Los cuatro candidatos, antes de comenzar el debate
Los cuatro candidatos, antes de comenzar el debate - EFE
Elecciones Generales

Debate electoral TVEDe las fotos de Rivera a la Constitución de Iglesias: los errores y aciertos de los candidatos

Analistas políticos ven «previsible» un debate en el que los candidatos intentaron no fallar

Horario y dónde ver el debate electoral a cuatro de Atresmedia (Antena 3, La Sexta y Ondacero)

Última hora de las elecciones generales 2019

MadridActualizado:

La prueba más esperada en todos los Juegos Olímpicos son los 100 metros lisos. En las campañas electorales ocurre lo mismo con los debates. Todas las cámaras enfocan al mismo sitio y millones de personas aguardan detrás del televisor a que los protagonistas salgan al ruedo que, en este caso, en lugar de una pista de atletismo eran 100 minutos en el estudio 1 de Prado del Rey. Cuando el reloj marcó las diez de la noche, Pedro Sánchez, Pablo Casado, Pablo Iglesias y Albert Rivera saltaron al «tartán político» para convencer a los indecisos de que ellos son el presidente que necesitan.

Y lo hicieron con sus «uniformes de trabajo», que poco tienen que ver con la equipación de Usain Bolt, pero que también tienen un porqué. «Lo más planificado es el mensaje que se quiere transmitir desde el punto vista verbal y no verbal -aquí entra la vestimenta- y es importante que haya sintonía entre ambos», explica Daniel Rodríguez, director adjunto del Instituto de Comunicación Empresarial (ICE). Así se entiende que Sánchez vistiera corbata roja, que Casado la llevara azul, que Iglesias se remangara una de sus camisas y que Rivera optara también -al contrario que en el debate de 2016- por anudarse otra corbata que no fue naranja.

Acostumbrados

Los cuatro, como resalta el experto, partieron casi en igualdad, al menos en lo que a experiencia en estas lides se refiere. «Están acostumbrados a debatir y proceden de un entorno televisivo», indica Rodríguez, quien recuerda que Sánchez ya debatió con Rajoy, que Casado demostró sus dotes comunicativas contra Soraya Sáenz de Santamaría en la convención del PP, que Rivera es campeón universitario de debate, y que Iglesias presenta, para rizar el rizo, un programa de televisión.

Con estos ingredientes era difícil que alguno cometiera un error de bulto a la hora de exponer sus argumentos, como abusar de gestos o movimientos agresivos que les hipotecaran de cara a la cita de hoy. «En líneas generales el debate fue previsible», diagnostica Rubén Tamboleo, consultor político, para quien Rivera fue el más «disruptivo en su discurso». El presidente de Ciudadanos interrumpió en varias ocasiones a Sánchez para distanciarse del PSOE y fue el más directo en sus ataques porque «es al que peor le va en las encuestas», considera Tamboleo. Mientras tanto Pablo Iglesias, a juicio del consultor político, demostró algunas carencias «al controlar su comunicación no verbal». El líder de Unidos Podemos, que poco a poco tornó su calmado inicio en gestos de cejas apretadas, tampoco se contuvo al exhibir la Constitución, un recurso que también gusta a un viejo conocido en su partido, Nicolás Maduro. «Iglesias abusó del recurso de leer la Constitución», estima Rodríguez, quien también subraya que «las intervenciones con la mano en el bolsillo y la posición corporal poco erguida de Iglesias le impidieron imprimir más contundencia y energía a sus mensajes».

Casado, que fue el único en llegar acompañado por su mujer, en un mensaje familiar «eficaz y coherente que le distingue», como expone Rodríguez, fue de menos a más y «moderó la velocidad con la que suele hablar buscando un tono contundente y sereno». Sin embargo, sorprendió su silencio inicial en el segundo bloque, justo cuando más sufrió el socialista, que tuvo su momento más comprometido cuando Rivera le echó en cara su «tesis de mentira». La actuación de Rivera, pese a su solvencia, también tuvo un pero, al menos para Rodríguez: «Abusó en exceso del recurso de la fotografía, lo que le restó eficacia en algunos tramos».

Con el freno de mano

Ataques puntuales hubo, también ciertos momentos de tensión, pero nada comparable con los debates de otras campañas electorales, como por ejemplo cuando Sánchez llamó «indecente» a Rajoy. «Todos quieren llegar con posibilidades al debate de Atresmedia y quizás con nueva munición», constata Barrera, quien sin embargo y a la hora de hacer balance, vio a Sánchez «el más nervioso -quizá por eso mandó a Ábalos a rueda de prensa- y faltón cortando a Rivera y Casado». El profesor también echó en falta más confrontación entre los líderes de los dos principales partidos: «Ha habido más cara a cara entre Sánchez y Rivera que con Casado».

Como debate a dos no va a haber, los candidatos tendrán que fajarse en el debate de esta noche y arriesgar algo más si quieren ganarse el favor de los indecisos. Ya se sabe que con el freno de mano echado es difícil ganar cualquier carrera. Y menos todavía los 100 metros lisos.