DIVERSIDAD

«Animamos a nuestros hijos a que se abran en clase a las perspectivas que aportan los alumnos extranjeros»

En dos años el Colegio Internacional de Sevilla San Francisco de Paula, han pasado de tener 17 nacionalidades a tener 25

MADRIDActualizado:

Rusos, paraguayos, griegos, chinos, austríacos, holandeses... En tan solo dos años, el Colegio Internacional de Sevilla San Francisco de Paula han pasado de tener 17 nacionalidades representadas en sus aulas a tener 25. Algunos, como los Marañón Vinogradova, son hijos de un matrimonio mixto, que buscó este centro precisamente por su carácter internacional. Los beneficios de tener una comunidad de alumnos cada vez más diversa, apunta la madre, Anna Vinogradova, son extraordinarios, «porque mis cuatro hijos tienen la suerte de enriquecer enormemente sus vidas gracias a sus amistades con niños de otras culturas».

«Tenemos cuatro hijos, los dos mayores, nacidos en Estados Unidos. Ellos intentan contar a sus amigos cómo fue su vida en Norteamérica, pero también de sus viajes a otros países como Japón, México, o a mi Rusia natal. Nuestra hija ha preparado posters de las típicas comidas y celebraciones rusas. Los cuatro en realidad están deseando aprender de las culturas de los demás compañeros de clase, y compartir experiencias con ellos. Nosotros desde casa los animamos a que abran bien sus ojos y su mente, para que entiendan mejor, y vean las valiosas perspectivas que aportan las personas de otras partes del mundo».

Qué duda cabe, puntualizan desde este centro escolar, que los alumnos de diferentes lenguas maternas proporcionan un triple enriquecimiento: «por una parte facilitan el desarrollo de otros idiomas mediante su práctica con hablantes nativos y, por otra, dan ocasión a los españoles de profundizar el dominio de su propio idioma mediante el razonamiento y la explicación del mismo a hablantes extranjeros, pues se aprende más explicando que meramente estudiando».

Esa es, justamente, la filosofía de los responsables del Colegio Internacional de Sevilla San Francisco de Paula, para quienes «el punto de vista y las vivencias de los alumnos extranjeros permiten a los nacionales comprender mejor otras realidades». Sin duda el testimonio personal -añaden-, «transmite mucho más que los medios de comunicación o, a estas edades, los libros o los medios electrónicos y los docentes».

Igualmente esta convivencia, prosiguen, «permite rebatir estereotipos y facilitar el crecimiento conjunto de personas diferentes, evitando los aislamientos y la xenofobia, porque de personas diversas se reciben contribuciones diferentes que enriquecen enormemente a cada individuo, precisamente en los ámbitos a los que cada uno resultan extraños y en los que necesita ayuda».

En el plan didáctico, señalan, «el ejercicio de la argumentación ante personas de ideas, procedencias costumbres diferentes es una oportunidad impagable, que se aprovecha tanto más cuanto antes comience. El mundo está cada vez más interconectado y ello resulta en sociedades multiculturales y equipos de trabajo de gran diversidad en todos los ámbitos. La presencia de diferentes nacionalidades en un aula permite que los alumnos desarrollen de modo natural la interacción con personas muy distintas, gracias lo cual adquieren habilidades que les resultarán imprescindibles en un futuro».

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