Imagen de archivo de un taxi
Imagen de archivo de un taxi

TwitterLas jóvenes que acabaron en comisaría por no tener 70 céntimos para un taxi

En los vídeos publicados por las chicas en Twitter se cómo el taxista se negó a abrir las puertas en su destino y se dirigió a la policía tratando de conseguir el dinero

Actualizado:

Si tienes que volver a casa en taxi después de tomar unas copas con tus amigos, lo normal es que reserves el dinero necesario, que pases por un cajero antes de subir al coche o que solicites un servicio que ofrezca la posibilidad de pagar con tarjeta de crédito. Sin embargo, es sencillo tener un despiste y advertir demasiado tarde que no se dispone de suficiente efectivo. ¿Qué harías si al llegar a tu destino te dieses cuenta de que te faltan unos céntimos para alcanzar la cifra que indica el taxímetro?

A unas jóvenes inglesas, Sophie Heath y Yeva Wilcox, el descuido les costó una surrealista visita a la comisaría. Nos lo cuenta el blog Lad Bible. Las dos chicas, de apenas 18 años de edad, pretendían irse a dormir tras una noche de fiesta por Newcastle-under-Lyme. Los problemas comenzaron al llegar al final del trayecto pactado. Tras vaciar sus respectivas carteras, comprobaron que les faltaban 60 peniques, algo menos de 70 céntimos de euro, para abonar la cantidad exigida por el taxista.

De ningún modo esperaban la reacción que el conductor tuvo. En primer lugar bloqueó las puertas, asegurando que no permitiría que abandonasen el vehículo hasta pagar el total. Las dos adolescentes, sorprendidas por la situación, no fueron capaces de contener la risa. Su gesto debió ofender aún más al taxista, que sin dudarlo un instante volvió a poner el automóvil en marcha. Próximo destino: la comisaría más cercana. Lejos de amedrentar a las jóvenes, esto no hizo más que multiplicar sus carcajadas.

«¿Tenemos que pagar los 60 peniques? ¿Por qué te tomas tan a pecho 60 peniques?», preguntaban entre risas Yeva y Sophie, que al mismo tiempo compartían sus aventuras en redes sociales como Twitter o Snapchat. Tal como puede verse en los vídeos publicados por las chicas en sus cuentas, el taxista está lejos de encontrar divertido el momento. De hecho, llega a preguntarles si podrían despertar a sus padres para que les acercasen el dinero. Una vez más, no obtiene más respuesta que sus carcajadas.

Desafortunadamente para él, los agentes de policía no dieron demasiada importancia al asunto. Al menos, eso es lo que Yeva y Sophie han contado a los medios que les han preguntado sobre la anécdota. Al poco rato de presentarse en comisaría fueron puestas en libertad. Un paseo de veinte minutos a pie, el que tuvieron que hacer para llegar a casa, fue su único castigo. No parece que el indignado taxista vaya a cobrar nunca los 60 peniques que con tanto empeño persiguió.