Colombia

Yesid Reyes: «La renegociación del acuerdo de paz no va ser simple maquillaje»

El negociador del Gobierno colombiano ve «muchísima disposición de las partes, Bogotá y guerrilla, a avanzar en la modificaciones propuestas por los defensores del 'no'»

El ex ministro de Justicia Yesid Reyes, durante la entrevista en la embajada de Colombia en Madrid
El ex ministro de Justicia Yesid Reyes, durante la entrevista en la embajada de Colombia en Madrid - José Ramón Ladra

A Yesid Reyes (Bogotá, 1960) la elección de Donald Trump en Estados Unidos le sorprendió tanto como el «no» de los colombianos a los acuerdos firmados con la guerrilla de las FARC en el plebiscito del 2 de octubre. Pasados los primeros momentos de zozobra, los equipos del Gobierno de Juan Manuel Santos y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han reanudado el diálogo en La Habana para incorporar las propuestas de los defensores del «no» y anoche se llegó a un acuerdo. El ex ministro de Justicia, destacado abogado penalista y profesor universitario, forma parte del equipo gubernamental, al que apoya sobre todo en cuestiones judiciales y de narcotráfico. En Madrid se ha reunido con el nuevo ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, quien le reiteró el apoyo del Gobierno español al proceso de paz, y ha clausurado un congreso de víctimas de la violencia, organizado por el Instituto Universitario Gutiérrez Mellado. El negociador del Gobierno también es víctima de la violencia colombiana. Su padre, Alfonso Reyes, era presidente de la Corte Suprema cuando fue asesinado durante el asalto al Palacio de Justicia por la guerrilla del M-19, del que se acaban de cumplir 31 años.

-¿En qué estado se encuentra la renegociación de los acuerdos de paz en Cuba?

-En los primeros días de reuniones en La Habana se ha visto una apertura, una disposición clara de las FARC a revisar todos los temas que se han llevado a consideración y, sobre todo, una voluntad de las partes de introducir todas las modificaciones que permitan completar el acuerdo o mejorarlo. En una semana se ha avanzado mucho.

-¿Puede ocurrir, como acaban de advertir en Madrid los expresidentes Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, que a los textos rechazados les hagan solo cambios «superficiales»?

-A La Habana básicamente estamos llevando las propuestas de los partidarios del «no», entre las que hay muchísimas del presidente Uribe y de su partido Centro Democrático. No son de naturaleza superficial, lo que estamos llevando a La Habana son propuestas de fondo. La renegociación no va ser de simple maquillaje. Decir que los cambios que se van a introducir son de maquillaje es partir del supuesto de que las propuestas de los partidarios del «no» son de maquillaje.

-¿Sigue siendo uno de los mayores obstáculos la llamada justicia transicional, sobre todo el temor de que los guerrilleros manchados con delitos de lesa humanidad no cumplan penas de cárcel?

-La justicia transicional es un tema importante, que tiene muchas cuestiones por dentro. Es importante seguir manteniendo el concepto general sobre el que se edificó la jurisdicción especial para la paz en el acuerdo, que es un tratamiento diferencial entre las personas que tempranamente acepten su responsabilidad en los hechos y cumplan con todas las obligaciones del sistema, entre otras la de ofrecer verdad e indemnizar a las víctimas. El esquema diferencial en la aplicación de las sanciones se va mantener. En lo que sí se está trabajando y hay avances en La Habana es en la precisión de cómo se va a cumplir con la restricción efectiva de la libertad y cómo se va a garantizar que las personas de la guerrilla que terminen sancionadas de esa manera cumplan con la restricción que se les impone.

«Veo muchísima disposición de las partes, Gobierno y guerrilla, a avanzar en esas modificaciones propuestas por los defensores del "no"»

-¿Es posible que se alcance un pacto antes de que expire el alto el fuego?

-Por el tiempo que he pasado en La Habana en esta última fase diría que es muy probable que el acuerdo se consiga antes de que expire el plazo de alto el fuego porque veo muchísima disposición de las partes a avanzar en esas modificaciones.

-¿No fue extraña la firma del acuerdo en Cartagena de Indias ante la comunidad internacional antes de que los colombianos lo refrendasen?

-Desde el punto de vista jurídico el Gobierno hizo lo único que podía hacer en materia de plebiscito que era suscripción previa de los acuerdos y, una vez suscritos, someterlos a votación.

-¿Qué es más probable, la convocatoria de un nuevo plebiscito o que los acuerdos pasen por el Congreso?

-Desde el punto de vista legal están abiertas todas las posibilidades. El presidente tiene libertad para escoger la vía de refrendación popular que desee porque es una decisión política. El abanico ha sido siempre el mismo, desde la repetición del plebiscito en las mismas condiciones, pasando por la convocatoria a cabildos abiertos que se haría a nivel municipal, hasta una refrendación vía el Congreso. El presidente tomará una decisión solo después de que el nuevo acuerdo esté firmado y de que quede claro de qué magnitud es el respaldo político que ese acuerdo reciba.

-¿El triunfo de Donald Trump en Estados Unidos le sorprendió tanto como el resultado del plebiscito en Colombia? ¿Qué espera del nuevo presidente en relación a Colombia?

-Sí, es la tercera elección sorprendente en el mundo (con el Brexit). Pasados los primeros momentos de sorpresa, el presidente Santos ha tomado una decisión muy rápida en el sentido de no abortar el proceso de paz sino de acatar inmediatamente la voluntad popular de no implementar el acuerdo. Pero, a su vez, hacer uso de la facultad que tiene constitucionalmente de buscar un nuevo acuerdo que pudiera implementarse. Se ha aprovechado la pérdida del plebiscito para renegociar el acuerdo, mejorarlo en todo lo que se pueda y seguir adelante con el propósito fundamental del presidente, firmar un acuerdo de paz con la guerrilla. Por otro lado, las relaciones entre EE.UU. y Colombia en las últimas cinco o seis décadas han sido muy estables en los temas que más nos afectan, cooperación judicial, narcotráfico... No va haber variaciones sustanciales, como no las ha habido con otros cambios de gobierno de los últimos años.

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