La calavera del supuesto «niño vampiro»
La calavera del supuesto «niño vampiro» - EFE

HalloweenOnce historias de terror verificadas por la ciencia

Niños vampiro, monstruos parecidos a pollos sin cabeza, pulpos extraterrestres o misteriosas señales del espacio son solo algunos de los temas que inquietan a la comunidad científica

MadridActualizado:

La de Halloween es la noche perfecta para escuchar historias escalofriantes, pero no hace falta recurrir a la ficción para sentir miedo. Algunas investigaciones científicas tienen su componente macabro, suficiente para convertirlas en dignas historias de terror para estas fechas.

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  1. El asteroide de la calavera

    Ilustración del asteroide de la calavera
    Ilustración del asteroide de la calavera - J. A. Peñas/SINC

    El 31 de octubre, día de Halloween, de 2015, un asteroide conocido como de la calavera por su siniestro aspecto se acercó a la Tierra a poco más de la distancia de la Luna. Este cometa muerto más negro que el carbón llamó la atención en todo el mundo porque recordaba a una calavera humana casi perfecta y llegaba en el momento propicio.

    Pero por mucho que algunos quisieran ver en la visita una señal del más allá que augura futuras catástrofes (la roca mide 625 metros de longitud y tiene la masa suficiente para destruir una ciudad entera si cayera en una zona poblada), la calavera espacial siguió su camino hacia la oscuridad. Este año, esta vez unos días más tarde en el calendario, el oscuro objeto saldrá de su escondite detrás de Marte y volverá a visitarnos. Que no cunda el pánico. Lo hará incluso a una mayor distancia.

  2. El niño vampiro

    Fotografía cedida por la Universidad de Stanford donde se muestra el cráneo de un niño de 10 años en un cementerio del Siglo V
    Fotografía cedida por la Universidad de Stanford donde se muestra el cráneo de un niño de 10 años en un cementerio del Siglo V - EFE

    El mito de los vampiros planea en la historia del ser humano desde hace milenios. Aunque no existen evidencias científicas que nos hagan creer en seres inmortales que beben sangre para alimentarse y que pueden transformarse en murciélagos (tal y como se refleja en libros y películas de terror), se han encontrado pruebas de que su posible existencia estaba muy arraigada en antiguas culturas.

    Tanto es así que muchos pueblos realizaban todo un ritual «antivampiros» cuando sospechaban que alguno de sus vecinos podría volver de entre los muertos. Por ejemplo, en 2012, se pordujo una «oleada» de hallazgos «vampíricos» en Bulgaria. El arqueólogo Nikolay Ovcharov -apodado como el «Indiana Jones búlgaro»- encontró en 2014 varios cuerpos del siglo XIII, entre ellos, uno atado de brazos y piernas y otro con una estaca de hierro en el corazón.

    Pero los hallazgos no han cesado. Hace menos de un mes se accedía a un entierro de un «niño vampiro» de hace 1.550 años lejos de Bulgaria. Concretamente en un antiguo camposanto conocido como el «Necropoli dei bambini» («Cementerio de bebés», en español). Lo que diferenciaba a este infante del resto, quienes posiblemente murieron a causa de un brote de malaria en el siglo V, es que se le había enterrado con una piedra en la boca -para contener la enfermedad y que no se volviera a levantar-.

    «Es extremadamente misterioso y extraño», afirmó a «Live Science» David Soren, profesor de antropología en la Universidad de Arizona,quien supervisó las excavaciones arqueológicas en el cementerio desde 1987. «A nivel local, lo llaman el 'Vampiro de Lugnano'».

    «Dada la edad de este niño y su disposición única, con la piedra colocada dentro de su boca, representa en este momento una anomalía dentro de un cementerio. Quizás la brujería fue utilizada como un remedio para controlar la enfermedad», dijo el director de la excavación David Pickel.

    Pero no serían los únicos en la zona. Se han registrado otros entierros parecidos, como en 2009 en Venecia, donde se halló el cuerpo de una mujer, fallecida en el siglo XVI, con un tabique en la boca, y que ahora se la conoce como «La vampiresa de Venecia».

  3. El monstruo pollo sin cabeza

    División Antártica Australiana

    Las imágenes del fondo del mar siempre muestran muchas sorpresas. Es el caso del material recogido por la División Antártica Australiana, quien ha filmado un ejemplar de «Enypniastes eximia», bautizado de forma más coloquial como «el monstruo pollo sin cabeza», por su evidente parecido. En realidad no se trata de un ave, sino de un pepino de mar (de la clase de los «holoturoideos»), que vive en el Océano Austral, frente a la Antártida Oriental, a 3.000 metros de profundidad. Esta especie ya era conocida en la comunidad científica, pero ha sido filmada en muy pocas ocasiones y nunca con tanta resolución.

    De unos 25 centímetros de largo y un aspecto rojizo, la fotografía de este especimen es bastante sorprendente, aunque se esperan más sorpresas de los vídeos grabados en el fondo del mar de la Antártida. «Algunas de las imágenes que estamos recuperando de las cámaras son impresionantes, incluidas las especies que nunca hemos visto en esta parte del mundo», explica Dirk Welsford, jefe del programa australiano.

    Este «mostruo pollo sin cabeza» forma parte de las 1.400 especies de pepinos de mar que la ciencia tiene catalogados hasta ahora. Se cree que este tipo de animales llevan habitando la Tierra desde hace, al menos, 400 millones de años, por lo que su descubrimiento podría ayudar a revelar algunos misterios hasta ahora sin resolver del origen de nuestro planeta.

  4. Rigor mortis antes de la muerte

    Un nematodo, llamado Caenorhabditis elegans, iluminado por fluorescencia para observar la necrosis (en azul). En rojo, se muestra el sistema digestivo. La retracción de la faringe activa una muerte en cascada de las células - David Gems, UCL

    El rigor mortis siempre se ha asociado a un estado que se produce después de morir. Sin embargo, el fenómeno del fallecimiento no es nada sencillo y varias investigaciones han mostrado que algunos genes de los seres vivos permanecen activos horas o incluso días después del fallecimiento en algunos animales, incluidos los humanos. Por lo tanto, ¿puede esta máxima estar equivocada?

    Un gusano nematodo, el Caenorhabditis elegans, un animal usado habitualmente en múltiples investigaciones, ha revelado a los científicos del University College de Londres (UCL) y de la Universidad de Washington, que experimenta la rigidez muscular asociada con la muerte antes de su fallecimiento.

    En esta ocasión, los investigadores han podido observar cómo la muerte se va extendiendo progresivamente por las células de este gusano. Como si se tratara de un efecto dominó, vieron cómo segundo a segundo la muerte de algunas células, a través de un mecanismo regulado de muerte conocido como necrosis, iba liberando al medio iones de calcio que a su vez actuaban como un «gatillo» para activar la necrosis en las células vecinas. En concreto, la retracción en la faringe activa la muerte en cascada del animal.

    «Lo que realmente nos sorprendió al principio es que el rigor mortis de los gusanos comienza cuando aún están vivos», dice en un comunicado Evgeniy Galimov, coautor del estudio junto con el científico David Gems. «Pero entonces nos dimos cuenta de que la muerte a causa del fallo del sistema circulatorio, tal como ocurre en mamíferos, no tiene lugar en C. elegans. Estos gusanos son tan pequeños que no necesitan un sistema circulatorio para oxigenar las células».

  5. El ADN resuelve el misterio del Yeti...

    Una de las imágenes atribuidas al Yeti - Archivo

    Los avistamientos del Abominable hombre de las nieves o Yeti llevan sucediendo por siglos. De hecho, se guardan incluso restos de pelo que pertenecerían, supuestamente, a estos esquivos animales. Sin embargo, son precisamente estos cabellos los que han «condenado» su enigmática historia.

    Un equipo internacional de investigadores ha analizado el ADN de nueve mechones de supuestos especímenes del Yeti que se conservan en museos y colecciones privadas, incluidos huesos, dientes, piel, pelo e incluso heces recolectadas en el Himalaya y la meseta tibetana. Entre ellas, un trozo de piel de la mano o una garra, parte de una reliquia monástica, y un fragmento de fémur encontrado en una cueva en la meseta tibetana.

    Pero las muestras hablaron alto y claro: una resultó ser de un perro. Las otras ocho eran de osos negros asiáticos, osos pardos del Himalaya u osos pardos tibetanos. Ni rastro de hombres de las nieves ni de especies desconocidas para la Ciencia.

    «Nuestros hallazgos sugieren fuertemente que los fundamentos biológicos de la leyenda del Yeti se pueden encontrar en los osos locales», afirma Charlotte Lindqvist, profesora de biología en la Universidad de Búfalo (Nueva York, EE.UU.) y en la Universidad Tecnológica de Nanyang en Singapur, quien cree que el estudio demuestra que la genética debería ser capaz de desentrañar otros misterios similares.

  6. ... Y pretende resolver el de Nessi

    Imagen de Nessie, el supuesto monstruo del lago Ness
    Imagen de Nessie, el supuesto monstruo del lago Ness - Archivo

    «Más de 1.000 personas afirman haber visto al monstruo. Quizás hay algo extraordinario aquí fuera», afirmaba Neil Gemmel en junio, cuando él y su equipo de científicos de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda) comenzaban la aventura de encontrar ADN del mítico monstruo del Lago Ness, Nessie.

    El objetivo es recoger masivamente muestras de agua para realizar un enorme estudio de ADN con el que averiguar qué criaturas, sobre todo microorganismos, viven en las profundidades del lago.

    Gemmel afirmó que mantendrían los ojos abiertos por si acaso encuentran «ADN del monstruo», aunque en realidad desveló que el proyecto está orientado a captar el ADN ambiental, el llamado «eADN», para comprender el mundo natural. De momento, seguimos sin evidencias genéticas de la existencia de Nessie, aunque este lugar sigue revelando secretos a los científicos que pueden ser incluso mayores.

  7. Las extrañas señales procedentes del espacio

    Representación de una vela interestelar
    Representación de una vela interestelar - M. Weiss/CfA

    El Universo sigue ocultando maravillosos secretos de los que solo nos da algunas pistas. Pero, sin duda, de entre todos los fenómenos inexplicables, los estallidos rápidos de radio (FRB por sus siglas en inglés) son posiblemente los más misteriosos. De hecho, se trata de las señales más escurridizas y potentes jamás detectadas en el espacio, y aunque solo duran unos pocos milisegundos pueden generar la misma cantidad de energía que 500 millones de soles. Hasta hace apenas unos meses, nadie había podido averiguar qué era lo que producía estas señales, descubiertas en 2007 y que intrigaron a toda la comunidad.

    El año pasado sucedió algo extraordinario: los investigadores encontraron que por lo menos 16 FRBs procedían del mismo punto del espacio, una única fuente más allá de nuestra Vía Láctea. Fue tal el desconcierto que varios físicos de Harvard llegaron incluso a proponer que las misteriosas señales podrían ser la prueba de una tecnología alienígena extraordinariamente avanzada.

    Y hace apenas unos meses volvió a suceder. Un equipo de investigadores de la McGill University ha detectado otro misterioso estallido rápido de radio golpeando la Tierra desde una fuente espacial desconocida. Por si esto pareciera poco, este particular estallido se ha producido en el rango de frecuencias de 580 megahertz, casi 200 MHz más bajo que cualquier otro registrado hasta ahora.

    ¿A qué podrían deberse estos gigantescos fogonazos? Los estudios más recientes sobre el tema apuntan a posibles estrellas de neutrones, pero otras hipótesis incluyen agujeros negros, púlsares con estrellas compañeras, implosiones de cadáveres estelares o magnetares. A pesar de todo, no hay nada cierto.

    Lo que sí sabemos es que los estallidos de radio cubren una cierta extensión de frecuencias, aunque este último caso demuestra que el rango es mayor de lo que se pensaba. Y que parecen llegar de muy lejos, posiblemente desde miles de millones de años luz de distancia. Y también sabemos, por supuesto, que sea lo que sea que los provoque, tiene que ser un fenómeno extremadamente energético.

    Ante este panorama, no resulta extraño que el año pasado, tras detectar 16 FRBs procedentes de un mismo punto, algo realmente insólito, científicos como Avi Loeb, del Centro de Astrofísica Harvard Smithsonian, hayan dicho que «vale la pena contemplar y verificar la posibilidad de que su origen sea artificial». Aunque el mismo equipo también postuló la posibilidad de que se tratase de «haces producidos por civilizaciones extragalácticas para, potencialmente, alimentar naves impulsadas por velas de luz». El misterio continúa ahí fuera.

  8. ¿Y si estamos solos en el Universo?

    Frank Drake y su célebre ecuación sobre la posibilidad de que existan otras civilizaciones inteligentes
    Frank Drake y su célebre ecuación sobre la posibilidad de que existan otras civilizaciones inteligentes - SETI

    ¿Puede haber algo más terrorífico que la soledad? Pues imaginen la soledad en un espacio tan amplio como el Universo. Esta es la idea postulada por Anders Sandberg, Eric Drexler y Toby Ord, investigadores de la Universidad de Oxford, quienes afirman que jamás encontraremos vida inteligente extraterrestre porque, sencillamente, no existe.

    Entre las muchas soluciones obtenidas hasta ahora, Sandberg, Drexer y Ord valoran especialmente en su teoría la conseguida recientemente por el cosmólogo Max Tegmark. Según este científico sueco, no existe razón alguna para que dos civilizaciones inteligentes se encuentren a una distancia determinada. Por lo que, y dado que la VÍa Láctea solo representa una minúscula porción del Universo observable, que a su vez solo es una pequeña parte del Universo más allá de lo que podemos ver, resulta poco probable que surjan dos civilizaciones inteligentes en el mismo Universo observable. Por lo tanto, a todos los efectos, lo más probable es que estemos solos.

    De hecho, los científicos afirman que, para no despreciar las teorías que apuntan a que resultaría una «perversión estadística» pensar que estamos solos, los científicos concluyen que esta vida inteligente estaría «probablemente muy lejos, más allá del horizonte cosmológico que será, para siempre, inalcanzable para nosotros».

  9. Experimentos «inocentes» que esconden armas biológicas

    Recreación de una mantis reconvertida en un bombardero
    Recreación de una mantis reconvertida en un bombardero - Dylan Egon

    Conspiraciones de los gobiernos mundiales, planes secretos para controlar a la población, experimentos con objetivos ocultos... Aunque pueda sonar a ciencia ficción y muchos no lo crean, hay voces que alertan de que todas estas situaciones están ocurriendo y que no se trata de ningún «Informe Pelícano». De hecho, uno de los últimos avisos ha llegado por parte de Científicos del Instituto Max Plank de Biología Evolutiva en Plön (Alemania) y de la Universidad de Montpellier (Francia) y abogados de la Universidad de Friburgo (Alemania), quienes denunciaron en un artículo publicado en «Science» que un «inocente» programa de investigación agrícola en EE.UU. podría ocultar un objetivo diferente y mucho más letal.

    El experimento, financiado por la agencia militar DARPA (el brazo de investigación avanzada del Pentágono), emplea insectos para dispersar virus infecciosos modificados genéticamente sobre cultivos. Sin embargo, según los autores del texto, la intención final puede ser el desarrollo de una potente arma biológica. Este virus modifica los cromosomas de los cultivos una vez plantados, una alteración que previsiblemente puede aumentar su resistencia ante diferentes desafíos ambientales, como sequías enfermedades o herbicidas.

    La diferencia es que en este caso los virus no son dispersados a través de medios tradicionales, como equipos de fumigación, que se monitorizan y controlan con mayor facilidad, sino que DARPA pidió específicamente que se hiciera a través de insectos. Este es el punto conflictivo, ya que los científicos opinan que, para empezar, «controlar la propagación espacial y taxonómica de los virus será complicado», afirma Felix Beck, de la Universidad de Friburgo. Además, no entienden el beneficio de recurrir a los insectos para su propagación, ya que habría sido «perfectamente posible» el despliegue de equipos de rociado agrícola. ¿Estamos, pues, ante una nueva gran conspiración?

  10. El enigma de la «alienígena» de Atacama

    La momia conocida como la «alienígena de Atacama»
    La momia conocida como la «alienígena de Atacama» - Archivo

    Desde hace más de una década, el misterio en torno al cuerpo momificado encontrado en La Noria (un pueblo del desierto de Chile) y apodado el «alienígena de Atacama» ha sido el centro de diversas teorías. Aunque al principio, y debido a su extraño cráneo alargado, se pensó que no pertenecía a la Tierra, los primeros estudios revelaron que la momia (a la que se le ha puesto el nombre de «Ata»), de 15 centímetros de largo, pertenecía a una niña con malformaciones genéticas raras, relacionadas con el enanismo y otros trastornos del crecimiento, que falleció poco antes o después del parto.

    Pero otro reciente estudio, realizado por un equipo internacional liderado por la Universidad de Otago (Nueva Zelanda), ha rechazado esta hipótesis. «No hay ninguna anomalía. 'Ata' tenía un desarrollo esquelético normal en un feto tan temprano», explica Sian Halcrow, responsable del nuevo estudio. las malformaciones habrían estado provocadas por las condiciones del parto y el posterior enterramiento, nada que ver con origen extraterrestre o malformaciones genéticas perversas. ¿Queda entonces resulto el enimga en torno a «Ata»?

  11. La teoría de los pulpos extraterrestres

    El origen de los pulpos, ¿fuera de la Tierra?
    El origen de los pulpos, ¿fuera de la Tierra? - Archivo

    Uno de los estudios que más polémica ha levantado en los últimos tiempos es el que recoge la teoría de la Panspermia, o la idea de que los organismos vivos «llovieron» del espacio. Junto a virus y bacterias, habrían aterrizado otros seres más complejos. Y aquí es donde se menciona a los «pulpos extraterrestres».

    El intrincado árbol evolutivo de los cefalópodos (el grupo que incluye a los calamares, las sepias, los nautilos y los pulpos) que aparecieron por primera vez hacia finales del Cámbrico, se complica aún más en el caso de los pulpos.

    El complejo sistema nervioso de los pulpos, junto con sus sofisticados ojos y su capacidad de camuflaje surgieron casi de repente, lo cual podría hacer pensar que estos animales llegaron ya evolucionados de otro lugar del Universo. Además, los cambios súbitos y masivos en su ARN, y por lo tanto en sus proteínas, con respecto a las que se suelen encontrar en las estructuras neuronales del resto de los cefalópodos solo afectan a esta especie. No se encuentran en ningún otro lugar de la naturaleza.

    Este estudio creó una gran controversia en la comunidad científica. Tanta incluso que hubo voces que apuntaron a que todo fuera una broma. Y, aún con todo, la teoría de la Panspermia ha continuado expandiéndose hasta más allá de nuestra galaxia, lo que promete que aún quedan capítulos por escribir en torno a este tema.