La portavoz de la Ejecutiva y secretaria de Formación de Ciudadanos, Inés Arrimadas/ TV3 dejará de contar con Toni Albà como colaborador en «Polónia» por sus ataques a Arrimadas - EFE/ ATLAS

Arrimadas sufre el silencio cómplice del feminismo

Silencio entre los colectivos feministas. Solo Societat Civil Catalana anunció que su sectorial jurídica está estudiando tomar alguna decisión al respecto.

Daniel Tercero
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No hay campañas en favor de Inés Arrimadas. Ni etiquetas en Twitter. Ni proclamas en lila. Ni aplausos parlamentarios. Solo unos tuits -olvidados ya por la velocidad de la red- que se acompañan de la complacencia del que se cree superior moralmente: no comparto su opinión, estoy en las antípodas... para, seguidamente, criticar con la boca pequeña -el tuit breve- que se le llame puta a la líder de la oposición en el Parlamento de Cataluña.

No hay que irse muy lejos. Apenas hace unos días, el actor y cómico Toni Albà, más famoso ahora por sus ideas políticas que por sus trabajos, que se centran en TV3, principalmente, volvió al insulto contra la líder de Ciudadanos (Cs) en Cataluña y portavoz nacional de la formación naranja. Albà aprovechó un viaje de los diputados autonómicos catalanes de Cs a Waterloo (Bélgica), para recordar a Carles Puigdemont que la república catalana no existe, para comparar a Arrimadas con las prostitutas de Amsterdam (Holanda). Vino a escribir: «No te pases de largo (de Bélgica) (...) estarías como en casa».

Ante este nuevo insulto, la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), ente público del que depende TV3, se limitó a recordar que Albà no es trabajador de la televisión, ya que está contratado por una productora externa. Poco después, esta empresa, en manos de Toni Soler, movió pieza y dejó «en el congelador» las colaboraciones del humorista. Es decir, no le rescinde el contrato y no descarta su vuelta, se entiende, para cuando el revuelo del insulto sea agua pasada. Eso sí, TV3 hace gala de ser una televisión feminista.

Y esto es prácticamente todo. En Twitter se leyeron más críticas a Albà que apoyos a Arrimadas -curiosamente, destacó entre los segundos Jaume Asens, independentista de los comunes y mano derecha de Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona-. Y fue el espacio digital en el que más se habló del asunto.

Silencio entre los colectivos feministas. Solo Societat Civil Catalana anunció que su sectorial jurídica está estudiando tomar alguna decisión al respecto.

No hay campañas en favor de Arrimadas. No hay etiquetas. No hay manifestaciones feministas.