Cuando las hembras de más edad se reproducen junto a sus hijas, sus crías son más propensas a morir
Cuando las hembras de más edad se reproducen junto a sus hijas, sus crías son más propensas a morir - Kenneth Balcomb, Centro de Investigación de Ballenas

El motivo de que llegue la menopausia, en las orcas

El conflicto entre madres e hijas por la supervivencia de sus crías puede explicar por qué son una de las tres especies de mamíferos, incluido el ser humano, que atraviesan ese período en sus vidas

MadridActualizado:
Una orca saca la cabeza
Una orca saca la cabeza - Emma Foster

Las orcas son una de las tres especies que hay en el mundo, incluido el ser humano (la otra es la ballena piloto), cuyas hembras atraviesan un período de menopausia, sobreviviendo muchos años más después de haber terminado su capacidad reproductiva. En general, suelen empezar a tener crías a los 15 años y dejan de hacerlo a los 30 o 40, pero pueden vivir más de 90.

Investigadores de la Universidad de Exeter, Cambridge y York (Reino Unido), y del Centro de Investigación de la Ballena (EE.UU.) creían que estas «abuelas» jugaban un papel esencial ayudando con su experiencia a los miembros más jóvenes de la familia a encontrar alimento y sobrevivir en épocas difíciles. En efecto es así, pero un nuevo estudio de los mismos autores sugiere que no es la cooperación la que pone fin a la etapa reproductiva, ya que en otras especies donde las hembras mayores son líderes se prolonga hasta el final, si no la evitación de un conflicto entre madres e hijas.

Según publican en Current Biology, cuando las hembras de más edad se reproducen junto a sus hijas, sus crías son más propensas a morir. En estas circunstancias, resulta más rentable en términos evolutivos para las veteranas dejar de reproducirse ellas mismas e invertir su energía en ayudar a sus familiares más jóvenes a tener éxito.

Un estudio anterior sugería que el conflicto entre generaciones puede ayudar a explicar por qué los humanos pasan por la menopausia. De acuerdo con esta hipótesis, con la edad, las mujeres se esfuerzan por ayudar a sus parientes, una tendencia que las predispone a detener la reproducción, mientras que las jóvenes compiten por reproducirse. Algo parecido sucede entre las orcas.

J2, la «abuelita»

Para probar esta predicción, los investigadores de la Universidad de Exeter, Cambridge, York y el Centro de Investigación de Ballenas utilizaron datos demográficos obtenidos durante 43 años sobre dos poblaciones de orcas del noroeste del Pacífico. Uno de los grupos, de 24 miembros, estaba liderado por «J2», apodada «Granny», una «abuelita» que ha muerto recientemente después de 40 años de menopausia. «J2» era algo así como la anciana sabia del grupo. «Siempre recordaré su increíble habilidad para llamar a otras ballenas, golpeando su cola en el agua. Incluso a kilómetros de distancia, las otras ballenas se daban la vuelta y venían inmediatamente al lado de 'J2'», explica Deborah Giles, del Centro de Investigación de Ballenas.

Los hijos, tanto machos como hembras, se quedan con sus madres y no se dispersan, pero se aparean con individuos de un grupo familiar diferente. Los investigadores observaron que cuando madres e hijas se reproducen al mismo tiempo, las crías de las mayores tienen 1,7 veces más probabilidades de morir que las de las jóvenes. Y esto no se debe a la edad de la madre.

Un rasgo evolucionado

Para los investigadores, la menopausia no es una casualidad. Más bien, es un rasgo evolucionado impulsado tanto por la cooperación como por el conflicto en grupos familiares. Los resultados ayudan a explicar los factores que impulsan la supervivencia y el éxito reproductivo de las ballenas, una información esencial dado que las orcas meridionales -una de las poblaciones de ballenas en el estudio- están clasificadas en peligro de extinción.

Los científicos planean utilizar aviones no tripulados para mirar más de cerca las interacciones de comportamiento entre los individuos. «Queremos entender cómo las hembras mayores y jóvenes se comportan de manera que afecta a la supervivencia de sus crías», dice. «Por ejemplo, ¿con quiénes y cuándo comparten la comida? ¿Quién cuida de las crías? Al obtener una vista de pájaro, seremos capaces de transformar nuestra comprensión de la vida social de estos increíbles animales», dice Darren Croft, de Exeter.