Saku Tsuneta acudió a la Fundación BBVA, en Madrid, para hablar de la influencia del Sol en el clima - José Ramón Ladra

Saku Tsuneta: «El Sol podría sufrir una enorme erupción estelar, pero no sabemos cuándo»

El vicepresidente de la agencia espacial japonesa (JAXA) y físico solar alerta sobre la posibilidad de que una tormenta solar dañe al planeta. También destaca que la anómala y baja actividad del Sol podría enfriar el clima próximamente

MADRIDActualizado:

Bajo el calor inmisericorde de septiembre, las palabras de Saku Tsuneta, físico solar y vicepresidente de la Agencia de Exploración Aerospacial de Japón (JAXA), resultan difíciles de creer. No solo avisa de que el Sol está en una etapa inusual y no comprendida de baja actividad magnética, sino que en los próximos años esto podría hacer que las temperaturas de la Tierra bajaran. Quizás incluso a pesar del calentamiento global de origen humano.

Cubiertos por un techo y resguardados por un aparato de aire acondicionado, el astrónomo repasa algunos de los puntos que después tratará en una conferencia sobre la influencia del Sol en el clima y titulada «El Sol y la vida en otros planetas», dentro del ciclo «La ciencia del cosmos», organizado por la Fundación BBVA. En la conversación surge el mínimo de Maunder, una pequeña edad del hielo ocurrida en el siglo XVII, y el evento Carrington, una tormenta solar que dañó los telégrafos y provocó auroras boreales en áreas tropicales en pleno siglo XIX, y cuyas consecuencias en el mundo tecnológico actual podrían ser catastróficas.

Este científico fue uno de los dirigentes que dio la cara cuando la JAXA perdió por un error humano el satélite científico más caro de la historia de Japón (durante la misión Hitomi), y uno de los responsables que decidió bajarse el sueldo a causa del error. Solo la mención de este desastre ensombrece su semblante. Por lo demás responde a las preguntas como un científico prudente y enigmático.

Por eso, reconocemos nuestra responsabilidad. Fue nuestra culpa. Tanto el problema técnico como el humano que ocurrieron fueron completamente analizados, y cambiamos nuestro modo de trabajar. Ahora estamos proponiendo hacer la misma misión, esencialmente, y el gobierno está a punto de decidir si invierte o no unos 200 o 250 millones de dólares adicionales. La NASA y la ESA ya han expresado su intención de colaborar con nosotros y proporcionarnos lo que nos dieron con la misión Hitomi. Es un proyecto verdaderamente internacional.

Pero ha sido totalmente nuestra culpa, así que Japón debería hacer algo para poder tener funcionando estos nuevos satélites en 2020: este es nuestro objetivo.-

-¿Cómo vivió aquel accidente? ¿Cómo le dijo al público que se había perdido un satélite de casi 320 millones de dólares?

Creo que esto ocurrió a finales de marzo. Por entonces yo era director del Instituto Espacial, así que era totalmente responsable de aquel problema. En primer lugar, hablé con todos y les dije que había que aclarar las causas de lo ocurrido, y documentarlo, con total transparencia y sin ocultar nada. Incluso si esto suponía pagar un doloroso coste para todos nosotros, pedí que hiciéramos público todo lo ocurrido. Y eso hicimos. Contamos todo. Yo tuve cinco conferencias de prensa en Japón, y decidí hablar y responder las preguntas de los medios por mi cuenta, sin pedirle a nadie que respondiera en mi lugar. Pensé que iba a ser duramente criticado, por haber perdido 320 millones de dólares, por la pérdida del satélite científico más caro de la historia de Japón.

Para mi sorpresa, los periodistas fueron extremadamente amables y comprensivos. Me pregunto por qué, y creo que la razón es que lo hemos contado todo y que por eso nos han entendido. En ningún momento nos hemos justificado: cometimos un error, hicimos una acción para corregirlo y nunca lo volveremos a hacer.

Normalmente habríamos habría habido algún tipo de castigo o penalización. Pero, para mi sorpresa, casi inmediatamente después del accidente el gobierno abrió una línea de fondos disponible para mí. Fue una decisión poco usual y muy generosa del gobierno de Japón.

-¿Cree que será posible que la JAXA y China cooperen o en realidad hay una carrera espacial?

Nuestra agencia japonesa se lleva el 20% de los fondos de investigación científica. Los fondos de la ESA son cinco veces mayores, y los de la NASA 30 veces superiores. Así que en comparación, se puede decir que somos pequeños. Y aún así tratamos de hacer algo único. Para eso la colaboración es clave. Por supuesto que hay competencia entre las agencias, pero la gente reconoce que tenemos que colaborar, que si hacemos las cosas por separado, no vamos a usar los recursos de forma adecuada. Pero si se combinan los esfuerzos, y se hace un buen satélite, los resultados pueden ser mucho mejores. Nosotros comprendemos eso, y por eso tenemos una muy buena comunicación con la NASA y la ESA. Pero China y Japón tienen una situación política sutil, y esto afecta mucho a la colaboración en el mundo científico.

-¿Y cuál es el punto más caliente en esa competencia entre agencias espaciales?

Creo que uno de ellos es la ciencia planetaria. Japón ha puesto en marcha dos misiones para ir a un asteroide, las Hayabusa I y II, y después la NASA fue estimulada por nuestra actividad, y va a lanzar la misión OSIRIS-REx. Ellos van a ir a Bennu y nosotros ahora vamos a ir a Ryugu. Creo que es una competencia pero también una colaboración: Nos pusimos de acuerdo para intercambiar datos. Ellos nos traerán sus muestras y nosotros las suyas.

-Pero, ¿cuál llegará antes?

Jaxa llegará antes, en 2019. Ellos (la NASA) quieren aprender sobre nuestro sistema de operaciones, así que estamos colaborando. Nosotros estimulamos su actividad y ellos la nuestra.

Queremos ir en la misma línea que la misión Rosetta. Es un gran logro, y creo que estamos en un gran momento para la ciencia espacial. Por eso queremos seguir trabajando con la ESA, discutiendo estrategias de forma conjunta. Si ellos van a un sitio, nosotros vamos a otro, de modo que podamos complementarnos y compartir tareas y no hagamos lo mismo.

Por ejemplo, la JAXA quiere ira la pequeña luna de Fobos, en Marte, así que ha invitado a la ESA a participar en nuestro programa. Y están de acuerdo en hacerlo. Queremos llegar a la superficie, coger muestras y volver a la Tierra. La fecha de lanzamiento esperada es 2024.