Maceo Parker
Maceo Parker - ABC

Maceo Parker, escudero de los reyes del funk, toca en Madrid

El saxofonista de mitos como James Brown y George Clinton llega este lunes a la capital para convertir el Teatro Nuevo Apolo en un santuario de la música negra

MADRIDActualizado:

Hay carreras musicales que trascienden a sus mismos protagonistas, que retratan no sólo su recorrido personal, sino el de todo un género. Es el caso de Maceo Parker, un saxofonista cuyo nombre aparece ligado a las más grandes gestas del funk, que este lunes toca en Madrid. Nacido en Kinston (Carolina del Norte) en 1943, dio sus primeros pasos como músico gracias a su tío, que le dejaba participar en algunos ensayos de su banda, The Blue Notes. Su hermano Melvin también participaba en aquellas sesiones tocando la batería y ambos destacaron muy pronto en el grupo, ganándose el respeto de la escena local.

Aquello llegó a oídos del mismísimo James Brown, que buscaba nuevos miembros para su banda, los JB’s, pero cuando los escuchó sólo se interesó por Melvin. Sin embargo, éste no se olvidó de su hermano y recomendó a su jefe que lo fichara si algún día buscaba a un saxofonista. Por suerte Brown siguió su consejo y se hizo con los servicios de Maceo, con quien mantendría una relación profesional clave para la historia de la música funk. Fue una relación de amor y odio, duradera pero salpicada de separaciones motivadas por el fortísimo carácter de Brown, a quien muchas veces era imposible contentar en el estudio.

La primera etapa Brown-Parker duró siete años, desde 1964 hasta 1970. Aquel año, Maceo y su hermano decidieron que ya no soportaban más el régimen dictatorial de un líder cada vez más drogodependiente, ególatra y neurótico y montaron su propia banda, Maceo & All the King’s Men. Pero la cosa no acabó de dar sus frutos y volvió al redil en 1973, esta vez sólo para aguantar dos años más ya que en 1975 prefirió ponerse a las órdenes de otro totem absoluto del funk, George Clinton. Su grupo Funkadelic era de lejos lo más rompedor e innovador del género, en definitiva, el proyecto en el que Maceo anhelaba participar para adentrarse en el sonido del futuro. Sin embargo, allí también se topó con un jefe de lo más imprevisible e incluso aún más adicto a las drogas que el propio Brown, así que en 1984 regresó, una vez más, a las filas de los JB’s.

En esos veinte años Maceo definió cómo un saxofonista de funk debe sonar y posar, pero sus galones no terminan ahí, pues hasta el día de hoy ha seguido ampliando sus miras, engrandeciendo una leyenda siempre a la sombra, pero siempre brillante.