Lanzamiento de contenedores y piedras entre los jóvenes que provocaron la reyerta en Lavapiés

Reyerta a cuchilladas en Lavapiés: «¡Te voy a matar, niñato!»

Los vecinos denuncian la degradación de una zona tomada por las drogas y las peleas

MADRIDActualizado:

Sábado, a las 22.00 horas. Más de un docena de hombres salen de uno de los bares de Lavapiés. No es la primera vez que los vecinos les escuchan discutir. Han hecho de la calle del Mesón de Paredes su campo de batalla particular. Campan a sus anchas a todas horas del día por las estrechas aceras de la vía y han convertido la Plaza de la Corrala, en la calle del Tribulete, en su segundo hogar. Entran y salen del bar Universidad y del restaurante Al Yahouara, según denuncian los vecinos, con total connivencia de los dueños, conscientes de la problemática y el trapicheo existente, sin que hagan nada por evitarlo.

Pero el pasado fin de semana la discusión fue a más y terminó en pelea. Uno de los jóvenes, de origen árabe, con gran cuchillo en mano, trató de apuñalar a uno de los rivales. La forma de pararlo que tuvieron los oponentes fue lanzarle contenedores y piedras. «Te voy a asesinar, hijo de puta», amenaza. «Niñato de mierda», contesta otro, hasta que comienzan a vociferar en su idioma materno. Los vecinos tienen que aprovechar cualquier descuido que tienen en la reyerta para poder salir de los portales, corriendo por el pánico que les causa la situación, evitando cruzarse con ellos como si fuesen prisioneros en su barrio.

¿El resultado? Mobiliario público reventado por la brutal reyerta, destrozos en escaparates de varios establecimientos y pánico, más si cabe, entre los vecinos. «¿Qué es lo próximo? ¿Un vecino herido? ¿Una violación? Sabemos quiénes son y cómo actúan. Llevan meses robando, molestando y degradando una zona que ahora mismo es un infierno de ruido y suciedad. No es una situación temporal, no son dolescentes fumando porros. Son delincuentes violentos en nuestra puerta actuando impunemente», denuncian los vecinos, hartos de la situación.

«La esquina (entre Mesón de Paredes y Tribulete) está cayendo en espiral provocando un efecto llamada a lo peor del barrio. La violencia y el consumo de drogas llevan meses empeorando y hay que pararlo antes de que explote. Son jóvenes, violentos, sin nada que perder y sin atención alguna», continúan los vecinos. Los controles policiales no son suficientes. Hacen redadas, pero los jóvenes vuelven al barrio en cuanto tienen la posibilidad, aumentando el deterioro de un barro inundando de droga.