Alumnos del colegio Lourdes, ayer, comiendo judías verdes con patata y pollo asado con calabaza
Alumnos del colegio Lourdes, ayer, comiendo judías verdes con patata y pollo asado con calabaza - BELÉN DÍAZ
Educación

Comer alimentos ecológicos en el colegio tiene premio

El centro concertado Lourdes de Madrid fue galardonado ayer por haber convertido la alimentación de sus alumnos en un proyecto saludable

MADRIDActualizado:

Póngase en la piel de un niño de seis años cuyo menú escolar incluye croquetas de coliflor y brócoli. Imagine que a esa edad tratan de convencerle, cada día en el colegio, de que comer verdura es muy saludable y que, además, un día al mes su dieta carece de cualquier proteína animal, carne, pescado o huevo. «No vamos a engañarnos, a los niños, de entrada, el plan les genera rechazo», confiesa Javier Ventura, cocinero del Colegio Lourdes de la Fundación Hogar del Empleado (Fuhem). Él, junto a un experto equipo, ha afrontado el difícil reto de acercar a los alumnos a los alimentos ecológicos y de temporada a través de sus creaciones. Una idea saludable que La Obra Social la Caixa premió, ayer en Barcelona, con 15.000 euros por «transformar de forma directa y real la sociedad».

Este proyecto constituye uno de los escasos ejemplos de comedores ecológicos en España. Arrancó hace tres cursos con el objetivo de devolver progresivamente a la mesa alimentos con «mayor sabor, valor nutritivo, garantías para la salud y efectos socioambientales». Todo ello con la finalidad de atajar desde la infancia problemas derivados del modelo alimentario actual como las alergias o la obesidad y, a la vez, «luchar contra el colapso de la agricultura».

Producto fresco, exclusivamente de temporada y de ámbito peninsular son los tres requisitos básicos para que una hortaliza, una fruta, la carne o el pescado entren en las cocinas de los tres centros concertados que Fuhem tiene en Madrid. Casi 2.500 de sus 4.600 alumnos disfrutan ya de los beneficios de esta forma de alimentarse.

A ellos se suman 200 familias que han adoptado este modelo en sus propios hogares y que compran directamente hortalizas y verduras en el colegio gracias a acuerdos con pequeños productores. «No es más caro comer ecológico. La diferencia entre comprar productos tratados con pesticidas antes que alimentos ecológicos supone para una familia 20 euros más al año», explica Luis González, uno de los responsables de este premiado programa.

Comensales muy exigentes

JAvier Ventura, cocinero del colegio Lourdes de Madrid
JAvier Ventura, cocinero del colegio Lourdes de Madrid - BELÉN DÍAZ

Su implantación ha sido paulatina y ha logrado, con mayor o menor éxito, hacer ver a los niños que la verdura «también puede estar rica». «Hace una semana, para el día sostenible en el que no metemos ninguna proteína animal, hicimos una pizza de verduras que triunfó», comenta orgulloso Ventura, que utiliza a sus hijos en casa para poner a prueba sus platos. Sus comensales son extremadamente críticos. «La comida del cole está un poco sosa», opina sin pudor Elena, alumna de sexto curso de Primaria. «Pero sé que comer mucha sal no es bueno. Se lo digo a mi hermana en casa», presume convencida. El mensaje va calando poco a poco.

«Es muy complicado potenciar el sabor cuando solo puedes usar tres verduras de temporada. No usamos ni conservas ni potenciadores como el glutamato», explica el cocinero. Otros, entre ellos los docentes, lo llevan mejor. «Salvo la coliflor, me gusta todo», dice Silvia, una excepción a sus 11 años.