Un vigilante de seguridad murió el 10 de junio pasado aplastado por una puerta en el Polígono de Toledo
Un vigilante de seguridad murió el 10 de junio pasado aplastado por una puerta en el Polígono de Toledo - ABC

La región encabeza ya la «lista negra» de siniestralidad laboral

Ante el aumento de los accidentes laborales, CCOO ha convocado una manifestación el miércoles 3 de julio

ToledoActualizado:

La proliferación y el aumento de los accidentes laborales en la región ha provocado tal «indignación y preocupación» que CCOO ha convocado, junto con UGT y la Asociación de Víctimas de Accidentes Laborales de Toledo (Avalto), una concentración para el miércoles 3 de julio en Toledo con el objetivo de «exigir medidas y recursos contra la siniestralidad laboral».

A la misma hora en la que el secretario provincial de CCOO de Toledo, José Luis Arroyo, hacía público este anuncio y, poco después de que UGT pidiera al Gobierno regional la puesta en marcha de medidas urgentes contra la siniestralidad laboral, ha tenido lugar el último accidente de la trágica lista del mes de junio.

En esta ocasión ha sido una mujer la que ha resultado herida al ser atropellada por una carretilla retráctil en la localidad toledana de Ontígola. La empleada, que ha sido trasladada al Hospital Virgen de la Salud, ya se encuentra fuera de peligro, como así ha informado la empresa DHL Supply Chain.

En este sentido, la secretaria regional de Política Institucional y Salud Laboral de CCOO, Raquel Payo, ha destacado que la situación de la siniestralidad laboral en la región desde la aprobación de la Reforma Laboral en el año 2012 «ha empeorado» y está registrando cifras por encima de la media nacional.

Tanto es así que Castilla-La Mancha ha pasado del segundo puesto en cuanto a accidentes laborales del país, a encabezar esa «lista negra» con una tasa o índice de incidencia de 4.044 accidentes por cada 100.000 trabajadores en 2018. Esta cifra supone un aumento del 20% desde el año 2012 y viene a confirmar la tendencia de las últimas semanas, en las que se ha podido comprobar que el informe no solo refleja un porcentaje, sino que es una realidad muy presente.

Cascada de accidentes

Sin ir más lejos, este pasado miércoles un trabajador ha resultado herido grave al quedar atrapado en el molino de una cosechadora en Munera (Albacete), al mismo tiempo que se conocía que el día anterior, el martes 25, un varón de 55 años se había precipitado desde un tejado a una altura de cinco metros en el polígono industrial de la localidad toledana de San Pablo de los Montes. A pesar de lo aparatoso del accidente, el hombre ya ha abandonado la UCI y está ingresado en planta en el hospital «Virgen de la Salud».

Echando la vista unos días más atrás, la jornada festiva del Corpus Christi quedó empañada por la muerte de Antonio M. G., quien falleció atrapado por un toro mecánico en una empresa de transporte de mercancías y logística.

El miércoles 13 de junio otro trabajador sufrió la amputación de un dedo en un accidente laboral ocurrido en una panadería de la localidad conquense de Arcas de Villar. Tan solo unas horas después, un hombre de una empresa contratista, que desarrollaba sus tareas en la construcción del parque temático Puy du Fou en Toledo, falleció como consecuencia de un infarto.

Además, solo dos días antes, un vigilante de seguridad de 43 años fue hallado muerto en un gran centro de distribución, todavía en obras, en el polígono industrial de Toledo. Dicho trabajador quedó atrapado por una puerta corredera de más veinte metros de largo, después de que la estructura metálica, de varias toneladas de peso, se le cayera encima.

¿Qué hay detrás?

Raquel Payo ha resaltado que detrás de la «altísima siniestralidad laboral» está la alta temporalidad, la rotación y, en definitiva, los «efectos devastadores» de la reforma laboral, además del deterioro en la negociación colectiva en los centros de trabajo que hace a los trabajadores «asumir más riesgos».

Payo ha explicado que el sector de la construcción es el que más accidentes aglutina, mientras que por sexos, los hombres sufren más incidentes, ya que «el mercado laboral castellano-manchego está masculinizado».