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Día Mundial sin coches Siete ciudades en las que te equivocarás si utilizas el coche

Ecodestinos donde el «Día sin coches» se celebra todos los días del año

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Copenhague, en Dinamarca

Strøget, la zona peatonal de Copenhague- Olga Itenberg
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No hay mejor manera de visitar una ciudad que andando y son cada día más las que ofrecen mayor protagonismo al peatón. Con motivo del Día mundial sin coches, lastminute.com ha seleccionado siete lugares en Europa en los que ciudadanos y visitantes pueden caminar sin estar pendientes de los semáforos, marcando su propio ritmo.

Copenhague, en Dinamarca

Copenhague tiene una de las áreas peatonales más extensas y antiguas del mundo: Strøget. Se trata de un conjunto de calles en pleno corazón de la ciudad, que suman una longitud total de más de 3 kilómetros. El ayuntamiento de la capital danesa creó esta zona peatonal en 1962 para paliar los problemas de circulación que empezaban a afectar al casco histórico, debido al aumento en la venta de coches. Hoy en día, Strøget es uno de los principales atractivos de Copenhague, especialmente para los amantes de las compras.

Además de esta zona peatonal, Copenhague tiene otras características que la han convertido en una de las ciudades más eficientes de Europa en cuanto a emisiones de CO2. Dispone de varias zonas verdes y de una red muy amplia de carriles bici, que se empezó a construir en 1910 y que en la actualidad supera los 400 kilómetros de longitud.

Dubrovnik, en Croacia

Dubrovnik- Tambako The Jaguar - Flickr
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Si hay una ciudad en Europa que se debe recorrer a pie, esa es Dubrovnik. Conocida como «la perla del Adriático», la ciudad croata es uno de los puntos más turísticos del Mediterráneo. Pero a pesar de ello, los transeúntes no tienen problemas para caminar, y es que su casco histórico es totalmente peatonal. Está cercado por una muralla centenaria de casi dos kilómetros de largo que no permite la entrada a los coches. Esto se debe, en parte, a que la mayoría de calles del centro de la ciudad son estrechas y empinadas, y desde algunos accesos como los de la parte norte hay que bajar un número considerable de escalones hasta llegar a la plaza central.

El centro de Dubrovnik (Croacia) es empedrado y brillante, debido a los millones de pasos que lo han ido puliendo a través de los años. Pero además de disfrutar de sus edificios a pie de calle, quien visite Dubrovnik deberá recorrer su muralla y hacerlo, obligatoriamente, en sentido contrario a las agujas del reloj. Esta norma permite a los visitantes caminar con fluidez, sobre todo en las zonas más estrechas, sin encontrarse con otros transeúntes de frente. Desde lo alto de la muralla se divisan a vista de pájaro los tejados rojos de la ciudad, los campanarios de sus iglesias y las bóvedas de sus palacios, además del mar Adriático al fondo, y de algunos escenarios que los fans de «Juego de Tronos» seguro que reconocerán, como por ejemplo el fuerte Lovrjenac, que ha servido de escenario para muchas batallas de la serie.

Oslo, Noruega

Ópera de Oslo- VISIT NORWAY
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Oslo es la ciudad más grande de Noruega y el centro económico del país. Pero a pesar de ser uno de los lugares más caros del mundo, permite a sus visitantes disfrutar de múltiples zonas verdes y de largos paseos a través de sus modernas calles, sin preocuparse por el tráfico ni tampoco por el bolsillo. La ciudad ofrece docenas de parques, 40 islas y dos ríos, además de una gran variedad de actividades al aire libre, muchas de ellas gratuitas. La entrada al Vigeland Sculpture Park es gratuita y da acceso a más de 200 esculturas, fuentes y explanadas cubiertas de césped. Además de los parques, otro lugar sin coches y de acceso gratuito en la ciudad es el puerto, donde se puede pasear y disfrutar de la continua entrada y salida de barcos. Y cuando llega el invierno y Oslo queda cubierta de nieve, los habitantes pueden seguir paseando al aire libre, y es que la ciudad dispone de múltiples caminos específicamente diseñados para recorrerlos con esquís.

Además de las políticas medioambientales adoptadas por el gobierno noruego, el ayuntamiento de Oslo ha anunciado recientemente un plan para reducir las emisiones de CO2 y convertir a Oslo en la primera gran ciudad del mundo sin coches en el centro. El plan incluye, entre otras medidas, la creación de 60 km adicionales de carril bici y la mejora del transporte público.

Hamburgo y Friburgo, en Alemania

Friburgo- Paul Krueger - Flickr
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La segunda ciudad más grande de Alemania, Hamburgo, ha desarrollado un ambicioso plan para los próximos veinte años llamado «Green Network» con el que pretende erradicar completamente la presencia de coches en el centro de la ciudad. Hamburgo ya ofrece grandes zonas verdes, como el Jardín Botánico y el parque Planten un Blomen, que son también algunos de sus principales atractivos turísticos. Pero el plan, entre otras medidas, prevé la creación de más zonas en las que la circulación estará limitada a bicicletas y transporte público.

Por su parte, la también alemana Friburgo posee uno de los barrios más «verdes» del mundo. Se trata del distrito de Vauban, que nació como un modelo de barrio sostenible en el que alrededor del setenta por ciento de sus habitantes no tiene vehículo propio, por lo que el principal medio de transporte en esta zona de la ciudad es a pie o en bicicleta. Para quien tenga pensado visitarla, se le recomienda que no lleve coche, ya que las áreas para aparcar son muy limitadas y posiblemente tenga que alejarse varias manzanas hasta encontrar un sitio.

Capri, Anacapri e Hidra

Hidra- Jorge Cancela - Flickr
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Para unas vacaciones sin prisas ni estrés, y sobre todo sin coches, la Isla de Capri es uno de los destinos más recomendables. La única forma de llegar a la isla es en ferry y, una vez allí, caminar es la mejor manera de descubrir y disfrutar de la belleza natural de la isla. Sus dos ciudades, Capri y Anacapri, no permiten el acceso de vehículos privados a su casco histórico.

Sin salir del Mediterráneo encontramos la isla de Hidra, en la que directamente no se permite la entrada a ningún vehículo motorizado. Algunos de los medios de transporte más utilizados son las motos de agua -aquí llamadas «taxis acuáticos»-, las bicicletas o incluso el burro. Esta pintoresca isla es conocida por haber sido el hogar de numerosos artistas, como el cantante Leonard Cohen o el novelista Henry Miller.

Isla de Mackinac, Michigan

Al otro lado del océano Atlántico, en el Lago Huron, Michigan, se encuentra la isla de Mackinac, una atracción turística en la que los desplazamientos se realizan a pie, en bicicleta o en un peculiar vehículo: carros de caballos. La isla tiene alrededor de 450 habitantes y una vez allí, el visitante se contagia de su ritmo pausado y su tranquilidad.

Houten, en Holanda

Bicicletas en Houten, Holanda- Jarrett M - Flickr
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Holanda es el país de las bicicletas por excelencia y uno de los pueblos más representativos de esta vida sobre dos ruedas es Houten, en la provincia de Utrecht. El pueblo fue diseñado específicamente para peatones y ciclistas, y el tráfico de vehículos motorizados está restringido únicamente a un anillo que rodea el centro del pueblo. Los diferentes barrios están conectados por carriles bici.

De ahí que muchos ciclistas lleven remolques en sus bicicletas, y es que las utilizan para transportar todo tipo de mercancías, desde bolsas de la compra hasta mascotas.

Pontevedra

Pontevedra- Silviiia - Flickr
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Pero no todas las ciudades peatonales están lejos. Sin salir de España, encontramos una de las más representativas de esta forma de vida sin coches: Pontevedra. En 1999 el alcalde de la ciudad del Lérez decidió promover la movilidad sostenible y alejar los coches del centro, como respuesta a las quejas de los ciudadanos sobre el ruido y el tráfico que sufría el casco histórico. La decisión obligó a reconstruir el centro de Pontevedra, creando parques y zonas de descanso. Algunas de las calles principales quedaron abiertas al tráfico, pero únicamente se permite la entrada para carga y descarga y a una velocidad máxima de 20 km/h.

Desde entonces, el tráfico se ha reducido en un 90% y la ciudad se ha convertido en ejemplo para otras villas europeas que aspiran a convertirse también en eco-destinos.

Además, según datos estadísticos, los pontevedreses han mejorado su estado de salud en los últimos 20 años. Al estar obligados a caminar, han reducido sus problemas cardiovasculares.

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