Los neandertales de El Sidrón se alimentaban de restos de piñones, musgo y setas
Los neandertales de El Sidrón se alimentaban de restos de piñones, musgo y setas - CSIC

Los neandertales usaban «aspirinas»

Investigadores españoles revelan aspectos inéditos de la vida de la otra especie humana inteligente, como que empleaban plantas medicinales y su dieta de musgo, piñones y setas

MadridActualizado:
Antonio Rosas
Antonio Rosas - CSIC

Entre los cuatro neandertales estudiados, el "individuo 2" de la cueva de El Sidrón merece, sin duda, una mención especial. Ya se sabía por estudios anteriores que este varón se dedicaba a retocar los filos de las herramientas de piedra con la boca, que utilizaba como si fuera una tercera mano. Una actividad, por cierto, que le produjo desconchones en el esmalte y la dentina de los dientes superiores. Pero el análisis de su sarro ha revelado algo aún más sorprendente: la presencia de restos de ADN de diferentes hongos que crecen en forma de moho, entre ellos el Penicilium, un antibiótico natural, y también de álamo, cuya corteza, raíces y hojas contienen ácido salicílico, el principio activo de la aspirina.

Los dientes de este neandertal contenían, además, restos de un patógeno, Enterocytozoon bieneusi, que en los humanos de la actualidad causa graves problemas gastrointestinales, incluidas fuertes diarreas. Por último, un agujero en la mandíbula del mismo individuo indica que tenía un absceso dental, una inflamación crónica con infección "En pocas palabras -afirma Antonio Rosas- el individuo padecía una enfermedad bucal y gastrointestinal severa, y la asociación de esta patología con las plantas medicinales halladas en su sarro dental sugiere que estos neandertales se medicaban, conocían el uso terapéutico de muchas plantas. En términos modernos, tomaban aspirinas y se curaban las infecciones con penicilina".

Algo así no se conocía ni siquiera entre individuos de nuestra propia especie, considerada más moderna y avanzada que la de los neandertales. Para Rosas, "es la primera vez que se presta atención al ADN contenido en los depósitos de sarro. Hasta ahora no se le había prestado demasiada atención, y resulta que esos depósitos contienen todo un tesoro de información. Se trata de auténticos micro yacimientos que habían permanecido ocultos hasta ahora y que, gracias a las nuevas técnicas de análisis, han podido salir a la luz. La capacidad actual para extraer ADN de esos pequeños depósitos de sarro parece cosa de ciencia ficción".

Por último, el sarro de los individuos de El Sidrón ha permitido también recuperar el genoma completo más antiguo de un microorganismo: la arquea Methanobrevibacter oralis, que ha sido ya clasificada como subespecie neandertalis. Los investigadores compararon ese antiguo genoma con el de su versión moderna, que todos nosotros tenemos en nuestras bocas, y hallaron que ambas cepas, la de los neandertales y la nuestra, tienen un origen común y divergieron hace entre 112.000 y 143.000 años. "Lo más interesante -aclara Rosas- es que esa divergencia no coincide con la divergencia entre neandertales y sapiens, que es mucho más antigua, lo cual sugiere que poblaciones de las dos especies humanas tuvieron que entrar en contacto en algún momento de ese periodo para intercambiarse la arquea. Es una prueba más que viene a reforzar la idea que de, a lo largo de su historia, nuestra especie coincidió en varios periodos diferentes con los neandertales".