Embalse de Lanuza, con la localidad del mismo nombre a la izquierda
Embalse de Lanuza, con la localidad del mismo nombre a la izquierda - Etienne Valois/ Flickr

HUESCACinco maravillosos pueblos de montaña en el Valle de Tena

Uno de los valles más extensos y poblados del Pirineo esconde pintorescos pueblos rodeados de naturaleza

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El Valle de Tena, uno de los valles más extensos y poblados del Pirineo, esconde entre sus cumbres y valles pintorescos pueblos donde escapar del ruido y disfrutar de la naturaleza. Desde los más famosos por sus pistas de esquí como Formigal o Panticosa pasando por Sabiñánigo o Biescas hasta otros más remotos como Lanuza, Escarrilla o Gavín con impresionantes paisajes con el Valle de Tena de fondo. Estos son cinco que merece la pena descubrir.

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  1. Lanuza

    La historia de la pequeña localidad de Lazuna, en Huesca, está asociada a la lucha por la supervivencia. Situada a 1.265 metros de altitud, este pequeño pueblo del Valle de Tena ya existía en el siglo XIII, cuando contaba con unos 20 hogares.

    Próspera y eminentemente ganadera en sus orígenes, la construcción del Embalse de Lanuza en 1976 provocó el paulatino y forzado despoblamiento de la localidad hasta quedar completamente deshabitada en 1978. En la década de los 90 los antiguos moradores consiguieron recuperar las propiedades no sumergidas e iniciaron un proceso de revitalización que sigue activo.

    El compacto núcleo de piedra y pizarra, en plena rehabilitación, se proyecta hoy como pintoresco enclave turístico dentro del Valle de Tena, sirviendo además desde 1992 como marco al prestigioso Festival Internacional de las Culturas «Pirineos Sur».

  2. Sallent de Gállego

    Sallent de Gállego, considerado cabeza del Valle de Tena, es un típico pueblo del Pirineo Aragonés, a 1.305 metros de altitud, situado a la cola del embalse de Lanuza y bajo las faldas de la espectacular peña Foratata.

    Posee una bellísima iglesia de estilo gótico de principios del siglo XVI, que alberga un precioso retablo renacentista. También es digno de visitar el puente medieval y el triple arco románico de la plaza principal además de recorrer sus calles y fijarse en los escudos y puertas de las viviendas.

    Sallent disfruta de un excepcional paisaje de montaña entremezclando la belleza de sus cumbre, bosques y lagos, con la arquitectura popular tensina.

  3. Escarrilla

    Escarrilla es uno de esos pueblos de montaña donde el tiempo parece haberse detenido. Situado en la confluencia de los ríos Escarra y Gállego, a 1.120 metros de altitud, es el lugar ideal para disfrutar e la naturaleza del Valle de Tena. Rodeada de bosques de hayas, pinos y abetos, la magnífica arquitectura de sus antiguas construcciones, que parecen influenciadas por su vecina Francia, dan carácter a esta localidad típicamente pirenaica.

    Lugar ideal para la práctica de actividades deportivas en todas las estaciones del año, los aficionados al senderismo, la escalada, el descenso de barrancos, la caza o la pesca encontrarán un escenario privilegiado.

  4. Tramacastilla de Tena

    Tramacastilla de Tena está situado a 1.224 metros de altitud, en una soleada ladera que domina el fondo del valle. Está escondido entre montículos de pinares, robledales y prados.

    Entre nobles casonas solariegas este pueblo del Valle de Tena cuenta con una pequeña iglesia románica del siglo XII con un excelente retablo renacentista del siglo XVI dedicado a San Martín.

  5. Gavín

    Abriendo paso hacia el valle de Ara y Ordesa se encuentra Gavín, a 974 metros de altitud, pueblo que quedó prácticamente destruido tras la guerra civil española pero que conserva el sabor tradicional a los típicos pueblos de montaña.

    En sus cercanías se encuentra la ermita de San Bartolomé, de finales del siglo X, en la que sobresale la torre con ventanas de arcos de herradura, rosetas y baquetones, por lo que constituye uno de los principales ejemplos del arte serrablés.