Fracasa el intento definitivo de tumbar el Obamacare

Trump acusa a los tres republicanos y los demócratas que han votado en contra de «decepcionar» a los estadounidenses

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Cuando llegó su turno, el senador republicano por Arizona John McCain se acercó a la mesa de presidencia del Senado y estiró su puño hacia el frente, como un emperador romano a punto de decidir la suerte de un gladiador. Eran cerca de las dos de la mañana, y la cámara alta votaba la aprobación de una versión de mínimos de la ley que desmantelaría y sustituiría la reforma sanitaria de Obama. McCain apuntó el pulgar hacia la alfombra del Senado y asestó el golpe definitivo a Donald Trump y a los líderes republicanos, que se han esforzado al máximo en los últimos tres meses por cumplir su promesa electoral de tumbar el «Obamacare». Se oyeron exclamaciones de sorpresa y algunos aplausos.

«No os perdáis el show», dijo a los periodistas McCain antes de emitir su voto, todavía con una cicatriz por encima de su ceja izquierda, señal de una operación en la que se le descubrió un tumor cerebral. Su regreso a Washington esta semana, en pleno tratamiento del cáncer, fue recibido por los republicanos como un gesto de heroísmo, otro más de alguien que sufrió prisión y torturas en Vietnam. Hasta Trump, que durante las elecciones insultó su hoja de servicios en la guerra, le trató de héroe. Ayer optó por no criticar su voto. La defección de McCain se unía a las de otras dos compañeras de partido -Lisa Murkowski (Alaska) y Susan Collins (Maine)- y a la oposición de la bancada demócrata. Con un resultado de 51 votos en contra y 49 a favor, el tercer intento en una semana de los republicanos por aprobar un texto de reforma sanitaria acabó en desastre.

Tramitación apresurada

En esta ocasión, se trataba de una revocación «flaca» del «Obamacare», que no contentaba a casi nadie y que solo serviría para enviar un acuerdo de mínimos a la Cámara de Representantes para negociar su redacción definitiva más adelante. Varios senadores republicanos exigieron al presidente de la cámara baja, Paul Ryan, garantías de que no se aprobaría esa versión reducida y que se llevaría el texto a una conferencia conjunta de ambos órganos legislativos. Al parecer, la respuesta de Ryan y otros diputados no tuvo la contundencia suficiente y eso acabó de convencer del voto negativo a McCain, contrario desde un principio a una tramitación apresurada y poco comprensiva de la reforma sanitaria.

El fracaso legislativo es una estocada en toda regla para Trump, que alardea de su capacidad de conseguir acuerdos, pero que en todo el proceso ha demostrado inoperancia y desconocimiento del asunto. «Tres republicanos y 48 demócratas han decepcionado al pueblo estadounidense», reaccionó en Twitter. «Como dije desde el principio, hay que dejar que el «Obamacare» implosione, y después negociar. ¡Ya veréis!».