El juez, en una reciente imagen - EFE | Vídeo: Así es el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez

Grande-Marlaska, nuevo ministro del Interior

Es un referente de la lucha contra ETA, encarceló a Otegui en pleno proceso de paz

N.V. / L. L. C. / EFE
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El vocal del Consejo General del Poder Judicial (CJPG), Fernando Grande-Marlaska, ha sido elegido por Pedro Sánchez para ser ministro del Interior en sustitución de Juan Ignacio Zoido.

Grande-Marlaska, que no está afiliado al PSOE ni a ninguna asociación judicial, ha sido presidente de la Sala Penal de la Audiencia Nacional hasta hace unos meses, cuando le dio el relevo Concepción Espejel.

A lo largo de su carrera ha sido el instructor del «caso Faisán» sobre el supuesto chivatazo desde el entorno de Interior a ETA, y un baluarte en la lucha contra la banda terrorista a la par que férreo defensor de las víctimas, lo que le llevó a estar amenazado por la banda.

Tuvo la osadía de meter en prisión a Arnaldo Otegui en pleno proceso de paz cuando el fiscal General Conde-Pumpido había pedido suavizar la petición de penas contra los batasunos. La banda terrorista lo tuvo en la diana e incluso planeó atentar contra él mientras veraneaba en la localidad riojana de Ezcaray.

Entre sus decisiones polémicas figuran la investigación del accidente del Yak-42, que finalmente se tuvo que archivar, y el haber mandado a juicio a los autores de una caricatura de los Príncipes de Asturias en la portada de la revista «El Jueves».

En la Audiencia Nacional también compartió sumarios con la fiscal Dolores Delgado, nueva ministra de Justicia y con la que tiene una buena relación, lo que les convierte en un tándem bien engranado y de perfil marcadamente técnico.

El magistrado llevó de forma paralela su lucha contra el terrorismo, en la que se mantuvo implacable, con la defensa de los derechos de los homosexuales.

Su salida del armario pública fue en 2006, en la cima de su popularidad, cuando concedió una entrevista a la escritora y amiga Rosa Montero bajo el título «El juez rompe su silencio», que lo convirtió en uno de los primeros (y pocos) jueces que han reconocido esta condición.

Marlaska es un magistrado difícil de etiquetar políticamente. Contrario a los nacionalismos y con una ideología marcadamente social, fue designado a propuesta del PP vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en 2013 y ha presidido desde 2016 la comisión contra el racismo, la xenofobia y otras formas de intolerancia, integrada por personalidades de la justicia y la política.

Una de sus últimas decisiones como magistrado de la Audiencia Nacional, puesto que compaginó con el del CGPJ hasta junio de 2017 (cuando entró en la comisión permanente), fue el voto particular que emitió unos meses antes negándose a absolver a un tuitero de enaltecer a ETA con mensajes sobre Carrero Blanco, en contra así de la línea que ha ido perfilando el tribunal respecto de este tipo de tuits.

En 2016 publicó su primer libro, "Ni pena ni miedo", en el que habla a calzón quitado de su vida, de amor (especialmente de su marido, Gorka, con quien vive junto a sus tres perros) y de heridas familiares, pero también de feminismo, corrupción, nacionalismo, religión y prostitución.