El templo tiene que acabar sus obras en 2026
El templo tiene que acabar sus obras en 2026 - EFE

Colau y la Sagrada Familia regularizan las obras del templo 133 años después de que empezaran

La basílica aportará a la ciudad 36 millones en los próximos diez años, que irán destinados a mejoras de movilidad y urbanismo de la zona

Barcelona Actualizado: Guardar
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La Sagrada Familia ya no incumplirá la normativa de obras. Tras 133 años de portentosos trabajos que, paradójicamente, nunca han contado con la licencia pertinente, ambas partes han acordado regularizar los trabajos y poner fin a una situación de alegalidad que disgustaba al gobierno de Ada Colau. Hasta hace un par de años, cuando el gobierno municipal fue consciente des este vacío legal, ni el Ayuntamiento había requerido la regularización ni los responsables del templo habían pagado las licencias.

El acuerdo sin precedentes, que se presentó ayer y que paradójicamente llega cuando ya «solo» faltan ocho años de trabajos para que la gran obra de Antoni Gaudí esté acabada, prevé la contribución del patronato del templo a la financiación de los gastos municipales que generan las actividades en el templo. Así, la Sagrada Familia pagará, a cuenta de las licencias no actualizadas, unos 36 millones de euros en los próximos diez años, que se redirigirán al barrio.

De ellos, habrá una aportación directa de 22 millones a reforzar el transporte público y otros 7 millones irán a la creación de un acceso subterráneo al recinto del templo desde la Línea 2 de Metro. También se destinarán 4 millones a urbanizar los entornos de la basílica para suavizar así la convivencia entre turistas y vecinos y otros 3 millones se invertirán en servicios de limpieza y mantenimiento.

«Hoy es un día felizmente histórico”, reiteró la propia alcaldesa, que detalló el acuerdo junto al presidente delegado de la Junta Constructora del templo, Esteve Camps. «Había una anomalía acumulada durante décadas, la gran obra se estaba haciendo sin licencia. Es bueno para todos regularizar la situación y encontrar el mejor encaje posible», destacó la alcaldesa.

Camps también quiso poner de manifiesto el gran trabajo hecho entre ambas partes, con un diálogo muy positivo que cree que será especialmente útil para encarar el tramo final de las obras, que previsiblemente acabarán en 2026 y que tienen que desencallar el futuro de la fachada de la Gloria. «Negociando la gente se entiende», reiteró el responsable del templo.

Ahora, el Ayuntamiento iniciará en noviembre los trámites para hacer efectivos los cambios de planeamiento y el plan especial urbanístico así como sus licencias y permisos necesarios para acabar las obras. Todo ello podrá estar listo probablemente durante el primer trimestre de 2019.

Fachada de la Gloria

A pesar del gran avance, el paso de ayer deja en el aire la gran negociación pendiente. El proyecto original de Antoni Gaudí contemplaba que la fachada de la Gloria, en la calle Mallorca, se extendiera con escalinatas y columnas más allá de los actuales límites del templo, lo que obligaría a derruir decenas de pisos. Los responsables del templo aseguraron que en breve se pondrán «manos a la obra» para concretar en una comisión especial cómo se tiene que ejecutar esta recta final de los trabajos, siempre teniendo en cuenta la idea original de Gaudí.

La asociación de vecinos de la Sagrada Familia mostró precisamente su malestar porque el acuerdo que se ha cerrado a sus espaldas y porque no desvela el futuro de los bloques afectados por el plan. El pacto tampoco contentó a la oposición municipal: el PDECat aplaudió el plan pero cree que se queda corto, el PSC lamentó que se esquive resolver el conflicto con los afectados por la fachada de la Gloria y el PP denunció la «opacidad» del acuerdo y que no se ha hecho pública la propuesta de modificación urbanística para regularizar las obras.