Donald Trump recibe en la Casa Blanca al emir de Kuwait, Sheikh Sabah al-Ahmad Al-Sabah
Donald Trump recibe en la Casa Blanca al emir de Kuwait, Sheikh Sabah al-Ahmad Al-Sabah - Afp

Trump promete no deportar a los «dreamers» antes de seis meses

Guerra de fiscales a favor y en contra de que los inmigrantes jóvenes sigan del país

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Dos días después de su decisión de suprimir el programa que amparaba legalmente a los «dreamers», los indocumentados que entraron en el país cuando eran niños, Donald Trump sigue lanzando interpretaciones en la red social Twitter. Un nuevo mensaje, tuiteado ayer, pretende tranquilizar a los 780.000 afectados durante el tiempo que el Congreso intentará aprobar una ley que les integre en el sistema.

«Para todos aquellos (DACA) que están preocupados por su estatus los próximos seis meses, no tenéis nada de qué preocuparos. ¡No se actuará!».

Era la forma del presidente de asegurar que se limitará a esperar a la labor de las cámaras legislativas, sin emprender procesos de deportación contra ninguno de los nuevos desamparados.

La anulación de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), aprobada por Obama en 2012, que formalizó la Administración Trump el martes, sitúa a los «dreamers» en riesgo de deportación, si el Congreso no es capaz de consensuar y aprobar una ley que les proteja y que acabe definitivamente con el limbo jurídico en que se encuentran.

Plazos ajustados

El presidente ha dado un plazo de seis meses a los legisladores, que se cumplirá el 5 de marzo. A quienes les vence el permiso de dos años para trabajar o estudiar en el país en esos seis meses, tienen hasta el 5 de octubre para formalizar una solicitud de renovación.

El último tuit presidencial fue inducido por la líder demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, quien llamó a primera hora a Trump para reclamarle que tranquilizara a los «dreamers». Aunque no todos reaccionaron con calma, recordando la confusión que causó el día anterior este mensaje del presidente: «Si el Congreso no es capaz de pactar una ley, revisaré el asunto». Pocos son capaces de interpretar el sentido de la frase.

La conversación con Pelosi se produjo al día siguiente del acuerdo de Trump con los demócratas para romper el techo de deuda en tres meses, de forma que se garantice la aprobación de 7.850 millones de dólares para los damnificados por el huracán Harvey. El pacto ha causado profundo malestar en los republicanos en el Congreso.

Mientras, la polémica situación de los inmigrantes más jóvenes ha desatado una batalla legal entre fiscales generales de diferentes estados, unos a favor y otros en contra de que los «dreamers» consigan un estatus legal para quedarse en EE.UU.

Frente a los fiscales de diez estados que habían amenazado con actuar legalmente si Trump no suspendía el DACA, sus homólogos de quince estados, más el del Distrito de Columbia, han hecho efectiva una demanda contra la Administración. Un recurso para que el presidente restaure la protección legal de los «dreamers».