La subcomisión del pacto educativo acabó en fracaso esta semana
La subcomisión del pacto educativo acabó en fracaso esta semana - EFE

Los pactos de Estado encallan en el Congreso con los partidos pensando ya en el nuevo ciclo electoral

Podemos se suma al PSOE, abandona el pacto educativo y llama a la movilización

MadridActualizado:

El portazo del PSOE a las negociaciones del pacto educativo y el seguidismo de Podemos ha condenado al fracaso la consecución de uno de los acuerdos en que más esperanzas habían puesto los partidos políticos al inicio de la legislatura. Este fracaso es tan solo el síntoma de una legislatura que nació con la pompa de los grandes acuerdos y que está viendo frustradas esas enormes expectativas. El pacto por la violencia de género ha sido el único que ha cristalizado.

Pero con todos los partidos pensando ya en el ciclo electoral que arranca en 2019, las últimas semanas han visto cómo descarrilaban las negociaciones de algunos de los grandes pactos que se pretendían alcanzar.

Pacto educativo

Pese a que el PP manifestaba ayer su intención de terminar los trabajos en la subcomisión y elevar un informe de recomendaciones que fuese votado en el Pleno, lo cierto es que, sin el PSOE, la sensación es que no se podría hablar de pacto de Estado.

El futuro del acuerdo se complicó ayer aún más, ya que Podemos también anunció que dejará la Subcomisión, en la que desde hace un año se negocia el acuerdo. La formación de Pablo Iglesias se escudó en que se lo había pedido la comunidad educativa, sobre todo algunas asociaciones y sindicatos (Comisiones Obreras, Europa Laica, Movimiento de renovación pedagógica y Sindicato de trabajadores de la enseñanza). A estos colectivos convocó ayer de forma urgente en el Congreso. Sin embargo, Podemos ha venido amagando en reiteradas ocasiones con dejar de participar en los trabajos del Parlamento.

Pero Podemos no solo saldrá del pacto, sino que también ha hecho una llamada a la «movilización» para que la protesta se traslade a la calle. De hecho, ya había anunciado su intención de convocar actos por toda España para explicar el pacto en la calle.

La diputada de Podemos Ione Belarra subrayó, tras finalizar la reunión con estas organizaciones, que «nos han pedido que nos vayamos y no vamos a participar de un pacto que desde el comienzo la comunidad educativa ha considerado un paripé». En este sentido, acusó al Partido Popular de «no tener intención de pactar nada» y de utilizar la Subcomisión «para blanquear la Lomce».

El Partido Popular reaccionó a esta nueva deserción en la mesa de negociación, subrayando que «la izquierda no está a la altura de la responsabilidad política e histórica para llegar a un pacto», según señaló la portavoz de Educación, Sandra Moneo. A pesar de las dificultades, los populares reiteraron que «su compromiso de llegar a acuerdos sigue intacto», y recordaron que la salida del PSOE responde a «una estrategia política para crear un frente y dinamitar el pacto».

Las ausencias del PSOE y Podemos no impedirán que el próximo martes se reúna la Comisión de Educación para retomar los trabajos de la negociación. Una semana de plazo para que estos partidos reconsideren su posición.

Desbandadas

Antes de esta ruptura, que dificultará también las negociaciones para un acuerdo en materia de financiación autonómica, también se desmoronó la posibilidad de consensuar una Estrategia Nacional de Justicia. La subcomisión creada al efecto en marzo de 2017 ha terminado en lluvia de críticas cruzadas. Unidos Podemos y Ciudadanos decidieron abandonar la subcomisión acusando a PP y PSOE de no querer avanzar en la «despolitización» de la Fiscalia y del Consejo General del Poder Judicial. Por su parte el PSOE culpó a la «cerrazón» de PP y Cs de la falta de acuerdo.

Una de las grandes reformas que Podemos y Ciudadanos lograron poner en lo alto de la mesa fue la reforma de la ley electoral. Aunque PP y PSOE se han visto obligados a entrar en el debate, no se vislumbra que los acuerdos alcancen puntos esenciales. Ante la falta de avances, Cs promovió una ronda de reuniones bilaterales en las que se corroboró su afinidad con Podemos en esta materia, pero tras la que PP y PSOE descartaron fomentar cambios en la proporcionalidad del sistema.

Si algo está quedando claro en la comisión para la evaluación del modelo autonómico, impulsada por el PSOE, es que no hay consenso para abordar una hipotética reforma de la Constitución. Ese espacio ya nació con nulas expectativas una vez que no participan ni lo partidos nacionalistas (a excepción de Compromís) ni Unidos Podemos.

En una legislatura marcada por la escasa producción legislativa, la fragmentación parlamentaria está terminando por ser más un obstáculo que una oportunidad para trazar grandes acuerdos. La posibilidad de un pacto del agua, que buscan PP y PSOE, puede ser de lo poco que se salve del naufragio pactista.