González, ayer - ÓSCAR DEL POZO

Pelea de «iglesias» en el Congreso

Felipe González, tras la referencia de Pablo Iglesias a la «cal viva» del GAL: «El país no necesita ni rabia ni odio»

Actualizado:

Duelo entre las dos «iglesias»: la nueva de Podemos y la originaria, la del PSOE. Todo empezó el miércoles en el Congreso, cuando Pablo Iglesias Turrión -homónimo del fundador del PSOE en 1879, nieto de socialistas y fundador de Podemos 134 años después- se puso a «escupir sobre la memoria de Felipe González» (así de caldeadas andan las fuentes socialistas) desde su escaño a cuenta de si el expresidente tiene o no «las manos manchadas con cal viva» de los terroristas del GAL. Pedro Sánchez, sucesor de González y de Iglesias «el bueno», como suele decir, esperaba un cortejo rudo el que le iba a tocar con el líder de la «iglesia» nueva de la izquierda, pero nunca semejante pedrada.

«¡Fuera!», «¿¿Esa es la nueva política??», fueron algunos de los gritos que se oyeron el miércoles, en caliente, desde los escaños del Grupo Socialista hacia los de Podemos mientras Íñigo Errejón, al lado del líder, iba empequeñeciéndose en su escaño con cara de espanto pensando la que estaba liando su jefe.

Díaz, encabeza la protesta

Sánchez no quiso darle más protagonismo pero tampoco pudo impedir que los suyos salieran al pasillo a desahogarse por lo que acababan de presenciar. Todavía dominaba en ese momento la idea de darle una réplica «adecuada», lo que viene siendo: «eso no me lo dices en la calle», pero el candidato socialista, que se jugaba y se juega su futuro en el envite, prefirió algo más sobrio; defensa escueta del expresidente para no hacerle el juego.

La militancia, ya se sabe, a veces sale respondona y ayer, 24 horas después del incidente y teóricamente superado el «shock», seguía en sus trece. Algunos optaron por ir tras la estela de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. No puede ver a los de la formación morada -se las hicieron pasar canutas en su investidura, hace un año-. Por ello, abanderó la indignación desde primera hora de la tarde del miércoles hablando de «indignidad» y exigiendo a Iglesias que pida perdón a Felipe González y a los millones de militantes y votantes a los que había ofendido. Ayer muchos fueron detrás.

Hasta el portavoz socialista, Antonio Hernando, tuvo que salir en nombre del partido a exigir disculpas a Pablo Iglesias Turrión. Y dijo más. Se mostró convencido de que «ese insulto y resentimiento mostrado por Iglesias hacia Felipe González se produjo para tapar lo que hizo al final Podemos, que fue votar lo mismo que el PP». Quizá por eso Ferraz se resiente a sobreactuar; no quiere que sobresalga la anécdota.

Ayer, por la tarde, se celebró un homenaje al escritor Gabriel García Márquez en el Instituto Cervantes al que acudió Felipe González, el aludido, y al que se acercó también Pedro Sánchez para mostrarle su solidaridad. «Yo sé que es buen discípulo de Anguita, pero me parece que está muy sobrecargado, se debería serenar un poquito», aconsejó González a Pablo Iglesias.

No comprende «la carga de rabia y de odio» del líder de la formación morada. «Me parece un maravilloso autorretrato», ironizó. «Según mi madre, cumplo hoy 74 años, edad para callar en opinión de Monedero. A estas alturas no me voy a ofender, para que alguien te ofenda tiene que tener...», añadió González sin cerrar la frase. «El país necesita respuestas a los problemas de los ciudadanos y no necesita ni rabia ni odio». Junto a él estaba Pedro Sánchez, que no quiso hacer declaraciones.

Quien sí las hizo fue el exministro del Interior en los gobiernos de González, José Luis Corcuera, tildando al líder de Podemos de «defensor de dictaduras». En declaraciones a Servimedia, comentó que lo de Iglesias Turrión es una «barbaridad» y no quiso añadir mucho más porque siempre se quedaría «corto» al valorar «a un defensor de dictaduras». Corcuera hacía referencia así al apoyo que Iglesias ha venido dando al régimen chavista de Venezuela y a que tenga un programa en Hispan TV, un canal que recibe financiación del régimen iraní.

Y mientras, desde Podemos se intenta no echar más leña al fuego porque entienden que a Iglesias Turrión se le calentó la boca en una de las réplicas del debate con el candidato Pedro Sánchez.

Bustinduy: «Una anécdota»

«Una anécdota», como la califica el portavoz en la Comisión de Exteriores del Congreso, Pablo Bustinduy, o parte del «ejercicio parlamentario» y la «telenovelización» que tiene en estos tiempos la política. El diputado de la formación morada descartó que Pablo Iglesias vaya a pedir perdón por el comentario hecho en el fragor de la batalla dialéctica del pleno de investidura.