Panorama en la comarca de O Barbanza antes del anochecer
Panorama en la comarca de O Barbanza antes del anochecer - MIGUEL MUÑIZ
GALICIA ARDE DE NUEVO

El gran incendio de Rianxo, en vías de controlarse tras quemar 850 hectáreas

«Hoy respiramos y se ve el día», asegura el alcalde de la localidad

Santiago Actualizado: Guardar
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Con un pie aún en el invierno y el otro acariciando la primavera, el fuego vuelve a ser noticia en el monte gallego, acuciado de nuevo por una triada fatal. Vientos de más de 50 kilómetros por hora, temperaturas próximas a los 25 grados y una humedad por debajo del 30 por ciento propiciaron este martes el avance de las llamas en uno de los peores incendios de los últimos tiempos en la Comunidad gallega. El fuego se originó en la localidad coruñesa de Dodro a última hora de la tarde del lunes y a primera hora de este miércoles estaba «en vías de controlarse» según indicó el alcalde de la localidad, que afirmó aliviado que «hoy respiramos y se ve el día».

Según la Comunidad de Montes de la zona, el conato lo propició una chispa que saltó de una torre de alta tensión y cayó sobre unas hojas secas. Las propicias condiciones en las que se encontraba el monte hicieron el resto, dificultando sobre manera los trabajos de control y extinción desde los primeros minutos. De Dodro, el fuego se abrió paso hasta llegar a Rianxo, donde fue preciso desalojar un colegio y un instituto ante la proximidad de las llamas y la humareda que se extendió por toda la comarca del Barbanza. La situación también obligó a decretar la alerta nivel dos, por el riesgo de que el fuego llegase a los núcleos de población vecinos. Además, la velocidad con la que el incendio ganaba terreno amparado por los cambios de viento hizo preciso cerrar al tráfico la autovía de Barbanza en uno de sus tramos más transitados por falta de visibilidad para los conductores.

MIGUEL MUÑIZ
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A falta de estimaciones definitivas, los cálculos provisionales a última hora de este lunes hablaban de más de 850 hectáreas quemadas confirmadas en pleno mes de marzo. Numerosos equipos de brigadistas desde tierra, con el apoyo de cuatro aviones y siete helicópteros, trataron de controlar las llamas desde los primeros compases del incendio, aunque la voracidad de la lengua de fuego provocó que en tan solo una hora las llamas fuesen capaces de devorar un centenar de hectáreas.

¿Tragedia o intención?

Acerca de la disposición del incendio, y pese a que se cree que pudo deberse a una chispa, fuentes del departamento de Medio Rural indicaron que en la zona «hay varios focos», por lo que las autoridades tratan de aclarar las causas de este voraz incendio que mantiene a miles de vecinos en vilo. Sobre esta cuestión, la de la intencionalidad del fuego, el alcalde de Rianxo indicó que «hay varios indicios que llevan a pensar que pudo ser provocado, aunque también se habla del posible salto de una chispa procedente del aparataje eléctrico», por lo que concluyó que «es mejor dejar hablar a los investigadores».

La nube de humo que cubrió el cielo en esta comarca coruñesa empujó a muchos habitantes a dejar sus viviendas, pese a que las autoridades no llegaron a dar la orden de desalojo. «Nos vamos porque lo importante es que los niños respiren. Las casas no importan» llegaron a reconocer algunos ante el cariz que cobró la situación. La pavorosa estampa también avivó en muchos el recuerdo del verano del 2006, cuando en Galicia ardieron 92.000 hectáreas en más de medio centenar de fuegos. «El miedo es el mismo, porque también casi llegó a las casas», suscribieron quienes lo recuerdan en declaraciones a Ep.

Frente a quienes pusieron tierra de por medio, otros decidieron quedarse a plantar cara a las llamas y apoyar a los servicios de emergencia. «No nos podemos ir. Aquí están nuestras casas, todo lo que tenemos» explicaban impotentes pendientes de los cambios de viento. El mejor ejemplo de esta resistencia lo protagonizaron los dueños de una granja con más de 20.000 pollos situada en el lugar de Cabanas que, con la ayuda de los agentes de la Guardia Civil desplazados al lugar, humedecieron la zona para evitar que el fuego llegase a las instalaciones.

MIGUEL MUÑIZ
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Esta prematura campaña antiincendios que vive el monte gallego se produce apenas un mes después de que se diesen a conocer los datos oficiales de fuego del 2018. Atendiendo a este informe, presentado a mediados de febrero, el pasado año fueron solo 2.608 las hectáreas quemadas por el fuego en Galicia, lo que convirtió a este periodo en el segundo mejor de la serie histórica en la Comunidad. Esta realidad contrasta con el mal arranque de 2019, que solo en una semana de enero acumuló 450 hectáreas de monte arrasado, la mayoría de ellas en las provincias de Orense y Pontevedra.