Escarabajo de la alfombra, inofensivo pero aficionado a comer fibras textiles y otros insectos muertos
Escarabajo de la alfombra, inofensivo pero aficionado a comer fibras textiles y otros insectos muertos - Matt Bertone, Universidad del Estado de Carolina del Norte

¡Cuidado! Debajo de su sofá puede haber una lucha a vida o muerte entre cientos de bichos

Un proyecto pretende estudiar las casas de los siete continentes, para analizar cómo viven y cómo son los atrópodos que viven dentro y cómo influyen al hombre. Las mascotas y la limpieza no tienen tanto peso como esperaban

MADRIDActualizado:

Es un «milagro» desapercibido, pero las criaturas más pequeñas, como insectos, arácnidos, isópodos o nematodos, son animales que son capaces de sobrevivir en casi cualquier lugar de la Tierra no cubierto por agua. A pesar de que son minúsculos y muy delicados, su «diseño» está esculpido por cientos de millones de años de evolución. Sin embargo, hace unos cuantos siglos, milenios, como mucho, estas criaturas tan perfeccionadas son el blanco de los zapatazos. El hombre los aplasta, los fumiga y los expulsa sencillamente porque se han convertido en vecinos. En vecinos muy indeseables. El humano los llama «bichos», mientras que estos se limitan a vivir sus vidas en los nuevos y extraños rincones creados detrás de la nevera, en las pelusas del salón o en los resquicios de los azulejos del baño.

Los amigos de las mascotas y las plantas no deben preocuparse: ni gatos ni perros, ni conejos ni macetas, tuvieron un impacto significativo en la composición de las comunidades de bichos, según estos autores. Lo que más influye es la cantidad de accesos al exterior.

Los investigadores viajarán a los siete continentes de la Tierra en busca de los bichos que viven entre nosotros. A pesar de que gastamos mucho dinero en insecticidas o trampas, según Leong, «hay un buen número de especies benignas que hemos pasado por alto». Quizás no haya que preocuparse. Leong considera que «no hay que tener miedo, la mayoría de los bichos no son los compañeros de piso problemáticos que pensamos. Merece la pena aprender sobre los ecosistemas que construimos dentro de nuestras casas».