El juez que instruye el caso Cursach, Miguel Florit, a su llegada al Tribunal Superior de Justicia de Baleares
El juez que instruye el caso Cursach, Miguel Florit, a su llegada al Tribunal Superior de Justicia de Baleares - EP

El instructor del caso Cursach niega haber vulnerado el secreto profesional de dos periodistas

El juez Florit ha declarado como imputado tras la denuncia presentada contra él por «Diario de Mallorca» y Europa Press por haber ordenado en diciembre incautar los móviles de sendos redactores de ambos medios

Palma de Mallorca Actualizado: Guardar
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El actual instructor del caso Cursach, el juez Miquel Florit, ha comparecido este lunes ante el Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares (TSJIB) para declarar, en calidad de investigado —equivalente a imputado—, a raíz de la denuncia conjunta presentada contra él por «Diario de Mallorca» y Europa Press por haber ordenado el pasado mes de diciembre la incautación de los teléfonos móviles de dos periodistas de ambos medios.

El juez Florit ha explicado a la magistrada Felisa Vidal que la decisión que tomó hace cuatro meses, muy meditada, no habría vulnerado el derecho a la información ni el secreto profesional de los dos redactores afectados. En ese contexto, ha indicado que su propósito no era conocer posibles fuentes de ambos periodistas, sino intentar averiguar si, como se sospecha, ha habido filtraciones a los medios durante la instrucción de esta macrocausa. El juez Florit ha contestado a las preguntas de la magistrada del TSJIB, de su abogado y del fiscal superior de Baleares, Bartomeu Barceló. En cambio, ha declinado responder a las preguntas de las acusaciones.

Cabe recordar que en el caso Cursach se investiga, esencialmente, la existencia de una supuesta trama de corrupción policial, política y empresarial, cuyo presunto impulsor sería el magnate mallorquín Tolo Cursach, quien durante décadas fue el principal empresario del sector del ocio nocturno de Baleares. Esta causa judicial cuenta hoy con diversas piezas separadas, entre ellas una específica que abrió el juez Florit el pasado año para indagar acerca de las presuntas filtraciones periodísticas habidas desde hace tiempo en el marco de este proceso. Dicha pieza separada se abrió tras sendas denuncias previas presentadas el verano pasado por Cursach y por uno de sus colaboradores, Bartomeu Sbert, también investigado, por la publicación en los medios de informaciones reservadas.

Una de las decisiones tomadas por el juez Florit en el marco de esta pieza separada fue, precisamente, ordenar el pasado 11 de diciembre la incautación de los teléfonos móviles del periodista de «Diario de Mallorca» José Francisco Mestre y de la redactora de Europa Press en Palma Blanca Pou, que han sido dos de los profesionales que han venido informando de manera regular sobre el caso Cursach. El magistrado devolvió los móviles a Mestre y a Pou el pasado 4 de enero, certificando que dichos teléfonos no habían sido finalmente abiertos y que sus contenidos tampoco habían sido examinados. En cualquier caso, ya en diciembre «Diario de Mallorca» y Europa Press habían presentado una querella conjunta contra Florit, como presunto autor de los delitos de prevaricación judicial, contra la inviolabilidad del domicilio y contra el secreto profesional de los periodistas. Dicha querella fue admitida a trámite poco después por el TSJIB, que citó al magistrado para que prestase declaración este lunes, como así ha hecho.

Presuntas filtraciones

El primer paso en el marco de esta pieza separada que investiga presuntas filtraciones a periodistas se había dado ya el pasado verano. Así, agentes de Asuntos Internos de la Policía Nacional iniciaron entonces una investigación para averiguar quiénes habrían estado detrás del posible suministro de informaciones reservadas a los medios de comunicación. Las primeras sospechas recayeron sobre el hoy extinto Grupo de Blanqueo de la Policía Nacional de Palma, cuyos miembros llevaron el peso de la investigación del caso Cursach durante años. La citada unidad estuvo siempre en contacto permanente con el primer instructor del caso, el juez Manuel Penalva, y con el fiscal Anticorrupción Miguel Ángel Subirán. De hecho, en su momento se crearon hasta tres grupos de «whatsapp» compartidos, en los que de manera regular había intercambio de comentarios y de información.

El segundo paso judicial vinculado a esta pieza separada del caso Cursach fue, como se ha indicado, la incautación de los móviles a dos periodistas locales hace cuatro meses. El tercer paso se produjo poco después, el 19 de diciembre, cuando fueron detenidos el exjefe del Grupo de Blanqueo y un agente de dicha extinta unidad por el presunto delito de revelación de secretos. Tras acogerse a su derecho a no declarar, ambos quedaron en libertad con cargos. Posteriormente, el martes de la pasada semana, fueron también arrestados otros dos antiguos agentes del Grupo de Blanqueo, en concreto una inspectora y un subinspector. El motivo de la detención habría sido el mismo, una supuesta revelación de secretos. Horas después de su arresto, ambos agentes quedaron también en libertad con cargos.

El cuarto y último paso hasta ahora tuvo lugar el miércoles de la pasada semana. En concreto, los mencionados agentes de Asuntos Internos de la Policía Nacional entregaron al juez Florit un informe en el que se apunta que el juez Penalva y el fiscal Subirán podrían haber cometido hasta una decena de presuntos delitos, entre ellos los de pertenencia a grupo criminal, detención ilegal, denuncia falsa, revelación de secretos, coacciones y omisión del deber de perseguir delitos. En el citado informe se pide la adopción de diversas medidas cautelares contra el juez y el fiscal, entre ellas una orden de alejamiento que les impida comunicarse con testigos e imputados, la retirada de las armas que ambos juristas portan para su propia seguridad o la incautación de sus teléfonos móviles. En principio, será el TSJIB el órgano que tendrá que decidir si finalmente se imputa o no a Penalva y a Subirán.

Cabe recordar, por último, que el contenido de varios de los «whatsapps» que se cruzaron durante años el juez Penalva, el fiscal Subirán y agentes del extinto Grupo de Blanqueo fue dado a conocer el pasado viernes por el diario «Última Hora». En dichos «whatsapps» aparecen comentarios como mínimo inadecuados referidos a detenidos, imputados, abogados, periodistas o fiscales, con expresiones como que «cague caldo» o «abogado de gitanazos y morralla diversa. Qué p... asco». En ese contexto, se prevé que los principales imputados en el caso Cursach acaben solicitando la nulidad de una parte o de la totalidad de esta macrocausa, por las presuntas deficiencias que se habrían producido durante la instrucción. El primer imputado en dar el paso ha sido el ya mencionado Bartomeu Sbert, uno de los colaboradores más estrechos de Cursach.