El etarra López Abetuxko, recibido en Vitoria el pasado 5 de julio de 2018, tras salir de la cárcel
El etarra López Abetuxko, recibido en Vitoria el pasado 5 de julio de 2018, tras salir de la cárcel - COVITE

Dos víctimas expresarán por primera vez ante el juez su «dolor» por el homenaje a un etarra

La Audiencia Nacional investiga el tributo al histórico terrorista López Abetxuko, etarra en los años de plomo

MadridActualizado:

Por primera vez se escuchará su voz. Dos víctimas del terrorismo relatarán mañana, a las 12 horas, en la Audiencia Nacional qué sintieron al ver homenajeado a un etarra del comando que asesinó a sus padres. Por primera vez, las víctimas tomarán la palabra ante la Justicia y describirán sus sentimientos en una investigación por el recibimiento a un etarra.

Ana Velasco Vidal Abarca y Eduardo Lázaro Ezquerra –hijos respectivamente de Jesús Velasco y Eugenio Lázaro, asesinados por ETA en 1980– han sido citados a declarar como testigos/perjudicados en la causa por el homenaje al etarra José Ramón López Abetxuko, según ha podido saber ABC.

La magistrada María Tardón, titular del juzgado central de instrucción número tres, investiga si el tributo a López Abetxuko (68 años) celebrado en Vitoria el 5 de julio de 2018 pudo constituir un acto delictivo. La juez admitió a trámite una denuncia del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), que considera que el homenaje al terrorista de los años de plomo supuso un delito de humillación y desprecio a las víctimas y otro de enaltecimiento.

«Que tengamos que ir nosotros a la Audiencia Nacional es un trago muy duro, que nos revuelve muchísimo», resume, en conversación con ABC, Ana Velasco sus sensaciones ante esta cita, que le recordará lo que sucedió aquella fría mañana del 10 de enero de 1980. Un pistolero de ETA asesinó a su padre, Jesús Velasco, cuando llevaba a dos de sus hermanas al colegio. Velasco, que tenía cuatro hijas y 47 años, era jefe del Cuerpo de Miñones de Álava, una policía foral.

López Abetxuko participó en el asesinato de Velasco confirmando la información recopilada por otros dos etarras para seguir la pista al militar asesinado, y fue condenado por la Audiencia Nacional por ello en 1994.

El terrorista –que cumplió 29 años de pena– también fue condenado por el asesinato el 13 de abril de 1980 de Eduardo Lázaro, que era comandante del Ejército y el jefe de la Policía Municipal de Vitoria. López Abetxuko fue c onsiderado cooperador necesario por su labor informadora. Descubrió que la víctima solía tomarse algo al salir del trabajo, una información sin la que «no hubiera sido posible» el asesinato, concluyó la Audiencia Nacional. Fue condenado a 30 años.

Tras salir de la cárcel, López Abetxuko fue recibido en Vitoria por decenas de personas de la izquierda abertzale. Se formó un pasillo de gente que le aplaudió y abrazó a su paso, se le entregó un ramo de flores, y se bailó un aurresku ante su presencia.

«Me duele que el Estado tolere estos homenajes públicos. Sentirte tan desprotegido, tan despreciado, tan arrinconado. De los terroristas me lo espero, pero que les dejen manifestarlo públicamente me duele profundamente», condensa Ana Velasco, que mañana lo expresará ante la juez.