John Glenn, primer americano en orbitar alrededor de la Tierra, en 1989
John Glenn, primer americano en orbitar alrededor de la Tierra, en 1989 - REUTERS

Muere John Glenn, el último gran héroe americano

Fue el primer astronauta de EE.UU. en orbitar alrededor de la Tierra, en 1962

Nueva YorkActualizado:

Es difícil comprender hoy la relevancia que John Glenn, uno de los pioneros de la era espacial estadounidense, tenía en 1962, cuando firmó su gran gesta: convertirse en el primer estadounidense en orbitar la Tierra. En plena Guerra Fría, los soviéticos habían tomado la delantera en la conquista del espacio con los vuelos orbitales de Yuri Gagarin y Gherman Titov, en 1961. Glenn fue uno de los siete integrantes del programa Mercurio. Fue el segundo en salir al espacio, después de los vuelos suborbitales de Alan Shepard y Virgil Grissom, y el primero en conseguir un vuelo orbital.

Un millón de personas celebraron el hito en un desfile por las calles de Washington. Cuatro millones hicieron lo mismo pocos días después en Nueva York. «En 1962, John Glenn era el último gran héroe nacional de EE.UU.», dijo el escritor Tom Wolfe en un ensayo en 2009.

Glenn murió ayer en un hospital de Columbus, en Ohio, el mismo estado donde había nacido 95 años atrás. El ataque a Pearl Harbor le pilló estudiando ingeniería, pero no tardó en alistarse en el Ejército estadounidense, con la mirada puesta en pilotar aviones de combate. Participó en 59 misiones en el frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, y en otras 90 en la Guerra de Korea. En una de ellas, regresó a la base con 200 agujeros de disparos en su fuselaje. Continuó con su carrera de piloto hasta que la conquista espacial se cruzó en su camino. La recién fundada NASA buscaba pilotos con fortaleza mental y física para afrontar el entrenamiento y los viajes espaciales. Glenn pasó el corte y se convirtió en uno de «los Siete» del programa Mercurio, el grupo de astronautas pioneros de la agencia.

Su día de gloria fue el 20 de febrero de 1962. Despegó a bordo de la cápsula Amistad 7, propulsada por un cohete que había fracasado en el 40% de las pruebas efectuadas. El ímpetu de los soviéticos no permitía mayor seguridad para los pilotos. El lanzamiento lo vio todo el país, con una audiencia de 135 millones de personas en televisión. Glenn consiguió dar la primera de las siete vueltas a la Tierra previstas con el control automático, pero un fallo en la navegación le obligó a tomar los mandos manuales de la nave. A mitad de vuelo, un indicador mostraba fallos en el sistema de protección térmica y que la nave podría incendiarse en su retorno a la Tierra. Se perdió la señal de radio con el astronauta durante más de cuatro minutos. Se temió lo peor, pero la voz de Glenn volvió para reconocer que todo había ido bien, pero que la nave se convirtió en «una verdadera bola de fuego».

Su gesta vigorizó el programa espacial de la NASA para las siguientes décadas y convirtió a Glenn en el personaje del momento. Cuando abandonó el programa espacial triunfó en los negocios y tuvo una exitosa carrera en política: fue senador por Ohio durante cuatro mandatos consecutivos. La NASA le regaló el mejor homenaje: en 1998, a los 77 años, se convirtió en el hombre con más edad en viajar al espacio, en una misión del transbordador Discovery.