Vídeo: Así fue el asesinato de José Ricardo Rojas Montes, Richi - GUILLERMO NAVARRO

La mala vida de prostitutas, drogas y sicarios de Richi, el Miami acribillado en Madrid

Richi, al que ejecutaron con un subfusil, voló seis veces a su país en diez meses, la última hace solo tres semanas

MadridIActualizado:

José Ricardo Rojas Montes, de 44 años, alias «Richi», el presunto miembro de la extinta banda criminal de los Miami asesinado el lunes en Pozuelo de Alarcón, había incrementado en los últimos meses su frecuencia de viajes al país que le vio nacer, Colombia. Aunque poseía pasaporte español desde hace unos años (pese a que había sido investigado y detenido por asuntos de narcotráfico en, al menos, dos ocasiones), seguía teniendo lazos «económicos» en Suramérica.

Fuentes de la investigación indicaron a este periódico que el también apodado Richard habría volado media docena de veces a Colombia, en los meses de abril, mayo, junio y diciembre de 2017. Sin embargo, la estancia que más sospechas levanta es la última, de apenas nueve días, entre el 9 y el 17 de febrero pasados. Es decir, que regresó unas tres semanas antes de que lo sentenciaran a muerte en la puerta del colegio de su hijo de 9 años, a plena luz del día.

Doce casquillos recuperados

Estos viajes exprés, pero sobre todo la cercanía del último en el tiempo con su ejecución a manos de dos sicarios en moto, están siendo investigados por los agentes de la Sección de Homicidios de la Brigada de Policía Judicial de Madrid. Por cierto, que los pistoleros utilizaron un subfusil para acabar con Richi. Le impactaron al menos nueve de los doce proyectiles que fueron recogidos por la Brigada Cientifica del Volkswagen Golf en el que fue asesinado, cuando iba en compañía de su pareja, también colombiana, a la que no tocó ni una bala, por suerte. Salió corriendo del turismo.

Pero los agentes también tienen en cuenta la información que puedan obtener de sus colegas colombianos, vital en lo referente a fechas y posibles movimientos del Miami en tierras americanas. Se sospecha que en ese último viaje acabaron de ponerle precio a su cabeza.

Es tiempo más que suficiente para que el encargo a una «oficina de cobros», que están seguros los investigadores que se realizó desde Colombia, se preparara y llegara a convertirse en un éxito para el cártel de la droga con el que mantenía rencillas. Porque esa es la hipótesis más sólida de trabajo: una gran deuda económica o una partida de cocaína que Richi pudo «distraer» en sus supuestos tejemanejes. Tenía especial «mano» en el puerto de Valencia.

Ese fue uno de los enclaves en los que se le investigó con Mario Zanata, su gran socio y amigo del alma, que fue arrestado en enero de 2016 por liderar una banda de narcos a gran escala (metieron 402 kilos de cocaína desde Guayaquil). Contaban con infraestructura en Madrid, especialmente en una nave situada en el polígono Marconi, desde donde le daban luego salida a otros puntos de nuestro país.

Sexo, drogas y papel couché

La trayectoria vital de Rojas Montes no fue, precisamente, un modelo que seguir. Enmarañado en los bajos fondos desde hacía al menos dos décadas, primero se acercó a Juan Carlos Peña Enano, alias El Cojo, jefe máximo de los Miami en los años 90. A su lado aprendió la «cara B» del Madrid de aquella época y conoció a una despampanante Seanyn Avila-Serrati, una brasileña que ahora cumple 45 años y por la que perdió la cabeza.

Esta prostituta despampanante fue, sin embargo, arrestada en 2005 en el marco de una operación internacional contra el narcotráfico, bautizada por las autoridades francesas como Stihl, y en la que se creó un grupo de trabajo conjunto entre el nuestros vecinos galos y España. Se investigó en dos países más, Colombia y Venezuela. Se le seguía el rastro a 150 kilos de cocaína que provenían desde aquellas tierras hasta la Unión Europea, especialmente Francia, España e Italia.

Las pesquisas fueron numerosas, con comisiones rogatorias, mucho papeleo, escuchas telefónicas... Se investigaba droga, pero también dinero, coches, armas... Uno de los grandes amores de Richi estaba bajo la lupa policial. Lo que quizá no sabía era que andaba metida con un polaco bastante conocido en nuestro país, Darius Dabrowski, ahora con 47 años y conocido como «Darek», el exnovio de Ana Obregón.

Este modelo polaco estaba encartado con su amante brasileña (y también la de Richi) en la operación Sthil, que, en su rama española, sumaba 13 sospechosos, de distintas nacionalidades: Brasil, España, Francia, Polonia, Suiza, Colombia, Venezuela y Perú. Darek quedó en libertad sin cargos, limpio de toda sospecha. No así su amante Seanyn, que fue condenada a ocho años de cárcel por «importación, adquisición, posesión, venta y transporte de cocaína entre enero y junio de 2005», según consta en la documentación oficial. Cumplió cuatro años y medio. Le pedían, además, 150.000 euros y ser deportada de Francia.

Declive de los Miami

Al tiempo que su antiguo amor pasaba el tiempo entre rejas, José Ricardo Rojas Montes jefe, El Cojo, se recuperaba de un brutal intento de asesinato en pleno barrio de Chamartín, meses antes. Parado en un semáforo con su Porsche Carrera, los ocupantes del vehículo contiguo le descerrajaron varios tiros, al modo que entonces se estilaba en Madrid. Salió vivo de milagro. Cinco años después, el jefe máximo de los Miami fue capturado en Navacerrada y en 2015 se le detuvo con otras cinco personas por tener una plantación de «maría» en Palencia. El Cojo ya no era el que era. Richi se pegó entonces a Zanata. Fue su perdición.