caer en la piscina privada de una casa baja en la localidad de Morata de Tajuña (Madrid).

Para Pilar Naval, del Grupo IBE (Instituto Balear de Emergencias), el ahogamiento de estos menores hubiera sido evitable siguiendo las normas de autoprotección más básicas: vigilancia intensiva por parte de un adulto cuando los niños están en el agua, consejo que se convierte en lema de campañas como la que esta organización lanza mañana junto con la Asociación Nacional de Seguridad Infantil y Segurbaby: Ojo peque al agua.

Colectivo de riesgo

Prevención que comienza, prosigue Naval, con la atención continuada de los padres (o adultos acompañantes) cuando los niños están en contacto con el agua. «Sobre todo cuando se trata de piscinas privadas, donde se producen la mayoría de ahogamientos porque no hay servicio de socorrismo y somos nosotros los responsables de su protección. Así, cualquier incidente que se produzca, quedará en un susto, unas toses y unas risas si los adultos están al lado y reaccionan inmediatamente».

Tengamos en cuenta, puntualiza, que el colectivo más afectado son los pequeños de 2 a 4 años, muchos de los cuales todavía no saben nadar. «Cuando hablamos de niños más grandecitos –puntualiza Naval–, ya podemos educarles en autoprotección. En cuanto son capaces de entender, hay que concienciarles de los riesgos. Tienen que saber que no pueden bañarse solos, que para ir a la piscina necesitan el permiso y la compañía de un adulto...».

El aprendizaje de la natación, señalan, es una buena medida preventiva para evitar disgustos. «Si los niños saben nadar, nos dan unos segundos más de margen para intervenir en caso de accidente. Pero que quede claro que el aprendizaje de la natación no excusa de la vigilancia adulta que debe ser permanente», advierte Naval. Hay que tener en cuenta, añade, «que los pequeños, aún sabiendo flotar, no son capaces de dosificar sus fuerzas, ni tienen percepción alguna del riesgo. Aún así es una buena medida preventiva aunque no la única. Si caen al agua por accidente, y pierden sus sistemas de flotación tenemos un margen de tiempo algo mayor que si no son capaces de flotar».

Hinchables

Naval advierte también sobre el uso de flotadores y manguitos. «La sensación de seguridad que ofrecen es falsa. No son elementos de seguridad, son juguetes que se pinchan, se escurren, permiten que el niño se voltee… Los socorristas preferimos los chalecos, se ajustan mejor y el pequeño no se lo puede quitar». Aún así, añade, «volvemos a insistir en el primer y más fundamental consejo. No le quites la vista de encima a tu pequeño mientras esté en el agua».

Y esto incluye dejar de lado el móvil. «El teléfono es solo para usarlo en emergencia y poder llamar al 112 inmediatamente. Nosotros proponemos que la piscina sea una zona libre de uso de móviles, porque es un hecho: hacen que nos despistemos de la vigilancia del niño. Mientras estamos chateando o revisando nuestras redes sociales un pequeño se puede ahogar. Y aunque parezca increíble, en menos de un minuto tenemos un problema serio».

Para evitar consecuencias mayores, que adultos y niños aprendan técnicas de reanimación es otra forma de prevención, indican desde el Instituto Balear de Emergencias, y no solo para el entorno acuático. «No sería la primera vez que vemos en las noticias niños que han sido capaces de salvar la vida de adultos después del aprendizaje de estas técnicas básicas de primeros auxilios», recuerdan.

Al finalizar el tiempo de baño es conveniente recoger los juguetes del niño, porque si se quedan flotando en la piscina suponen un atractivo para los mas pequeños que, al tratar de cogerlos, pueden caer al agua. En este sentido, es importante también tener en cuenta el vallado de piscinas que no les permitan el acceso. «Es el caso de una de las pequeñas ahogadas este año y, a pesar, de que la piscina del domicilio estaba vallada, accedió por un tramo en obras. Los niños son curiosos, no tienen percepción del riesgo… somos los adultos los que debemos colocarnos a su altura y descubrir todos los peligros a su alrededor. Por un hueco por el que nosotros no pasaríamos ellos pasan», apunta. En este sentido, la Asociación Nacional de Seguridad Infantil recomienda el uso de vallas o cobertores de piscina que cumplan con las Normas AFNOR.

En cuanto a las playas, la primera recomendación que hacen desde el Instituto Balear de Emergencias es, precisamente, que los padres elijan arenales que dispongan de servicio de socorrismo. «Y no únicamente para el caso de que haya que efectuar un rescate, para el que estamos preparados. Las playas vigiladas ofrecen asimismo información de seguridad para el visitante, banderas, carteles indicativos de riesgos, balizamiento que indica la zona de baño… El personal de salvamento revisa a diario la playa y advierte a los bañistas de los riesgos». Durante sus formaciones el IBE también recuerdan que sus profesionales « están para ayudar y para velar por la seguridad de los bañistas. De hecho, pedimos a los usuarios de playas que no intenten un rescate si no tienen los conocimientos para ello. Que pidan una ayuda, o nos encontraremos con dos víctimas en lugar de una».

Igual que en las piscinas, aconsejan el uso de chalecos para los niños por encima de manguitos y flotadores. «Los inflables en general nos permiten llegar donde por nuestros medios no hubiésemos podido, pero hay que volver… una corriente, perder la colchoneta o flotador puede ponernos en una situación de riesgo». Son varios los niños que han ido a la deriva con sus flotadores arrastrados por una corriente, y lamentablemente no todos han podido ser rescatados con vida, como ha sido el caso de la niña ahogada en Tarragona hace unas semanas.

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