Sánchez y Torra, durante un encuentro que mantuvieron en La Moncloa - JAIME GARCÍA / Vídeo: Líderes políticos reaccionan a la polémica del debate de RTVE
Elecciones Generales

El doble debate agitará la campaña con los indultos como punto débil de Sánchez

Casado intentará arrinconar al candidato socialista por su política económica y su intercambio de favores con los independentistas

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AlicanteActualizado:

Sánchez se jugará en dos debates consecutivos la ventaja que ahora mismo le otorgan los sondeos. Un formato de doble vuelta y que, por tanto, genera un doble riesgo. Justo lo que no querían en esta campaña los socialistas. «No tiene ningún sentido dos debates seguidos», se quejaba ayer un dirigente socialista. En el PP, mientras tanto, confían en que los debates refuercen el voto útil del centro-derecha hacia Casado. El equipo de campaña de los populares atacará sobre todo los que considera que son los dos puntos débiles de Sánchez: la política económica y la territorial. Así, Casado intentará que el candidato socialista se quite la careta de una vez y descubra qué piensa hacer con los indultos a los independentistas catalanes presos.

En el PSOE hay una cosa que preocupa más que los fallos que se han sucedido en la organización de los debates. Y es que esa doble convocatoria de debates vuelva a poner encima de la mesa la cuestión de Cataluña. El tercer bloque del debate del lunes en RTVE será el de política territorial.

El presidente irá «en modo zen», dicen en su equipo, porque esperan a Casado y a Rivera claramente a la ofensiva en este tema. «No tienen proyecto más allá de Cataluña. Es claramente el tema en el que van a buscar descolocar a Pedro», dice un miembro de la Ejecutiva. Otro miembro importante de la dirección establece el que considera el flanco más débil de Sánchez de cara al debate: «Me preocupa la cuestión del indulto, no sé por qué no lo rechazamos de plano». Pablo Casado y Albert Rivera se han comprometido a que no indultarán a los líderes independentistas si hay condena por parte de Tribunal Supremo.

Pedro Sánchez descarta en estos momentos pronunciarse al respecto porque no existe todavía una condena, pero ya ha dicho que «una vez haya sentencia, el poder político tendrá que posicionarse». Preguntado al respecto, otro miembro de la Dirección defiende que esa es «la respuesta que tiene que dar un presidente» para no interferir en el desarrollo del juicio, pero admite que en términos de mensaje de cara al electorado «no es tan atractivo».

Los pactos postelectorales

Otras personas consultadas, en cambio, creen que el debate seguirá girando sobre los pactos, y creen que eso «claramente nos beneficia». Una dirigente territorial considera el tema del indulto «demasiado concreto» como para que se convierta en un eje de discusión central. Pero sí piensan que el debate puede recrudecer la discusión sobre «el referéndum y la independencia, porque eso sí llega más a la gente».

Tras unos días en los que la Semana Santa no se ha dejado sentir en cuanto a un descenso de la actividad de campaña, los dos duelos televisivos llevan la actividad a un nuevo escenario. De aquí al próximo miércoles todo estará centrado en los debates. Y el resultado de los mismos podrá condicionar el «sprint» final de las últimas 48 horas.

Sánchez decidió en la tarde del jueves, apenas unas horas después de defender públicamente que solo debería haber un debate, que debía rectificar para evitar que este asunto siguiese centrando la actualidad. «Era polémica para dos días, pero no podía ir a más», dice un dirigente. «Había un riesgo real de que no hubiera debate. Y tras el cambio de RTVE podíamos quedarnos marcados como los que lo impidieron, cuando nosotros sí queremos el debate».

La gestión del debate ha vuelto a sacar a la luz el juego de posiciones que existe en torno al favor del presidente. Salvo en el propio entorno presidencial nadie duda de que las cartas se han jugado mal en esta partida y por eso al final se ha terminado rectificando. En la sede federal se vuelve a apuntar a las «arriesgadas» estrategias de Iván Redondo, que suelen estar envueltas de lecturas épicas de la realidad. «Los excesos tienen efecto boomerang», dice un dirigente. No obstante, ayer se trataba ya de pasar página y el sentir general es que la campaña sigue encarrilada en el marco que quiere el PSOE: o Sánchez o el pacto andaluz.

Y ese es el motivo por el que en el PSOE «en ningún momento» dicen haber considerado en firme la opción de un cara a cara con Casado. Ni siquiera cuando se vio que iban a coincidir en días consecutivos dos debates con el mismo formato. Hace días el secretario de Organización, José Luis Ábalos, reconocía que la posición del PSOE respecto a los debates la definía su «estrategia electoral». Y su discurso es el de «una derecha con tres siglas». Por eso se optó por el formato a cinco prohibido por la Junta Electoral.

Durante estos días Sánchez ataca indistintamente a Casado y Rivera. Sin conferirle al primero la condición de líder de la oposición. De hecho, los ataques al PP se vienen centrando más en algunos de sus fichajes como Cayetana Álvarez de Toledo, Suárez Illana, al que Sánchez llama «hijo de», o Daniel Lacalle. En el caso de las críticas a Cs se centra más en Albert Rivera y en «el armario tan grande que tiene para todos sus cambios de chaqueta».

El «miedo» de Sánchez

El equipo de campaña del PP pidió un cara a cara con Sánchez desde que se anunció la convocatoria de elecciones, pero se ha encontrado con el rechazo frontal del PSOE, lo que les lleva a concluir que el candidato socialista «se esconde, porque tiene miedo a debatir con Casado». Los directores de campaña de los dos partidos se pusieron en contacto de forma telefónica al principio de la campaña, y el PP solo encontró «largas y más largas» por parte de los socialistas.

Ayer, cuando el director de campaña del PP, Javier Maroto, acudió a la reunión para decidir los detalles del debate de TVE, comprobó que todo estaba decidido de antemano. El PP cree que Moncloa llevaba el esquema hecho, desde los bloques temáticos, hasta la decisión de sortear el orden de las intervenciones, algo que, según los populares, es inédito en este tipo de debates. El sorteo perjudica claramente al principal partido, que sigue siendo el PP por los últimos resultados electorales, ya que, como ha ocurrido, puede quedarse sin abrir o cerrar el debate.

Pero el PP tampoco ha querido organizar un incendio con estas quejas. Casado está encantado de debatir dos veces con Sánchez, y las que hicieran falta, y se lo toma con tranquilidad, convencido de que va a ganar en las citas de RTVE y Atresmedia. El líder del PP ya debatió siete veces en las elecciones de 2015. Es un formato en el que se siente como pez en el agua, y cree que Sánchez tiene todas las de perder.

Casado mantuvo su agenda de campaña ayer (Alicante y Almansa) y la de hoy (Toledo), y solo ha despejado la del lunes y martes por consejo de su equipo, aunque si fuera por él seguiría teniendo mítines los dos días.

Los populares se ven especialmente fuertes en dos bloques: el económico y el de política territorial. Creen que son el punto débil de Sánchez, y en concreto la cuestión de los indultos a los independentistas presos. El PP no descarta que Sánchez utilice todas las «artimañas» posibles para salir airoso en estas cuestiones.

La ausencia de Vox, según las fuentes consultadas, perjudica primero a Sánchez, que no tendrá la imagen que buscaba de las «tres derechas» contra él, pero también deja fuera de juego a la formación de Abascal, que intentará tener su protagonismo en otros actos.