Padres y profesores piden un profesional de enfermería por colegio

En nuestro país hay una población de más de 8,5 millones de niños y jóvenes que cursan sus estudios en los 32.000 centros escolares existentes

MADRIDActualizado:

Un profesional de enfermería por cada uno de los 32.000 centros escolares del país, tanto públicos como privados que existen en España. Esa es la petición del Foro Español de Pacientes (FEP), el Sindicato Independiente de la Enseñanza Pública (ANPE), la Federación Española de Diabetes (FEDE), y el Sindicato de Enfermería (SATSE), quienes han unido sus fuerzas para reclamar la implementación de, al menos, un enfermero en todos los colegios del país, una figura que ya está «plenamente consolidada» en Reino Unido, Francia, Canadá o Suecia.

En España, sin embargo, salvo en ocho comunidades, entre las que destacan Madrid y Canarias, no es obligatorio, con lo que según datos de esta plataforma, en nuestro país solo hay 370 enfermeras registradas para una población de más de 8,5 millones de niños y jóvenes que cursan sus estudios en los 32.000 centros escolares existentes. La situación, indica Andoni Lorenzo, presidente de la FEP, «resulta paradójica si tenemos en cuenta que hay numerosos colegios con más de mil alumnos y ningún sanitario. ¿No es la infancia lo más valioso que tenemos?», cuestiona. «Los alumnos pasan más horas en la escuela que en su domicilio, y hay muchos niños con necesidades de atención vitales, como son los que sufren diabetes, epilepsia, alergias que pueden resultar mortales o asma...».

La labor de los padres

Los padres de esos niños, continua Lorenzo, «tienen que estar atentos de forma continua porque son dependientes absolutos, y en muchos casos uno de los dos progenitores tiene que dejar el trabajo o acogerse a una r educción de jornada para atender a sus hijos». Este fue el caso de Isaac, padre de una niña de 6 años que el pasado mes de septiembre debutó con Diabetes tipo I, la más grave de todas. Cuatro meses después, el CEIP Gerardo Diego de Leganés donde la niña está escolarizada daba la bienvenida a Rocío, la ATS asignada por la Consejería de Sanidad a este colegio.

La figura de esta enfermera es muy querida en el centro, y para niños con enfermedades crónicas como la de Noelia, indispensable, y así lo manifiesta su padre, Isaac:«la niña es muy pequeña, y tiene que pincharse varias veces al día, por lo que la llegada de Rocío nos ha supuesto muchísima tranquilidad. Favorece nuestra conciliación, ya que no tengo que estar por el colegio para atender a la niña, y a los profesores les libera de la responsabilidad de atender a los alumnos en terrenos donde no están formados ni tienen competencias. No tienen por qué saber pinchar a mi hija...».

El papel del profesorado

De hecho, añade el presidente de la FED, «hay centros en los que los profesores no se hacen cargo, quizás porque se ha transmitido mal la información... Pero no hay que reprocharlo. Son profesionales de la enseñanza. Su carrera formativa es el magisterio, y cuidar a un niño es asumir unas responsabilidades que no les corresponden. A partir de ahí, lo que suele ocurrir es que los profesores se hacen cargo en la mayoría de los casos de forma humanitaria y voluntaria».

«Pongamos por caso –continua el presidente de la FED– el día que el menor tiene una visita a un museo o una excursión programada que forma parte del programa lectivo y que además suele ser el mejor día del año. ¿Quién es ahí el responsable de ese niño? La realidad es que muchos padres acuden a esas citas quedándose en un segundo o tercer plano, procurando mantener una cierta distancia, pero a la vez disponibles para atender a sus hijos si necesitan asistencia o surgen complicaciones».

Perfil de los beneficiarios

La presencia de un profesional de enfermería, insisten desde esta plataforma, «no solo beneficiaría a los niños con un perfil claro de enfermedad crónica y una pauta médica definida, algunos de los cuales son dependientes absolutos, sino al total de la comunidad educativa». Los enfermeros escolares, apuntan, «pueden realizar múltiples labores que creemos que son muy necesarias, como llevar el control de medicación de los alumnos, ofrecer asistencia en accidentes o traumatismos que están a la orden del día en el entorno escolar, ayudar a niños con necesidades especiales o participar en la promoción de hábitos saludables mediante formación al profesorado y a los niños en materias sanitarias, como puedan ser los primeros auxilios».

Los enfermeros escolares, aclaran desde esta plataforma, «no serían profesores con una asignatura adscrita como tal, pero serían de gran utilidad y ayuda a los docentes en actividades educativas de formación en salud, con las que evitar conductas y hábitos no saludables entre los alumnos, como pueda ser el consumo de alcohol o embarazos no deseados, etc».

El modelo a seguir

Según informa la plataforma, el modelo a seguir es asignar cada colegio al centro de salud de referencia y asegurar la adscripción integral del enfermero al equipo de Atención Primaria, pero llevando a cabo su actividad exclusivamente en el ámbito educativo. De esta forma, explica Lorenzo, «habría una conversación permanente entre ambos, y el enfermero tendría conocimiento de todos los datos médicos del niño en cuestión».

La sociedad, concluye Andoni Lorenzo, «debe abrir los ojos y visualizar este problema, en el que solo nos solemos detener cuando afecta a nuestros hijos. Pero aunque solo se trate de la vida de un niño, de una niña o de un joven, merece la pena abordar el coste que pueda tener».

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