Un jubilado se fotografía junto a una gogó en topless en la calle Mallorca de Benidorm
Un jubilado se fotografía junto a una gogó en topless en la calle Mallorca de Benidorm - JUAN CARLOS SOLER
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La mala imagen de Benidorm: el paraíso de sexo y alcohol «solo existe en dos calles»

El sector turístico y el Ayuntamiento luchan contra lo que consideran una campaña de desprestigio de cierta prensa británica y algunos touroperadores

BENIDORM Actualizado: Guardar
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«Por lo que pasa en dos calles no vamos a pagar toda la ciudad». El presidente de los hoteleros de Benidorm, Toni Mayor, resume así lo que ocurre en la zona inglesa del destino turístico predilecto para los británicos, donde se les ofertan sus imprescindibles «pints» de medio litro de cerveza desde 1,5 euros y erotismo o sexo a precios también asequibles. Un reclamo que anima a muchos jubilados y a otros muchos no tan mayores.

Basta con pasear por esta zona «caliente» para que le aborden a uno los «relaciones públicas» de los locales de ocio que, invariablemente, se dirigen en inglés a todo el mundo pregonando fórmulas como «exotic dancers» o «erotic show» que acompañan la decoración. Muchos disco-bares se decoran con escenas de strip-tease y algunos con el epígrafe esplícito de «night club». Y tampoco faltan algunas de las protagonistas de los espectáculos en la entrada de los establecimientos, sobre todo, en horario todavía diurno, cuando aún no hay mucha afluencia de clientes al interior y toca promocionar.

El desmadre que ha retratado hace unos días la prensa sensacionalista británica no se aprecia como fenómeno generalizado en la calle, donde incluso algunos jubilados acuden con sus nietos o se hacen una foto con la gogó en topless, captada por su esposa, con total naturalidad.

«Vendrán más en septiembre, ahora son sobre todo españoles, italianos...», relata Andrei, un joven rumano que insiste mucho en la belleza impactante de las bailarinas «polacas» del antro para el que trabaja, que hacen un baile subido de tono mientras el cliente invierte «cinco euros en una cerveza con dos chupitos» y, si quiere ir más lejos, por 40 disfruta de un «integral» privado en un reservado, aunque aseguran que no hay relaciones completas. Un cliente de fuerte complexión que pareció no entender los límites fue sacado por el personal de seguridad hasta la calle. Y como periodistas, «imposible» hablar con el jefe para tener sus impresiones de este supuesto fenómeno del «Magaluf» de la Costa Blanca.

La patrulla de la Policía Local que vigila este reducto urbano próximo al Rincón de Loix lo desmiente categóricamente: «Llevo 28 años en Benidorm y eso no lo vais encontrar aquí, para nada, como podéis ver, hay turismo familiar, ahora mismo muchos vienen de Murcia, de Albacete y de Ávila, por ejemplo».

Otra de las que callejean en busca de clientes, Radhy, igualmente de Europa del Este, corrobora que falta público todavía, mientras que Blat, ruso que ha aterrizado hace tres semanas en Benidorm, recuerda como anécdota de los mayores excesos a uno de estos seniors que defecó en plena vía pública a la vista de todo el mundo y se llevó la previsible multa.

Precios de las «pintas» de cerveza en un bar de Benidorm
Precios de las «pintas» de cerveza en un bar de Benidorm - JUAN CARLOS SOLER

La estética de este pintoresco distrito no solo se nutre de lencería y música disco a alto volumen, también hay toros mecánicos, pantallas gigantes con partidos de fútbol, comida rápida y terrazas en las que las familias procedentes del Reino Unido degustan refrescos.

Tiburón en la playa

«Todos los años la prensa sensacionalista suele atacar la imagen de la ciudad, como hace unos años cuando publicaron que había un tiburón en la playa», se lamenta el concejal de Seguridad Ciudadana, Lorenzo Martínez. El eco mediático que suscitan estos temas se debe -a su juicio- a «intereses comerciales» de touroperadores que quieren desviar turistas a otros destinos competidores en Turquía o Egipto, o también negociar precios a la baja en apartamentos o alojamientos en Benidorm. «Hace unas semanas también, otro medio publicó que había una banda organizada que ponían pastillas en las bebidas y te robaban», añade, como ejemplo.

«Dijimos que era mentira, la Policía Nacional jamás ha detectado una situación de estas, y tenemos siempre el problema de las campañas de fake news de los británicos», reitera el concejal. «No vamos a esconder que cierto turismo británico tiene una forma especial de divertirse, pero de ahí a hablar de bacanales con gente por el suelo... eso se puede comprobar que no es cierto», asegura.

En cuanto al reportaje concreto del periódico sensacionalista Daily Mirror, Martínez relativiza: «No pongo en duda unas imágenes de un vídeo con strip-tease, pero eso no tiene nada que ver, son actividades de despedidas de soltero, no turismo de jubilados».

En Benidorm patrulla una unidad especial de Policía Local y Nacional, además de otra de control de establecimientos para vigilar el sonido, «el equilibrio ocio y descanso», según Martínez, que está realzando averiguaciones de si realmente se celebró un evento organizado por un club de Lloret de Mar «18 a 30», aunque el sector hotelero no ha informado de ello.

Precisamente desde Hosbec piden rigor en el cumplimiento de las normas. «Si existe alguna conducta incívica, que la Policía actúe», comenta su presidente, que señala que el turismo británico representa entre el 40-45% del volumen global, «pero no por unos borrachos». Algunos establecimientos han sido clausurados hace unos meses por carecer de licencia y la agrupación hotelera se queja de la prostitución encubierta, aunque siempre se da la ambigüedad del epígrafe legal para los que venden estos servicios, que siempre figuran legalmente como restaurante o pub-cafetería.

«La ley de la selva no nos conviene», opina Toni Mayor, que espera redondear una temporada alta buena con cifras de ocupación similares a las del año pasado y el problema de los viajes del Imserso ya resuelto en las últimas horas.