La víctima en la Silla de Felipe II. A la derecha, la casa familiar del pueblo, ayer - ABC | Vídeo: ATLAS

Investigan si una banda latina está detrás del crimen de Cobeña: «Venían con porras y puñales»

La víctima estaba de vacaciones y cursaba Historia con una beca Erasmus en Gran Bretaña. No se descarta el robo

MadridActualizado:

Se llamaba Alex, tenía 20 años, salió a disfrutar de las fiestas patronales de su pueblo, Cobeña, en donde se había criado y no regresó. Su cuerpo sin vida quedó ayer tendido en la calzada, en la calle del Mercado, muy cerca del domicilio familiar. Las, al menos, tres cuchilladas que le asestaron en el abdomen, hemitórax izquierdo y zona dorsal, acabaron con su vida.

Estaba disfrutando de unos días de vacaciones antes de regresar a la Universidad de Exeter (Reino Unido), en donde cursaba Historia con una beca Erasmus, explicó una tía. Otros tres amigos suyos, de 18, 19 y 21 años, también fueron apuñalados, el mayor, el más grave tuvo que ser operado ya que tenía dos heridas muy profundas en el abdomen. La tragedia ensombreció el primer día de festejos de un municipio situado a 24 kilómetros de Madrid que decretó dos jornadas de luto y suspendió todas las actividades 48 horas.

Antes de la pelea mortal hubo otras durante la actuación de la DJ Marta. «Amenazó con parar la música si no cesaban los altercados»

Antes del luctuoso final se produjeron varios altercados durante la actuación de los pinchadiscos en la plaza de la Villa y en el exterior. «Volaron botellas, robaron móviles y hubo enfrentamientos. La famosa DJ Marta, el plato fuerte de la noche, llegó a decir que si no paraban los incidentes dejaba de actuar», indicó un grupo de jóvenes. «Las peleas se produjeron a partir de las 3.30 horas. Hubo carreras y gritos. Mi madre escuchó en casa: ‘Te voy a matar, chaval’», decían tres chicas.

La coincidencia era unánime: «Los autores de la pelea multitudinaria no son del pueblo y son dominicanos». Eso decían testigos de las riñas que confirmaron fuentes de la investigación. Fue al final de la actuación que atrajo hasta el municipio a cientos de seguidores de esa artista, cuando la espita estalló, a las 4 horas. A las 4.20horas, Emergencias recibió el primer aviso.

En la trifulca, que comenzó en la plaza y acabó en el ambulatorio, llegaron a participar unas 50 personas de un lado y de otro. Eso decían apesadumbrados dos amigos de las víctimas. «Nosotros no sabemos cómo empezó ni qué armas usaron; por desgracia, sí conocemos el lamentable final. Íbamos a ir a la discoteca y mira cómo acabamos. Vi ensangrentado a mi mejor amigo (uno de los heridos). Jamás lo olvidaré», indicaba uno de ellos. El otro, recalcaba: «Vinieron a liarla y a reventar la fiesta con navajas y puñales. Ya han armado jaleo aquí y en otros pueblos otras veces».

«Era maravilloso: buena persona, buen estudiante y buen amigo al que le fascinaba la historia», decía una tía de Alex en la puerta de la casa de Cobeña

La Guardia Civil, que detuvo por la tarde a un sujeto relacionado con el caso, investiga el origen de la monumental pelea (el robo de móviles, indicaban en el pueblo) y si los autores pertenecen a una banda dedicada a robar al descuido entre la multitud, o son pandilleros. «Yo vi a un chico coger un arma de una papelera». Así actúan esos útimos. Otro se encontró una navaja en el césped bien entrada la mañana. ¿La homicida?

La familia de la víctima, el mediano de dos hermanos, que reside en Madrid estaba en shock. El Summa no pudo hacer nada por la vida de Alex tras 45 minutos de maniobras de reanimación. En la calzada unas manchas de sangre resecas se cubrieron con unas flores en su memoria.

«Era maravilloso, buen estudiante, buena persona y buen amigo al que le fascinaba la historia», explicaba su tía a las puertas de la vivienda del pueblo estupefacta ante la terrible noticia. Su abuelo y su padre estaban muy vinculados al municipio pues, sobre todo el primero, construyó muchas viviendas.

Vandalismo

La madre de uno de los heridos, el que sufrió un pinchazo en el muslo, recalcó: «Los chicos se defendieron con puños y patadas de las navajas y machetes de los otros». «Llevaban porras», indicaban otras personas. La indignación se desató en el pueblo ante semejante violencia en un lugar tranquilo, aseguraban.

El alcalde Jorge Amatos (PP), declaró por la mañana: «Cuando hay gente que sale armada a la calle, cualquier medida de seguridad es poca». Y criticó los actos vandálicos que se produjeron tras el crimen, ajenos al mismo, que se repiten año tras año. Entre ellos, la quema de varios coches y papeleras así como los destrozos de la marquesinas de los autobuses.