ANÁLISIS

Las «telecos», la «cuarta plataforma» y el desafío de controlar los datos del usuario

Las empresas del sector de las telecomunicaciones anuncian un nuevo servicio impulsado por Telefónica que abre puerta a que clientes cobren a firmas como Google o Facebook por el uso de la información, una iniciativa que para algunos expertos es interesante pero controvertida

José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, en el encuentro de Telecomunicaciones y Economía Digital
José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, en el encuentro de Telecomunicaciones y Economía Digital - Juan Manuel Serrano Arce

Si no puedes con tu enemigo, únete a ellos. Esto es más o menos lo que pretende Telefónica. La operadora española baraja la creación de una nueva plataforma, aún en fase de desarrollo y conceptualización, que pretende convencer a sus clientes y abonados para cobrar a empresas de internet como Facebook o Google por el uso de sus datos personales.

Se refiere a las llamadas OTT -Over The Top-, empresas de internet cuyo negocio se centra en la recopilación y uso de datos de sus usuarios que circulan por las redes que despliegan los principales operadores siendo esta una de las principales quejas de las empresas de telecomunicaciones en los últimos años. En ese obvio objetivo de monetizar la información de los usuarios, Telefónica ha sido la primera operadora en abrir la puerta a una nueva forma de intermediación, aunque se desconocen la forma en la que llegará de forma oficial esta propuesta.

Lo ha hecho bajo una premisa que de cara al graderío suena esperanzadora: dar mayor control al usuario. Es lo que todos los usuarios desean y cada vez más en los tiempos que corren. La propuesta de la compañía, a la que se le han unido ya otras operadoras como Vodafone, vendrá en forma de plataforma tecnológica con la que sus clientes podrán conocer no sólo toda su información digital y su valor, sino tener la posibilidad de bloquearla o de monetizarla, es decir, obtener un beneficio económico por ella. El usuario, en efecto, tendrá la opción de decidir si dar o no sus datos a terceros. Pero se desconoce aún de qué manera.

De momento, el propio presidente ejecutivo de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, ha adelantado que llevan año y medio trabajando en este proyecto y que la parte operativa de esta propuesta se está preparando, aunque es algo «complicado» porque tiene una parte de arquitectura que requiere integrar sistemas de la red con sistemas nuevos de almacenamiento, de procesamiento y de ordenamiento.

Se están analizando varias interfaz de usuario y que todavía no está preparado para lanzarlo al mercado. Desde Telefónica han asegurado que puede ser una aplicación o cualquier otro tipo de tecnología que ayude de forma muy fácil a comprender al usuario qué es lo que está ocurriendo y cuál es el valor de su información. «Estamos analizando varias interfaces, pero queremos que sea muy tecnológica en el sentido que serán sencillas de usar y fáciles de entender», reconoce Álvarez-Pallete.

La idea para poner en marcha esta iniciativa es sencilla. Las «telecos» buscan, con ello, erigirse como vigilantes y guardianes de la protección de datos frente a los gigantes como Facebook o Google. Es decir, es el intento de trasladar la confrontación a la piel del usuario en lugar de enfrentarse a ellos en combate directo. Y lo harán recopilando los datos personales e información que utilizan estas para ponerlas al servicio del usuario, para que éste, en efecto, decida qué hacer; si bloquear o ofrecerlos. Porque ya se sabe: los datos en internet son, hoy en día, el petróleo del siglo XXI.

Este proyecto tomará vigencia a partir del próximo año y se enmarca dentro de una guerra entre las clásicas «telecos» y las empresas de internet que se remonta a los inicios de la Red y que tienen una base en el mercado de las comunicaciones por voz, hasta ahora, el mayor sustento de las operadoras, una golosina que han visto reducida en los últimos años por el impulso y generalización de aplicaciones y servicios de mensajería y comunicaciones. En opinión de Pablo García Mexía, especialista en derecho digital y of counsel en Ashurst, esta iniciativa es «razonable» y «justificada pensando en el usuario», ya que considera: «el reconocimiento del usuario de un derecho en propiedad que emana de esta propuesta es, como mínimo, interesante».

A su juicio, la idea que estudian las operadoras es cautivar al usuario dándole lo que en realidad no tiene, es decir, control sobre su información personal. «Es una iniciativa interesante, que puede ser atractiva para el usuario en la medida que lo empodere, pero responde a intereses de las operadas en una pugna que le viene enfrentando a las empresas de internet y que, hasta ahora, habían mantenido una posición más ofensiva», añade.

Por su parte, Sergio Carrasco, abogado especializado en derecho tecnológico en Fase Consulting, se muestra más crítico en ABC al considerar que, de momento, habrá que ver qué tipos de datos son los que incluyen en este archivo gestionado por las teleoperadoras y que pone de relieve el intento de estas en «entrar en el mercado de los datos». Éstas, subraya, pueden conocer algunos detalles de los usuarios en la actualidad como la geolocalización no alterable o el uso de datos, pero no otro tipo información más personal salvo que los propios usuarios se la cedan, como sucede en plataformas de internet y demás aplicaciones.

«Mientras el usuario quiera transmitir esa información a WhatsApp, Telefónica no puede erigirse como defensor de la privacidad», señala este experto, quien considera que, en líneas generales, el objetivo de las operadoras con este tipo de anuncios es «dar miedo del uso que dan otras empresa y establecer confianza en sus propios servicios para recabar los datos, que tienen un valor muy elevado».

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