Parte de la fisura del Eldgjá al sur de Islandia
Parte de la fisura del Eldgjá al sur de Islandia - CLIVE OPPENHEIMER

La terrible erupción volcánica que mató a los dioses de Islandia

La erupción del Eldgjá puso el sol negro y enfrió drásticamente el clima en el año 940, lo que fue interpretado como una profecía del final de las divinidades paganas y la llegada del cristianismo

MadridActualizado:

«El sol comienza a ponerse negro, la tierra se hunde en el mar, las estrellas brillantes se dispersan desde el cielo. El vapor brota con lo que nutre la vida, la llama vuela contra el cielo mismo». Estas palabras forman parte del poema medieval más famoso de Islandia, Völuspá («La profecía de la vidente»), que predice el final de los dioses paganos y la llegada de uno nuevo, único y singular. Parte del texto describe una terrible erupción con explosiones ardientes y gruesas nubes de ceniza y vapor, una catástrofe apocalíptica que ocurrió de verdad en el año 940 y que, según una nueva investigación dirigida por la Universidad de Cambridge, sirvió para que los vikingos se olvidaran del aguerrido Thor e impulsaran la cristianización de la isla.

La erupción del Eldgjá, en el sur de Islandia, ocurrió como una prolongada inundación de lava que envolvió el paisaje acompañada por una bruma de gases sulfurosos. El último ejemplo de estos raros ríos ardientes en la isla ocurrió en 2015. Fue provocado por el Barbarbunga y afectó a la calidad del aire a 1.400 kilómetros de distancia en Irlanda.

El Codex Regius, un códice islandés que contiene el poema
El Codex Regius, un códice islandés que contiene el poema- Clive Oppenheimer

Según los científicos, la erupción del Eldgjá fue un evento colosal, la más grande ocurrida jamás desde la ocupación de la isla y suficiente para cubrir toda Inglaterra hasta los tobillos. Alrededor de 20 kilómetros cúbicos de lava fueron escupidos como si salieran del infierno.

Pero hasta ahora no se sabía exactamente la fecha de la catástrofe natural. Para identificarla, el equipo utilizó registros de hielo de Groenlandia que preservan la precipitación volcánica del Eldgjá. Usando las pistas contenidas en los núcleos de hielo, encontró que la erupción comenzó alrededor de la primavera de 939 y continuó al menos hasta el otoño de 940, poco después de que vikingos y celtas comenzaran a colonizar la isla.

«Esto ubica la erupción directamente dentro de la experiencia de las primeras dos o tres generaciones de colonos de Islandia», apunta Clive Oppenheimer, del Departamento de Geografía de Cambridge. «Parte de la primera ola de migrantes a Islandia, los que llegaron como niños, bien pudo haber sido testigo», añade.

Las consecuencias del Eldgjá fueron terribles. Primero, una neblina de polvo sulfuroso se extendió por Europa, registrada como avistamientos de un Sol de color rojo sangre en crónicas irlandesas, alemanas e italianas de la misma época. Luego, el clima se enfrió cuando la capa de polvo redujo la cantidad de luz solar que llegaba a la superficie, lo cual es evidente en los anillos de los árboles de todo el hemisferio norte.

Esa evidencia sugiere que la erupción desencadenó uno de los veranos más fríos de los últimos 1.500 años. «En el año 940, el enfriamiento del verano fue más pronunciado en Europa Central, Escandinavia, las Montañas Rocosas canadienses, Alaska y Asia Central, con temperaturas medias de verano 2° C más bajas», señala Markus Stoffel, del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Ginebra y coatuor del estudio.

Sufrimiento humano

Entonces, los investigadores echaron un vistazo a las crónicas medievales para ver cómo el clima frío afectó a la sociedad de la época. «El sufrimiento humano a raíz de Eldgjá fue generalizado. Desde el norte de Europa hasta el norte de China, la gente experimentó inviernos largos y duros y severa sequía de primavera a verano. Se produjeron infestaciones de langostas y muertes de ganado», explica Tim Newfield, de los Departamentos de Historia y Biología de la Universidad de Georgetown. El hambre no se estableció en todas partes, pero algunos escritos sí la registran en partes de Alemania, Irak y China.

La vidente de Völuspá
La vidente de Völuspá- Wikipedia

«Los efectos de la erupción de Eldgjá debieron de haber sido devastadores para la joven colonia en Islandia; muy probablemente, la tierra fue abandonada y la hambruna severa», añade el coautor del estudio Andy Orchard, de la Universidad de Oxford. «Sin embargo, no hay textos sobrevivientes de la propia Islandia durante este tiempo que nos proporcionen relatos directos de la erupción».

Con todo, el poema Völuspá parece dar una impresión de cómo fue la erupción. El escrito, que puede fecharse en el año 961, predice la conversión de Islandia al cristianismo, que se formalizó alrededor del final del undécimo siglo. Parte del poema describe la terrible erupción y los siguientes veranos fríos. Esas imágenes apocalípticas marcan el feroz final del mundo de los antiguos dioses. Los investigadores sugieren en la revista Climate Change que esas palabras pudieron haber tenido la intención de reavivar recuerdos desgarradores de la erupción para estimular el cambio religioso y cultural masivo que tuvo lugar en Islandia en las últimas décadas del siglo X.

«Con una fecha firme para la erupción, muchas entradas en las crónicas medievales encajan como posibles consecuencias: avistamientos en Europa de una neblina atmosférica extraordinaria, inviernos severos y veranos fríos, malas cosechas y escasez de alimentos», dice Oppenheimer. «Pero lo más sorprendente es el estilo casi ocular en el que se representa la erupción en Voluspá. La interpretación del poema como una profecía del final de los dioses paganos y su reemplazo por el único dios, sugiere que los recuerdos de esta terrible erupción volcánica fueron deliberadamente provocados para estimular la cristianización de Islandia».