El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, este miércoles, en la comisión de sanidad
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, este miércoles, en la comisión de sanidad - EFE
COMISIÓN SANIDAD

Feijóo defiende al Sergas frente a los «críticos destructivos» y pide un MIR extraordinario en Primaria

El presidente de la Xunta ha enumerado además el decálogo de reformas en el que trabajan los grupos creados por la Consellería de Sanidade

SantiagoActualizado:

Su comparecencia era el plato fuerte de la comisión que investiga en el Parlamento la gestión del Sergas. Y con esa vitola ha acudido el presidente de la Xunta: a defender una sanidad pública puesta en el punto de mira por las protestas de la oposición y las manifestaciones en los centros y en la calle. En una esperada intervención, Alberto Núñez Feijóo ha empleado este miércoles un tono contundente contra los «críticos destructivos» que tratan de «desprestigiar» la imagen del sistema en base a «barbaridades» y ha vuelto a poner encima de la mesa más medidas para mejorar la asistencia en la Primaria. Entre ellas, ha enumerado un decálogo con reformas planteadas a los grupos de trabajo de la Consellería y ha reclamado al Gobierno una convocatoria extraordinaria de MIR para Primaria.

«Estoy aquí con independencia de quién propuso esta comisión. Pedí comparecer sin saber cuál iba a ser su plan de trabajo. Por respeto a los gallegos, mi deber es estar aquí», ha arrancado el jefe del Gobierno gallego, en una sala en la que la oposición ha vuelto a dejar sus escaños vacíos. El conflicto sanitario es también –y en buena medida— un asunto político: la izquierda abandonó la comisión, paradójicamente, poco después de solicitar su creación, al entender que el PP imponía a sus comparecientes. En contrapartida, En Marea, PSdeG y BNG activaron la convocatoria de un foro revestido de comisión «paralela» para intentar poner en apuros la gestión sanitaria de la Xunta. «Cuando se simula la creación de otra comisión como si fuese posible suplir la que decidieron los ciudadanos, se está faltando el respeto al Parlamento. Y por tanto, el respeto a los gallegos. Me parece triste y vergonzoso que eso ocurra», ha denunciado el presidente. En similares términos se manifestaría después el portavoz del PPdeG, Pedro Puy: «La oposición incumplió sus obligaciones. Abren una vía que no deberían abrir.

Feijóo ha dedicado la primera parte de su intervención a cargar contra la «total desconsideración» que ha mostrado la oposición hacia la institución y ha aclarado que, en su opinión, la intención de crear un órgano para investigar el Sergas «no fue otra que tapar el accidente del Marisquiño». Aún así, ha insistido. «Mi obligación era estar aquí».

Contra ese estado de opinión, el mandatario autonómico ha atacado a los «críticos destructivos» que «tienen un relato elaborado» al que nutren «al margen de la verdad de cada momento». «El mismo catastrofismo se dirigió antes a otras materias como la educación o la justicia, y se dirigirá en el futuro a saber contra quién. No buscan mejorar nada, sino la denigración reiterada de todo».

Nuevas medidas

En el apartado de medidas, el presidente de la Xunta se ha referido a los grupos de trabajo creados por la Consellería de Sanidade, en los que participan más de sesenta profesionales y ha enumerado, en ese marco, un decálogo de reformas dentro de la atención primaria.

Al margen del contrato de hasta 3 años aprobado el pasado martes con los sindicatos, Feijóo ha enumerado la creación de un director de Atención Primaria en cada área sanitaria, la revisión del modelo de Urgencias en PACs y centros de salud, el refuerzo de incentivos para primar la permanencia de profesionales en plazas de «difícil cobertura» (como en el rural), o la «ponderación adecuada» de la «complejidad» de las patologías en los cupos. Es decir, se abre la puerta a un incremento retributivo o a un cambio en la redistribución de los cupos en los casos de aquellos médicos cuyos pacientes sean crónicos en su mayoría, o en el caso de los pediatras que cuenten mayoría de niños de menos de 3 años.

Además, el titular de la administración autonómica ha propuesto estimular la formación, visibilizar los presupuestos de cada área, agilizar las relaciones entre la Primaria y la asistencia hospitalizada y clarificar la definición de los roles profesionales.

Y la puntilla: Feijóo ha avanzado que solicitará al Ministerio de Sanidad una convocatoria extraordinaria de plazas MIR para la Primaria, con el objetivo de paliar la «evidente ausencia puntual» de facultativos. Dentro de la escena nacional, el popular ha incidido en la necesidad de firmar un «gran pacto político por la sanidad pública», que garantice de igual modo la calidad y la dotación de fondos. «Es erróneo pensar que la responsabilidad de la sanidad es achacable a las comunidades, como si el traspaso de competencias liberara la responsabilidad del Estado», ha asegurado. Este asunto será objeto de una futura reunión entre Feijóo y el recién nombrado investido presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. Conversaciones que el dirigente gallego hará extensibles «con los próximos presidentes» que saldrán elegidos de las elecciones autonómicas de mayo.

El monopolio de la defensa de la sanidad

De igual modo, Feijóo ha puesto en duda el relato de los recortes y las privatizaciones expuesto en los últimos tiempos por la oposición. «Se han dicho barbaridades que nada tienen que ver con defeder la sanidad pública», ha dicho, en referencia a denuncias formuladas en el pasado acerca de la gestión privada del hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo o la suministración de medicamentos para la hetapatitis C, que ha generado una investigación judicial a dos altos cargos del Sergas. «Aunque nos duela y mientan, vamos a defender la sanidad de la única manera que se pueda hacer: con más sanidad pública».

Una de las últimas disputas tiene que ver con la muerte de un paciente en un PAC de A Estrada mientras esperaba a ser atendido. El suceso fue la mecha que encendió el conflicto político y motivó la apertura de la comisión de investigación. Frente a él, el presidente ha recordado que, por sí solo, el caso de A Estrada no puede servir para «explicar la situación actual» del sistema sanitario ni para sostener críticas como que la Xunta deja morir a un paciente por «ahorrar miles de euros». «Es sobreprasar los límites de la confrontación».

Al contrario, la Xunta defiende que en el Sergas existen en la actualidad «más fondos» (un 10% más respecto a 2008), «más profesionales» (la plantilla creció en 2.300) y «más medios» (con 82 centros renovados para 2020). »Comprendo que hay partidos que se sientan molestos cuando escuchan esto de boca de un dirigente del PPdeG, porque quieren que la palabra sanidad pública les pertenezca en exclusiva».

Las valoraciones de la oposición

Sobre lo sucedido en la comisión, y pese a no estar en ella, la oposición no ha tardado en valorar la intervención del presidente. La líder del BNG, Ana Pontón, ha destacado a un Feijóo «resentido» por la existencia de problemas en el Sergas y «prepotente» con todo aquel que le lleva la contraria. La portavoz nacional de los nacionalistas ha subrayado el eslógan de que «los recortes matan» y ha citado los ejemplos de A Estrada y el último originado en el CHUS, con la denuncia de una médico (y delegada de un sindicato) acerca de la muerte de dos pacientes en el hospital; hecho que el Sergas desmintió y la denunciante posteriormente matizó. «Esto no es una comisión de investigación, es una comisión de absolución», ha criticado Pontón.

Desde las filas socialistas, Xoaquín Fernández Leiceaga ha aclarado que si la comisión se encuentra «deslegitimada», se debe «única y exclusivamente al veto de Feijóo a un acuerdo que propusimos los grupos para repartirnos los comparecientes a partes iguales». Los socialistas creen que la Xunta está «aterrizando progresivamente en el realismo» tras reconocer la existencia de «problemas»; circunstancia que creen propicia para reclamar «una reforma en profundidad» del Sergas.

En En Marea, por su parte, han optado por denunciar el «maltrato sanitario» al que abocan las políticas del Gobierno gallego. Su portavoz, Luís Villares, ha puesto en duda la disponibilidad «en términos reales» de más fondos en el sistema y ha censurado que el contrato con el que el Sergas pretende dar respuesta a las falta de estabilidad del personal condena a sus beneficiarios a unas condiciones de «semiesclavitud».