Núñez Feijóo saluda a los familiares de Constantino Limia y Pedro Cabezas
Núñez Feijóo saluda a los familiares de Constantino Limia y Pedro Cabezas - XOÁN CRESPO/XUNTA
30 años del asalto al Banco de España en Santiago

«Las víctimas del terror en Galicia son las más olvidadas del Estado»

El 10 de marzo de 1989 los guardias civiles Tino Limia y Pedro Cabezas eran tiroteados por terroristas del Grapo. Sus familias reclaman en un homenaje medidas de protección y apoyo más allá de actos, necesarios, para el recuerdo

SantiagoActualizado:

El 10 de marzo de 1989 Constantino Limia Nogueiras y Pedro Cabezas González, guardias civiles, cumplían servicio de 24 horas en la sede del Banco de España en Santiago, ubicada en la céntrica plaza de Praterías, a pocos metros de Catedral, en el inmueble que hoy ocupa el Museo das Peregrinacións. Era un servicio relativamente cómodo, recordó este domingo el coronel jefe de la Comandancia de La Coruña, Francisco Javier Jambrina Rodríguez: «No se pasaba frío ni lluvia, y aunque eran muchas horas, no había mucho que hacer». Además, «era viernes, de modo que descansarían ese fin de semana». Cuando el comando de los Grapo entró en escena, Tino recibió los primeros disparos mientras leía el periódico y, casi a un tiempo, Pedro fue acribillado por otro de los asaltantes. La esposa de Tino, que se había pasado minutos para llevar la comida a su marido, se enteró del asalto en la plaza de abastos.

Este domingo, cuando se cumplen 30 años de aquel día negro, los compañeros y allegados de los dos agentes asesinados regresaron al edificio en un acto de recuerdo y homenaje, que los familiares de los dos guardias civiles quisieron entender también como un punto de inflexión en la visibilización y atención a las víctimas del terrorismo en la Comunidad gallega.

«No fue fácil traspasar hoy las puertas de este edificio por primera vez en 30 años. No será fácil continuar fuera, como siempre, con esta herida aún abierta, pero seguiremos firmes defendiendo lo que Tino y Pedro nos enseñaron y siguiendo el ejemplo de dignidad y fortaleza de sus viudas, nuestras madres», leyó Mayte Cabezas en nombre de las familias, en un acto que contó con la presencia del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y de los conselleiros de Cultura y de Educación, pero en el que únicamente se escuchó la voz de los más próximos. «Agradecemos que en el desarrollo de este acto sólo tenga protagonismo el sufrimiento que lo motiva, dejando a los íntimos y familiares la gestión de su memoria, excluyendo declaraciones ajenas a la verdadera motivación de este homenaje», apuntaron las familias Limia-Vila y Cabezas-Amigo.

«Queremos pensar que este homenaje tiene un sentido, que es un punto de inflexión para que las víctimas del terrorismo en Galicia cuenten, como en el resto de España con la misma visibilidad y con el mismo apoyo», sostuvo la hija de Pedro Cabezas, quien recordó los 30 años transcurridos desde el asesinato de su padre como «un camino que tuvimos que recorrer en la más absoluta soledad». «Las víctimas del terror en Galicia son las más olvidadas del Estado; las víctimas del Grapo, de manera especial, fueron y somos las más invisibles», sostuvo la portavoz de las familias, señalando el ejemplo de otros territorios, como la Comunidad de Madrid con su ley para la protección, reconocimiento y memoria de las víctimas del terrorismo, porque la atención, dijo, «no se plasma sólo en actos y homenajes afectuosos, que aplaudimos».

Desde este domingo, una placa en el Museo das Peregrinacións recuerda a Tino y Pedro: «Aquí fueron asesinados por la banda terrorista Grapo los guardias civiles Pedro Cabeza González y Constantino Limia Nogueiras».

«Se hizo justicia»

Tres de los cinco integrantes del comando que aquel 10 de marzo de 1989 entró a tiros en el Banco de España —y salió de él sin poder abrir la caja fuerte en la que se depositaba el dinero— fueron detenidos por la Policía en Madrid en 1990. Dos años más tarde, los otros dos caían, apresados por la Guardia Civil, en Santander. «Todos cumplieron largas condenas por este y otros delitos. Algunos fueron liberados en 2013 y uno de ellos [Fernando Silva Sande, trasladado el pasado noviembre al centro penitenciario de Teixeiro] aún permanece en prisión», apuntó el coronel jefe de la Comandancia de La Coruña, indicando cómo «el saber que se hizo justicia, que el Estado de derecho triunfó sobre la barbarie y que pagaron por sus crímenes al menos reconforta a las víctimas».

Jambrina quiso recordar también a los guardias Manuel Vázquez Cacharrón, asesinado por el Grapo en el mercado de abastos de Santiago el 28 de agosto del 78, y Ricardo Couso Ríos, natural de Compostela, víctima de un atentado de ETA en Vizcaya el 13 de junio de 1991, para el que pidió una calle en su ciudad natal, como las que ya tienen Cabezas, Limia y Vázquez.