Marta Torres Balcells, segunda en el concurso, y Ángel Martín Mora, después de recibir sus premios
Marta Torres Balcells, segunda en el concurso, y Ángel Martín Mora, después de recibir sus premios - Juventudes Musicales de España

«La música crea un ambiente de diálogo, muy necesario últimamente»

A sus 19 años, el clarinetista toledano Ángel Martín Mora gana el histórico concurso Juventudes Musicales de España en la modalidad de viento

ToledoActualizado:

El clarinetista Ángel Martín Mora ha vuelto este lunes a sus clases en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, en Madrid, donde cursa segundo, con un extraordinario premio bajo el brazo: a sus 19 años, es el último ganador del histórico concurso de Juventudes Musicales de España en la modalidad de viento. Ángel, el concursante más joven de los treinta que fueron admitidos en las fases presenciales, se impuso el domingo, en la final, a la flautista gerundense Marta Torres Balcells.

«Es un concurso muy interesante porque te das a conocer; más allá del premio, que no es en metálico», afirma el clarinetista, nacido en Madrid en 1999, criado en la ciudad de Toledo y residente ahora en Cobisa, un pueblo cercano a la capital de Castilla-La Mancha. El premio del certamen consiste en cuatro giras de recitales de clarinete y tener la oportunidad de tocar como solista en la Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española.

Con este galardón, Ángel Martín entra en la lista de clarinetistas ganadores de la modalidad de viento, inaugurada en 1983 por el valenciano Joan Enric Lluna. Y rompe también una tendencia: desde 2011, ningún intérprete de clarinete lograba el prestigio premio.

Paciencia y disciplina

El joven comenzó en la música a los 9 años. «Empecé en la Escuela Municipal de Música de Cobisa, donde te dejaban instrumentos para que probaras antes de comprar uno -recuerda-. Pero no había ningún clarinete y, como yo lo tenía muy claro desde que lo escuché por primera vez, mis padres me compraron uno. Luego, a los dos o tres años, cambié de clarinete».

Ángel Martín
Ángel Martín

En sus comienzos tuvo momentos de frustración, «como cualquier principiante», pero no desistió. «Todo se basa en la paciencia, en trabajar duro y ser disciplinado; con eso se consigue todo», subraya Ángel, quien siempre ha sido un alumno brillante. Estudió el Bachillerato de Ciencias y obtuvo una nota global de 13,55 sobre 14 en la Selectividad. Pero en 2017 la música ya le había cautivado y decidió estudiar en la Escuela Superior de Música Reina Sofía.

El domingo ganó el concurso con el mismo clarinete que sus padres le compraron hace ocho años. «Tu instrumento es parte de ti -asegura-. Has vivido con él muchos momentos felices e inolvidables, muchos concursos. Es una sensación muy íntima, porque con él has estado siempre y lo conoces muy bien. Confías plenamente en él».

Sueños

Ensaya entre cinco y seis horas diarias, hasta los domingos si es necesario, aunque asegura que nunca ha pasado una noche sin dormir. «Hay que descansar, es muy importante», afirma este joven, quien cumplirá 20 años el 30 de junio.

Pero también tiene metas, sueños, como actuar en algunas de las principales orquestas del mundo. «Hay que alcanzar un nivel muy alto para conseguirlo, aunque yo me marco otra meta a largo plazo: ser capaz de transmitir a la sociedad en qué consiste la música y hacérsela sentir. Es cierto que es un sueño abstracto, pero no por ello menos importante».

Defiende que en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) se aumenten las horas dedicadas a la música y que no sea una materia opcional. «La música calma, crea un ambiente de diálogo, muy necesario últimamente -declara-. Además, ayuda para otras asignaturas, para poder asociar cosas, organizar textos..., la música está asociada a muchas capacidades del cerebro». Y desliza una sugerencia: «Abrir a la sociedad esa música que no se escucha tan a menudo y que es de una muy alta calidad. Es cierto que no es tan popular, no tan moderna, pero hay música que puede llegar a emocionar». «Es necesario otro tipo de música que nos haga reflexionar, pensar las cosas de una manera más detenida para solucionar problemas, que es de lo que se trata», concluye.