Feijóo y Santalices, en el acto del Parlamento
Feijóo y Santalices, en el acto del Parlamento - EFE
GALICIA, CON EL 40 ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCIÓN

Feijóo avala las autonomías ante la «connivencia» de Sánchez con Torra

El presidente alerta contra la concesión de «privilegios» al independentismo

SantiagoActualizado:

Que no lo llamen diálogo, vino a decir ayer el presidente de la Xunta sobre la postura del Gobierno ante el separatismo, y particularmente, ante la bilateralidad con que se produjo la reunión entre Pedro Sánchez y Quim Torra. «Conviene insistir en que el Gobierno no disfrace de convivencia lo que es mera connivencia», proclamó en un Parlamento gallego vestido de tiros largos: ayer en el Pazo do Hórreo se celebró la segunda jornada de actos por el 40 aniversario de la Constitución, con presencia de los portavoces de todos los grupos —a excepción del BNG, que declinó la invitación— y de diputados que participaron en la construcción de la Galicia autonómica.

La ocasión brindó a Alberto Núñez Feijóo una oportunidad para defender los logros de la España descentralizada y su capacidad para integrar a todas las pertenencias. «El Estado del 78», señaló,«es tan gallego como español». En su intervención, se refirió a la aprobación de la Carta Magna y a la consagración del Estatuto de Autonomía como «dos grandes éxitos colectivos» por su capacidad para «gestionar la diversidad» y para «redistribuir» los recursos de la caja común. Para el jefe del Gobierno gallego, ambas se han erigido como la mejor vacuna contra «la fiebre rupturista» que padece en estos momentos Cataluña, presa de la «intolerancia» y el «fanatismo» de los líderes independentistas.

El mensaje de alerta vino a continuación. El mandatario autonómico advirtió al Gobierno que ninguna comunidad puede servir de «chivo expiatorio» para su política del «ibuprofeno» con la Generalitat, como la definió el ministro de Exteriores, Josep Borrell. Sería una «mala terapia», dijo, al igual que otorgar «privilegios» que dejarían una España de «derechos y deberes asimétricos».

De una forma u otra, mientras en Barcelona los CDR trataban de boicotear la reunión del Consejo de Ministros, la cuestión catalana estuvo presente en la jornada del Parlamento. Previamente al discurso de Feijóo, las voces de PP, PSdeG y En Marea en O Hórreo debatieron sobre la vigencia del Estatuto de Autonomía de Galicia y sobre la necesidad de responder a los problemas territoriales con una reforma de la Constitución. El popular Pedro Puy apostó por reforzar el modelo de convivencia de Galicia —«autonomismo» con «lealtad a la Constitución»— mientras no hay consenso acerca del reparto de competencias. «Soy partidario de tener en cuenta lo que está pasando, porque por tensionar hacia un lado se está provocando una reacción equivalente del lado en el sentido contrario», precisó.

Por su parte, el líder de En Marea, Luís Villares, ahondó en la línea de que el desafío secesionista es por encima de todo «un problema político» para el que «no puede haber una respuesta penal». «Pulsar la opinión de la gente en democracia nunca podría ser motivo de causa penal», apuntó sobre la idea de convocar un referéndum. Desde las filas socialistas, Xoaquín Fernández Leiceaga propuso llevar a cabo «ensayos» en el modelo territorial «a través de «cambios legales» más séncillos: «Pensar que lo que no se puede hacer con la ley, se puede hacer con la Constitución es un planteamiento poco prágmático», afirmó. El portavoz del PSdeG, finalmente, recalcó que el camino de Cataluña comportaría «romper» la Constitución, y pidió tener en cuenta a la mitad de los catalanes contrarios a la independencia.

Protagonistas de la historia

Por lo demás, los diputados históricos se erigieron en protagonistas. Allí estuvieron Barreiro Rivas, «un politólogo que trabaja para Alianza Popular», a quien Fraga le pidió un día consejo: «Usted no me dé explicaciones, dígame lo que tengo que hacer». le espetó, para guiar a AP hacia el autonomismo, como también se había escorado el PSOE. Su secretario general entonces en Galicia e histórico alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, lo reinvidicó en su intervención: «El Estatuto se debe prácticamente a la actuación de los partidos políticos de ámbito nacional: UCD, AP y PSOE. El resto propugnaron el no».

De triunfar aquella postura, o de prosperar la opinión de que la Comunidad no merecia un Estatuto «de primera», como recordó el presidente del Parlamento, Miguel Santalices, Galicia habría sido víctima de una «pretensión tan injusta como absurda».