La profesora Rebecca Johnson con un koala
La profesora Rebecca Johnson con un koala - Universidad de Sydney

Los tímidos koalas desvelan sus secretos más íntimos

Un equipo internacional de científicos secuencia por primera vez el genoma completo de este marsupial icónico. Los resultados explican por qué no se intoxican con los eucaliptos o la composición variable de su leche

MadridActualizado:

Un equipo internacional de científicos ha conseguido desentrañar los secretos más íntimos de los koalas (Phascolarctos cinereus) al secuenciar por primera vez el genoma completo de este tímido marsupial australiano, uno de los animales más icónicos y carismáticos del mundo. Los nuevos datos, dados a conocer en la revista «Nature Genetics», explican cómo estas criaturas no se intoxican al alimentarse de eucaliptos o, también, la composición cambiante de la leche que las crías toman durante los largos meses que permanecen en la bolsa tras el nacimiento. Los resultados pueden ayudar en el tratamiento de las enfermedades de estos mamíferos y, a largo plazo, garantizar su delicada supervivencia.

Una hembra de koala
Una hembra de koala- Rebecca Johnson

El consorcio detrás del «código de barras» del koala, liderado por científicos australianos, está formado por 54 investigadores de 29 instituciones diferentes en siete países. El genoma fue desentrañado en el Centro Ramaciotti de Genómica, en la Universidad de Nueva Gales del Sur, utilizando una nueva tecnología. De esta manera, fueron secuenciados más de 3.400 millones de pares de bases y más de 26.000 genes, con una calidad y una precisión, del 95,1%, comparable a la del genoma humano.

Con estos resultados, los científicos han obtenido una visión sin precedentes de la biología única de este animal que parece sacado de un cuento de hadas. Por ejemplo, descubrieron que los koalas tienen dos grandes expansiones en una familia de genes conocida por ser útil en la descomposición de toxinas, las enzimas metabólicas del gen del citocromo P450. Resulta que estos genes se expresan en muchos tejidos de koala, particularmente en el hígado, lo que explica cómo los koalas, como auténticos especialistas dietéticos, han desarrollado un excelente conjunto de herramientas para consumir eucaliptos altamente tóxicos, que matarían a otros mamíferos, sin emponzoñarse.

Como explica Rebecca Johnson, directora del Instituto de Investigación del Museo Australiano y una de las responsables del estudio, esa habilidad «probablemente les ayudó a encontrar su lugar para sobrevivir, ya que podían contar con una fuente de alimentos con menos competencia de otras especies que no podían desintoxicarse tan eficazmente».

Otro descubrimiento importante fue la caracterización de la composición de la leche del koala, que es crucial para la especie, ya que las crías nacen con el tamaño de una alubia, medio gramo de peso y sin un sistema inmune después de 34 ó 36 días de gestación, por lo que después pasan unos seis meses desarrollándose en la bolsa. «Identificamos los genes que permiten al koala ajustar la composición de la proteína láctea a lo largo de las etapas de la lactancia, para satisfacer las necesidades cambiantes de sus crías», explica Katherine Belov, profesora de la Universidad de Sydney y también directora del estudio.

De igual forma, los investigadores descubrieron que estas proteínas pueden tener un papel antimicrobiano, contra un rango de bacterias y especies de hongos, incluyendo la clamidia(Chlamydia pecorum), conocida por causar ceguera e infertilidad en los koalas, especialmente en las poblaciones de Nueva Gales del Sur y Queensland. A partir de la información obtenida del genoma, los científicos esperan desarrollar una vacuna para combatir esta y otras enfermedades, como el retrovirus del koala (KoRV), una infección de la que se sabe poco pero que sufren muchos ejemplares.

Pérdida de hábitat

Una hembra con su cría en la bolsa
Una hembra con su cría en la bolsa- R.J.

Los koalas silvestres se encuentran actualmente en bosques de eucaliptos en el este de Australia (Victoria, Nueva Gales del Sur y Queensland) y se han trasladado a otros lugares de la masa continental y algunas islas. Pasan la mayor parte del tiempo durmiendo, descansando o comiendo. Durante un período de 24 horas, dedican casi quince horas a dormitar, de cuatro a ocho a descansar despiertos, de cuatro a siete a comer, y solo emplean cuatro minutos para desplazarse. Este comportamiento y su dieta única y altamente específica de hojas de eucalipto -necesitan de 600 a 800 gramos al día- ha provocado que sean especialmente vulnerables a la pérdida de hábitat debido al desbroce de la vegetación nativa para la agricultura y el desarrollo urbano.

Los animales quedan aislados, pierden diversidad genética y sufren un alto riesgo de endogamia que reduce seriamente su supervivencia. Por eso, los investigadores ponen el énfasis en garantizar esa diversidad genética junto a otras medidas de conservación, como proteger su hábitat y reducir los ataques de vehículos y de perros. Tan solo en las próximas tres generaciones, unos 20 años, los científicos temen que las poblaciones de koalas disminuyan a la mitad.

Todos los datos generados por el consorcio del genoma del koala se han depositado en bases de datos públicas y se han puesto gratuitamente a disposición de científicos de todo el mundo. Estos conocimientos no solo pueden servir para garantizar una larga vida al koala, sino también para ayudar a otros marsupiales y quizás puedan ser aprovechados para la salud humana. Como dice Graham Etherington, del Instituto Earlham en Norwich, Reino Unido, «con su aspecto de cachorro, el koala es una especie reconocida internacionalmente. Pero este emblemático marsupial australiano no es solo una cara bonita».