Familia

La cifra de vacunación ha caído tres puntos en España desde 2011

Los movimientos antivacunas y la crisis económica están detrás de estas cifras.

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Hace unos días se conoció la noticia de la muerte de un bebé de tan solo 15 días a causa de la tosferina. La vacuna contra esa enfermedad y otras no se administra hasta los dos meses por lo que se recomienda a la madre embarazada vacunarse. La mamá del bebé fallecido sí quiso vacunarse tras habérselo recomendado el médico, pero no encontró la vacuna.

Este caso ha reabierto de nuevo el debate intensísimo sobre la necesidad de vacunarse ya que suben cada año los casos de padres que no desean vacunar a sus hijos.

La vacunación preventiva en las embarazadas no es un hecho global en todas las comunidades. «Sí está incorporada en Asturias, Canarias, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Navarra y País Vasco, sin embargo en el resto me consta que se recomienda pero hay un claro desabastecimiento», asegura Andrea Masiá, pediatra de Mamicenter.

El fallecimiento del bebé vuelve a poner el tema de las vacunas en la actualidad y, explica Masía, «nos obliga a los profesionales de la salud a hablar acerca de ello aunque personalmente creo que las tareas de divulgación acerca de los beneficios de la vacunación no deberían ser exclusivas del personal de salud y tendría que considerarse un tema de salud pública donde esté implicado el estado y desde allí todas las instituciones».

La pediatra tiene claro que «tenemos que tener en cuenta antes que nada que las vacunas se tratan probablemente de el mayor avance contra las enfermedades en la historia de toda la humanidad». La Organización Mundial de la Salud estima que evitan entre dos y tres millones de muertes al año y que, gracias a ellas, enfermedades como la polio están cerca de su erradicación y otras como el sarampión han disminuido la mortalidad en un 74 % en una década.

La médico cree que «la población española en general tiene bastante conciencia con respecto a la importancia de la vacunación pero aún así no se llega a coberturas vacunales del 100 %». Pero lo peor no es eso, es que según los últimos datos del Ministerio de Sanidad «a partir del año 2011 la cifra de inmunización ha caído en tres puntos«. «Si a la no vacunación de los padres que lo deciden así voluntariamente, añadimos la crisis y que no todas las vacunas están financiadas por el sistema nacional de salud, la caída es preocupante».

Los movimientos antivacunas

Al margen de los padres que no vacunan porque no tienen dinero para hacerlo, en el caso de las que sí están financiadas sí se explica un descenso por la influencia de los movimientos antivacunas. Según la pediatra «las razones por las que los grupos antivacunas argumentan que no es necesario vacunar son varias y todas sin ningún argumento científico. Entre ellas están: rechazo a la introducción de sustancias ajenas en el organismo, rechazo a la intervención médica en una persona sana, rechazo a supuestos componentes tóxicos que tendrían las vacunas como aluminio o mercurio, también argumentan que es mejor pasar la enfermedad que vacunarse, y así podríamos seguir enumerando un sinfín de sinsentidos», explica.

«Desde la ciencia, prosigue, estos falsos mitos ya se han rebatido en innumerables ocasiones: en el caso del aluminio y el mercurio son adyuvantes que antiguamente se usaban en la preparación de las vacunas y que se encontraban en ellas en concentraciones mínimas. Por ejemplo, del aluminio que ha estado presente antiguamente en muchas vacunas se sabe que a diario respiramos, ingerimos o bebemos 30-50 mg de aluminio, lo que representa más de 20 veces la dosis reglamentaria máxima contenida en una vacuna, y más de lo mismo sucede con otros adyuvantes como el timerosal (que desde el 2001 ya no está presente en la gran mayoría de las vacunas)».

«Además, continúa la experta, en cuanto a que la protección natural es superior al beneficio de la vacuna no es cierto, ya que el riesgo a sufrir una enfermedad potencialmente mortal o con secuelas incapacitantes es infinitamente superior al de las reacciones secundarias de las vacunas». «Por ejemplo, explica, el sarampión causa la muerte en dos de cada 1.000 infectados en países desarrollados (desarrollados, no en el medio de África), mientras que la vacuna que contiene sarampión, rubéola y paperas(SRP) causa una reacción alérgica grave en uno de cada un millón de individuos vacunados. Otro ejemplo es el de la polio, gracias a la vacunación los casos de polio se han reducido en un 99%, pasando de los 350.000 casos estimados en 1988 a los 413 notificados en 2013 a nivel mundial».

La pediatra se muestra ciertamente preocupada con este auge porque como ella explica «lo peor de todos estos sinsentidos es que tienen consecuencias para toda la sociedad y es por eso que tenemos que alzar la voz para poder ayudar a nuestros pacientes a tomar conciencia cada vez más sobre la importancia de la vacunación. Los padres deben estar informados acerca de la necesidad de la vacunación, y en el caso de que planteen el desacuerdo con la misma, creo que tenemos la obligación de aportar toda la información necesaria para que puedan tomar una decisión basada en datos reales. El médico tiene que sentarse a conversar con ellos de igual a igual y hablarles desde la seguridad que nos dan los datos de la comunidad científica y médica».

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