Vicente Vera - CAMBRIDGE CIRCUS

Bretton Woods II: ¿Utopía o distopía?

«España y Europa están saliendo de un período largo y complicado originado en el campo minado de la banca internacional»

Vicente Vera
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«El mundo se descompone /como una manzana antigua/. Y el agua tibia mana del grifo/como una médula venosa»

La muerte, el Amor y la Menta. 2018 Vicente Verdú

Estoy seguro que toda persona que haya leído un poco de historia económica desde los años posteriores a la II Guerra Mundial recordarán perfectamente la Conferencia de Bretton Woods celebrada en los USA en el año 1944, fue una convocatoria mundial organizada por los aliados contra el nazismo y ante tal desaguisado que se había producido en Europa y en otras partes del mundo, los EEUU consiguieron que dicha conferencia se celebrase en el territorio de New Hampshire en una zona muy atractiva turísticamente y alejada de la presión de los papers y fotógrafos ávidos de cubrir las primeras planas con contenidos de buenas noticias y el éxito diplomático del gigante americano.

Además del interés mediático de este evento había un componente añadido que lo hacía si cabe más interesante y esperanzador: la presencia en dichas reuniones planetarias del prestigioso economista británico John Maynard Keynes y su colega norteamericano Dexter White quienes protagonizaron un rico y jaleado debate monetario por determinar qué unidad monetaria acabaría por consensuarse para establecer un criterio de estabilidad en el complejo mundo de los tipos de cambio. Finalmente el americano Dexter se llevó el gato al agua superando al británico Keynes. La rivalidad entre el dólar USA y el Bancor, la unidad de cuenta internacional que defendía el de Cambridge, vinculada a las divisas fuertes y sujeta un tipo de cambio fijo.

Al final hubo acuerdos importantes en aspectos monetarios, de tipos de cambio y de comercio internacional. Llevo algún tiempo defendiendo una idea que se hace cada día más necesaria. Estamos asistiendo a un bombardeo diario en las noticias internacionales de los periódicos en las que cualquier ciudadano de bien y ciertamente sensible a los movimientos erráticos en las relaciones internacionales o mejor expresado cabría decir las extravagantes e irracionales conductas políticas puestas en vigor por algunos de los lideres más mediáticos internacionalmente.

Esta serie de desagravios mutuos y a veces con un contenido implícito de violencia entre ellos mismos hace que se genere un proceso acelerado de desconfianza y miedo hacia los propios líderes políticos que enarbolan estas banderas de agresividad y provocación. Sin lugar a dudas es evidente que estas declaraciones erráticas hacen mella en la economía más básica, las bolsas de valores y la incertidumbre económica originando, de momento, pequeñas alteraciones en el comportamiento de los inversores internacionales. Puedo citar así de bote pronto la tremenda energía negativa que desprende Donald Trump en los mercados, así como el señor Vladimir Putin con sus insistentes golpes bajos a las democracias occidentales, y como no poner sobre la mesa las iracundas reacciones y bravuconerías bélicas del dictador sur coreano Kim Jong-un, y algún otro salva patrias de inferior tamaño que también aspira a sumar protagonismo en los periódicos. Nada bueno puede traer esta orgía de chulerías y enfrentamiento prepotente. Lo más reciente que nos llega del inefable Donald Trump es la tensión creada con la decisión de poner trabas arancelarias a las importaciones de acero y aluminio procedentes de la República Popular China. Hace unas semanas metía en el mismo saco también a Europa, poco después se retractó mediante su irrefrenable máquina tuitera.

CARLOS VERA
CARLOS VERA

Como he sugerido más arriba estas declaraciones asustadizas hacen que renazca la desconfianza y se instale el miedo entre las empresas y los trabajadores que dependen de la estabilidad de las empresas para seguir produciendo bienes de consumo y componentes industriales. Creo que definitivamente los países integrantes del G-20 deberían movilizarse con urgencia para dotar de un armazón de confianza y solidaridad con fines de fortalecer la paz comercial mundial. Un Bretton Woods II se hace cada vez más necesario, nos faltaría otro Keynes pero esto será poco menos que imposible, desafortunadamente no veo a ningún líder que posea ese carisma que derrochaba el de Cambridge. En cualquier caso hay economistas y técnicos muy capacitados y con talento más que suficiente para abanderar una nueva conferencia aglutinadora con plenos poderes para llevar a cabo una negociación eficiente, donde se expongan los riesgos que estamos asumiendo los ciudadanos del mundo sin comerlo ni beberlo.

No es mi intención menospreciar a las instituciones supranacionales, que nacieron tras esta trascendental conferencia participando más de 44 países, como puede ser el FMI, Banco Mundial, OCDE, el antiguo GATT que luego se convertiría en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Parece que ante la tiranía del poder nadie es capaz de frenar esta escalada de agresiones virtuales sin olvidar las incursiones en la manipulación de las redes sociales (Facebook el caso más reciente). Por lo tanto hay que actuar ya. Hay que evitar el desmoronamiento de la arquitectura diseñada y levantada tras la Segunda Guerra Mundial

España y Europa en su conjunto están saliendo de un período largo, difícil y complicado originado en el campo minado de la banca internacional. Europa necesita un período largo de prosperidad como la que resultó de aquellos años pos Bretton Woods, allí imperó el sentido común y el sentido de responsabilidad. Todavía estamos conviviendo con altas tasas de desempleo en Europa, las industrias no encuentran su demanda necesaria para crecer más y mejor. Además es evidente el reto que tenemos sobre la mesa y sobre el propio mercado capitalista, la digitalización y la robótica se encuentra ya en todos los planes de inversión en tecnología de todas las empresas industriales y de servicios.

Concluiría recordando que es posible, o más bien tengo la convicción maniquea, en cuanto que esta sociedad de la opulencia - narrada de manera tan brillante por el economista Kenneth Galbraith- necesita siempre un buen chute de guerra fría permanente, manteniendo alimentados todos los bajos instintos de los lobbies más pegados a las cloacas del poder y mafias internacionales. Más que utópico habría que ser realista y pragmático, el modelo de crecimiento capitalista que conocemos está obsoleto, es urgente iniciar un proceso para su refundación, está en juego la estabilidad financiera económica y política mundial. Reconciliar las monedas lideres: Dólar, Euro, Yuan.Quizá sea un mundo imaginario lo que aquí expongo, pero viable si todos los implicados empujan en la misma dirección. De lo contrario la tiranía y la desidia de uno y otros nos llevará al caos.

Vicente VeraVicente Vera