Trump, junto al general Michael Flynn, quien habló con el embajador ruso un día antes de las sanciones
Trump, junto al general Michael Flynn, quien habló con el embajador ruso un día antes de las sanciones

Trump abre la puerta a levantar las sanciones a Rusia

El presidente electo sugiere que lo hará si el Kremlin colabora en la lucha contra el terrorismo y en otros objetivos

Nueva YorkActualizado:

Una parte de la herencia que Donald Trump recibirá de Barack Obama será un punto de fricción entre el presidente electo y Vladimir Putin: las sanciones económicas que el presidente saliente aprobó a última hora contra organismos de espionaje, individuos y empresas de seguridad informática rusas. Además, Obama también ordenó la expulsión del país de 35 diplomáticos rusos y de sus familias.

La decisión era una represalia tras la constatación por parte de las agencias de inteligencia de EE.UU. de que el Gobierno de Rusia estaba tras el «hackeo» del Partido Demócrata durante las elecciones presidenciales y que su intención era inclinar el resultado de las urnas a favor de Trump.

Ahora, el presidente inminente abre la puerta al levantamiento de esas sanciones si Rusia colabora en la lucha contra el terrorismo y en otros objetivos.

«Si te llevas bien con Rusia y nos están ayudando ¿por qué mantener las sanciones?»

«Si te llevas bien con Rusia y si realmente nos están ayudando, ¿por qué mantener las sanciones si están haciendo cosas muy buenas?», cuestionó Trump en una entrevista publicada el viernes por la noche por The Wall Street Journal, uno de los medios importantes menos belicosos con el multimillonario neoyorquino durante su asalto a la Casa Blanca.

Sin embargo, Trump admitió que no tocará las sanciones «al menos durante un tiempo», sin dar más detalles.

El presidente electo volvió a insistir en su intención de abrir un nuevo capítulo de relaciones con Rusia y con su presidente, Vladimir Putin, una vez instalado en la Casa Blanca y se mostró dispuesto a reunirse con el mandatario ruso. «Me parece que a ellos les gustaría reunirse, y eso está bien», aseguró.

Durante la campaña, Trump mostró cierta sintonía con Putin, de quien dijo que era mucho mejor líder que Obama y también recibió parabienes del presidente ruso. Tras la victoria electoral, negó las injerencias rusas en las elecciones hasta esta misma semana, donde las admitió en su primera rueda de prensa en cerca de seis meses.

Figura amenazante

Su cercanía, al menos dialéctica, con Rusia contrasta con las opiniones dadas por los miembros de su equipo durante las comparecencias iniciadas esta semana ante el Senado, que debe confirmar a los altos cargos de su Gabinete. Rex Tillerson, elegido para secretario de Estado; James Mattis, que opta a dirigir el Pentágono; o Mike Pompeo, próximo director de la CIA, han coincidido en que Rusia es una de las principales amenazas para EE.UU. Mattis llegó a decir que tenía muy pocas esperanzas de que el acercamiento de Trump a Rusia tuviera buenos resultados.

En la entrevista con el diario neoyorquino, Trump también hizo referencia a otro de los charcos en política internacional en los que se ha metido durante la transición a la Casa Blanca: la relación con China. Preguntado por si se respetaría la política de «una sola China» que EE.UU. mantiene desde hace décadas con el gigante asiático -por el que no reconoce oficialmente al Gobierno de Taiwan, aunque sea un aliado estratégico en la región-, Trump respondió que «todo es negociable». Trump desató la furia de Pekín poco después de ganar las elecciones por mantener una llamada telefónica con Tsai Ing-wen, la presidenta de Taiwan, en lo que suponía el primer contacto de ese tipo desde 1979.

Trump insistió que el mantenimiento del statu quo entre China y EE.UU. a ese respecto estará condicionado a cambios en materia de divisas e intercambios comerciales.

Conversaciones de paz en Siria

Coincidiendo con las declaraciones del presidente electo sobre la posible cancelación de las sanciones, se ha conocido que, un día antes de que Obama las hiciera públicas, un asesor de Trump, el general Michael Flynn, mantuvo una conversación por teléfono con el embajador ruso en EE.UU., Sergei Kisliak, cuyo contenido versó sobre «temas de logística», según el portavoz del magnate, Sean Spicer. Sin embargo, según informó ayer la cadena ABC News, en dicha conversación el embajador ruso habría invitado a la nueva Administración de Trump a participar en las conversaciones de Paz para Siria, de las que hasta el momento había sido excluido EE.UU..