El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, interviene en el Foro ABC - Maya Balanya | Vídeo - Rivera: «¿Vamos a permitir que PNV y Bildu determinen lo que es un abuso policial?»
Foro ABC

Albert Rivera lleva al Defensor del Pueblo «la última infamia de Sánchez»: la ley vasca de abusos policiales

Promete públicamente que no hará presidente al secretario general del PSOE ni por activa ni por pasiva

MadridActualizado:

El Parlamento vasco aprobó ayer una ley que pretende resarcir a las «víctimas» de supuestos abusos perpetrados por la Policía Nacional y por la Guardia Civil. El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha anunciado en el Foro de ABC que su formación no se quedará de brazos cruzados ante la que ha calificado como «la última infamia de Sánchez».

El compromiso de Rivera de no investir presidente del gobierno al secretario general de los socialistas es firme, y es que los liberales consideran que está poniendo en riesgo el futuro de España con sus constantes cesiones al nacionalismo y al separatismo. Esta última, la ley vasca de abusos policiales, llega después de que tanto el PNV como EH Bildu votasen a favor de los decretos de los «viernes sociales» del Gobierno, permitiendo que saliesen adelante todos ellos.

Ciudadanos no dispone de cincuenta diputados en el Congreso, por lo que no puede presentar un recurso de inconstitucionalidad por su cuenta, como anunció el Partido Popular. Pero el líder de Cs ha preferido llevar el caso ante el Defensor del Pueblo para que sea este quien, si lo estima oportuno, eleve al Tribunal Constitucional un recurso contra esta ley.

El marco legal, aprobado con los votos a favor de PNV y del PSOE vasco y la abstención de Bildu y Podemos, prevé que una comisión política decida si se produjeron en el pasado estos abusos policiales o no. Es decir, «deja en manos de PNV y Bildu» decidir si se sancionan las actuaciones policiales.

Para Rivera esto es claramente «inconstitucional», y es que ha querido subrayar en este foro, organizado con la colaboración de Deloitte, que en una democracia son los jueces, y no los políticos, quienes juzgan.

«Alguno se pregunta aún por qué hay que enviar a Sánchez a la oposición», ha ironizado, y se ha comprometido públicamente a no permitir la investidura de Sánchez ni por activa ni por pasiva —con una abstención técnica—.

Política de pactos clara

El presidente de Cs ha apostado esta precampaña por señalar desde el principio cuál va a ser su política de pactos tras las elecciones, y lo ha hecho explícitamente. El Comité Ejecutivo votó formalmente vetar cualquier posible pacto con el PSOE, incluso si propusiesen un candidato distinto a Sánchez, después de las elecciones generales del 28 de abril.

En Cs creen que los socialistas han cruzado todas las líneas rojas al acceder al Gobierno de la mano de «quienes han dado un golpe de Estado» y por ello tildan de «emergencia nacional» que pasen a la oposición. Rivera se ha atrevido a decir no solo que no acordará nada con Sánchez bajo ningún escenario, ni ante una eventual repetición electoral, sino también con quién sí está dispuesto a gobernar: con el PP de Pablo Casado.

A diferencia de Sánchez y de Casado, Rivera sí está diciendo explícitamente con quiénes está dispuesto a buscar el entendimiento y con quiénes no; algo que pretende convertir en un activo de aquí a las elecciones para llenar las urnas de «votos naranjas». «Todavía no he escuchado a Sánchez decir cómo va a ser su gobierno ni a Casado coger el guante que le lanzamos», ha aseverado, y ha comparado esta precampaña con un partido de tenis a dobles: Casado y él contra Sánchez y «su vicepresidente» Pablo Iglesias.