El líder de En Marea, Luís Villares, en rueda de prensa
El líder de En Marea, Luís Villares, en rueda de prensa - EFE

El rupturismo se enreda de camino al 2019

En Marea y Podemos se enfrentan por la fórmula para concurrir juntos a las elecciones municipales

SantiagoActualizado:

El 2019 supone para la izquierda rupturista un estado de permanente agitación. A medida que se aproximan las elecciones municipales, la actividad orgánica de los partidos gana en intensidad, y sus dirigentes se esfuerzan por disimular bajo la descolorida cortina de la unidad las evidentes tensiones que les separan. En Marea, Podemos y las plataformas locales están en el centro del escenario. Todos se muestran favorables a ir de la mano a las urnas, pero cada uno maneja su propia carta de navegación.

La espita de la rivalidad se abrió este fin de semana. En la reunión de su ejecutiva, Podemos ligó su apoyo a las candidaturas municipalistas a que la marca del partido se estampara en todas las papeletas. Con una excepción: allí donde ya existe un gobierno «del cambio», como en el caso de La Coruña, Santiago o Ferrol, las mareas pueden mantener intacto su nombre.

Los ecos de la decisión pronto resonaron en Galicia. Ayer, Luís Villares celebró la salvedad expresada por el partido de Pablo Iglesias, pero en cambio quiso dejar claro para el resto de supuestos que la marca de En Marea brilla por sí sola, sin necesidad de planetas satélites. «Es evidente que En Marea es reconocible socialmente», aseguró el magistrado en excedencia, sin entrar si siquiera a valorar cualquier otro escenario. Fue tajante al respecto: «Podemos está dentro de En Marea, el espacio político la referencialidad de Podemos está dentro de En Marea y entendemos que esa es la fórmula que la gente avala y respeta». Para Villares, pues, el único camino es confluir repitiendo el modelo del 2015, cuando el partido morado declinó su participación como tal en las elecciones y prestó su apoyo a las demás candidaturas populistas.

En Marea, por su parte, celebrará un plenario el próximo sábado para clarificar entre otros asuntos cuál será la estrategia a seguir para 2019 y de qué manera el partido puede colaborar en el impulso a las mareas locales. Una de las propuestas oficiales apunta al papel de la confluencia como «paraguas» de las listas locales, pero la falta de sintonía evidente con algunos de los proyectos —y sus caras visibles— complican la tarea. Sin ir más lejos, la Marea Atlántica, el partido del alcalde coruñés, Xulio Ferreiro, se ha desentendido ya de cualquier tutela.

Consulta en Podemos

En el plenario no participará Podemos como partido ni su secretaria general en Galicia, Carmen Santos, quien ayer rebajó las consideraciones de Villares —su compañero de escaño en el grupo de En Marea— a categoría de «opinión». «Los inscritos de Podemos son los que van a decidir. Ni Villares ni yo vamos a hablar por lo que opine la gente», sentenció.

En rueda de prensa, Santos anunció que el partido organizará una consulta para preguntar a las bases si desean que el partido sondee la posibilidad de concurrir «en coalición» con otras fuerzas a las municipales.

Los términos aquí revisten importancia, como en todos los episodios de intriga que se cocinan en el seno del populismo. En Marea y las mareas locales esconden bajo el significante de la unidad popular la exigencia de que Podemos, Esquerda Unida, Anova y otras organizaciones disuelvan su marca en una misma papeleta. Pero los morados no están por la labor y oponen a ello su propuesta de «coalición» para ganar representatividad y mantener intacta su autonomía.

En ese sentido fueron muchos de los dardos que Santos tiró ayer. Por ejemplo, para Ferreiro: «Seguro que no va olvidar el apoyo que le dio Podemos, la militancia que se dejó la piel, el apoyo de Pablo Iglesias y la generosidad absoluta de que ningún miembro de la organización forma parte del gobierno municipal».

La líder de Podemos Galicia parte del convencimiento de que en La Coruña, como en otros lugares, el universo del rupturismo desea que se repita la unidad de 2015, y que ello presionará a Ferreiro para aceptar abrir una negociación que de momento no parece cercana. Lo que no quieren los morados es que se reproduzca lo que ahora se vive en la Marea Atlántica y que ayer denunció Santos: «Los militantes quieren estar en sentido pleno, y no de observadores».