TRIBUNA ABIERTA

El ultimátum de WhatsApp

A partir de ahora, en el momento en el que Facebook comienza a utilizar los datos de los usuarios de la popular aplicación surgen aún más preguntas. La primera de ellas es clara: ¿Qué hará con los datos de los usuarios de WhatsApp?, reflexiona el autor

El ultimátum de WhatsApp

A lo largo de esta semana muchos usuarios de Whatsapp se han levantado con una inesperada y desagradable sorpresa. La aplicación les instaba a aceptar sus nuevas condiciones de uso sin darles más opción en caso de que quisieran seguir utilizando el sistema de mensajería instantánea. La polémica reside en que aceptar estas condiciones implica que WhatsApp compartirá la información personal de los usuarios con Facebook, algo que muchos se han tomado como una vulneración de su privacidad. Repasemos los hechos.

En octubre de 2014 Facebook certificó la compra de la aplicación de mensajería instantánea más usada del mundo: la archiconocida WhatsApp. En esa operación, la empresa dirigida por Mark Zuckerberg invirtió más de 17.000 millones de euros, una cifra mareante que hizo que mucha gente se preguntara qué interés podía tener el rey de las redes sociales en realizar este desembolso y cómo pensaba monetizar la «app».

Antes incluso de que se cerrase la compra, cuando se hizo público que la operación se llevaría a cabo, Whatsapp se apresuró a informar, a través de un post en su blog, que nada cambiaría para sus usuarios. De esta manera, la «app» de mensajería instantánea seguiría siendo autónoma e independiente, sin alianzas entre ambas compañías. Sin embargo, muchos usuarios han visto traicionado este compromiso tras el cambio en las condiciones de uso de Whatsapp el pasado 27 de agosto.

Así, WhatsApp explicaba a sus usuarios que su información personal podría ser utilizada por Facebook. Pero, ¿era posible evitarlo? Tan pronto como salió el anuncio, muchos medios publicaron la forma de evitar que WhatsApp compartiera tus datos. Bastaba con indicarlo en los ajustes de la propia aplicación, algo que parecía sencillo. Sin embargo, la sorpresa ha saltado en los últimos días. Todos aquellos usuarios que eligieron no compartir sus datos o que lo dejaron para más adelante están recibiendo un nuevo aviso por parte de la empresa pidiendo a los usuarios que acepten las nuevas condiciones de uso, y, esta vez, tan solo dan la opción de aceptar si se quiere seguir usando la aplicación.

Por supuesto, las reacciones no se han hecho esperar, y Alemania ha sido uno de los primeros países en dar su respuesta. El comisionado para la protección de datos de Hamburgo ha emitido una orden prohibiendo que Facebook recopile y almacene los datos de los usuarios de WhatsApp, un primer paso que puede encontrar su eco en otros países. Asimismo, Telefónica ha empezado a trabajar en una plataforma que permitirá a sus usuarios cobrar a Google y a Facebook por el uso de sus datos.

A partir de ahora, surgen aún más preguntas. La primera de ellas es clara: ¿Qué hará Facebook con los datos de los usuarios de WhatsApp? Cuando hablamos de Big Data, las posibles aplicaciones son casi infinitas, pero vamos a desgranar algunas de ellas:

Publicidad en Facebook: Al disponer de toda la información personal de los usuarios de WhatsApp, Facebook tendrá más datos para segmentar anuncios de acuerdo a los gustos de los usuarios. De esta manera, nos mostrarán sugerencias personalizadas en el ámbito de la publicidad.

Sugerencias de amistad: Facebook también dispondrá de nuestros números de teléfono y de nuestra lista de contactos, una información que podrá utilizar para sugerirnos amigos dentro de la red social.

Fines comerciales: Aunque WhatsApp mantiene su restricción a los banners publicitarios, asegura que en un futuro se podrá utilizar la aplicación para el intercambio de «información de pedidos, transacciones y citas, notificaciones de entrega y envío, actualizaciones de producto y servicio, y mercadotecnia». En principio, nos permitiría, por tanto, recibir información sobre un vuelo contratado, la fecha de entrega de un encargo o incluso recibos de compras pasadas. El problema está en que este sistema puede ser una vía de entrada a los mensajes publicitarios, a pesar de que WhatsApp insiste en que los usuarios podrán administrar estas comunicaciones para seleccionar aquellas que les interesen. Muchas fuentes apuntan a que Facebook ofrecerá a las empresas la posibilidad de enviar mensajes a los usuarios, que hasta ahora reciben por SMS, bien promocionales o notificaciones especiales.

Coordinar los servicios entre Whatsapp y Facebook: Desde la página web de la app de mensajería instantánea, aseguran que, gracias a esta nueva situación, podrán coordinar mejor los servicios ofrecidos por ambas herramientas. De esta manera, indican que contarán con más precisión el número de usuarios únicos y podrán combatir con más eficacia los mensajes no deseados y el abuso.

Por el momento, aquellos usuarios de Whatsapp que no tengan abierta cuenta en Facebook no necesitarán hacerlo, y seguirán usando la app de mensajería instantánea sin problemas. La batalla está abierta, y son muchos los que están explorando otras opciones de mensajería como Google Allo o la ya conocida Telegram. Estas compañías previsiblemente aprovecharán que el viento les sopla a favor para incentivar que fieles seguidores de Whatsapp se pasen a sus sistemas y probablemente ganen peso, por lo que podrían convertirse en otra tendencia a la que los profesionales de la comunicación y el marketing debemos estar muy atentos.

Sin embargo, Whatsapp cuenta con una enorme cantidad de usuarios únicos, y casi todos nuestros familiares y amigos están presentes en la «app» del teléfono verde, lo que dificultará que optemos por otras alternativas. Quizá eso explique esta maniobra tan arriesgada de WhatsApp, que podría ponerse en contra a un porcentaje muy significativo de sus usuarios y poner en peligro su fidelidad.

Mientras tanto, se extiende el debate sobre el límite entre Big Data y privacidad. Los datos generados por los usuarios mediante el uso de aplicaciones pueden ser de gran utilidad a la hora de segmentar y personalizar la información, algo que no tiene por qué ser negativo. Sin embargo, parece claro que el uso de esos datos debe ser permitido previamente y respetando siempre el derecho a la privacidad y a la intimidad de las personas.

Las empresas buscan cada vez más información sobre sus clientes y usuarios, con el objetivo de conocer más detalladamente a su público objetivo y comunicarse con ellos de una manera más personal y cercana. Sin embargo, hay un límite que no se debe cruzar, ya que, aunque los usuarios quieren ser tratados de forma individual, vulnerar su privacidad acabará desembocando en el efecto contrario y perderemos lo más importante que puede tener una compañía: su confianza.

Ignacio Casas es el director del departamento de Tech y Digital de la firma Cohn & Wolfe

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